Observar hoy para proteger mañana: Euskadi lidera la red hidro-oceano-meteorológica
Informe ampliado sobre la red de observación meteorológica de Euskadi: su historia, su estado actual y los planes de modernización, con motivo del Día Meteorológico Mundial.
Con motivo del Día Meteorológico Mundial, que recuerda la entrada en vigor de la Convención de la Organización Meteorológica Mundial en 1950, #Euskadi demuestra, a través de Euskalmet, la importancia de observar y medir lo que ocurre en la atmósfera, en los ríos y en el entorno marino para proteger a la ciudadanía.
Cada diez minutos, más de 130 estaciones repartidas por todo Euskadi recogen datos sobre la temperatura, la lluvia, el viento y el nivel de los ríos, entre otros parámetros.
Esas lecturas permiten anticipar temporales, activar alertas y mejorar las predicciones para salvaguardar vidas, bienes y ecosistemas. Este esfuerzo de observación se materializa gracias a una infraestructura que combina la instrumentación desplegada por el Gobierno Vasco con la colaboración de las Diputaciones Forales y otras instituciones.
La cifra y la finalidad cobran todavía más interés al recordar el lema de este año de la OMM: “Observar hoy para proteger el mañana”. La observación constante de la atmósfera, los cuerpos de agua y el entorno costero facilita decisiones informadas y la protección de la población ante fenómenos meteorológicos adversos.
Euskalmet ha sido, desde su creación en 1990, un protagonista clave de esta labor de vigilancia, predicción y servicio público.
HISTORIA Y EVOLUCIÓN. La historia de la observación meteorológica en Euskadi está estrechamente ligada al desarrollo de Euskalmet. Todo empezó tras las inundaciones de 1983, cuando el Gobierno Vasco detectó la necesidad de disponer de información meteorológica propia y en tiempo real para prevenir episodios extremos.
En 1988 y 1989 se instalaron las primeras estaciones automáticas, formando la llamada Red Primaria, compuesta por 26 estaciones que permitían monitorizar en cada instante lo que ocurría en el territorio, contemplando su orografía y sus microclimas.
Estas estaciones transmitían datos por teléfono cada hora, midiendo temperatura, humedad, viento y precipitaciones, y, en algunos casos, irradiación y presión.
Un paso decisivo llegó en 1990 con la Red Multiuso, un sistema que integraba observaciones meteorológicas e hidrológicas gracias a la colaboración entre las distintas instituciones vascas que formaban la Comisión Vasca de Meteorología.
Esta red incorporó la comunicación por radio, reduciendo los intervalos de información a 10 minutos. A finales de los años 90, la Red evolucionó para convertirse en la Red hidro-meteorológica del País Vasco, un sistema que sigue activo y que ha ido creciendo, abarcando a todas las administraciones (Gobierno Vasco, diputaciones, ayuntamientos, consorcios de agua, etc.).
Entre las primeras décadas, hubo avances como la implantación de sistemas de medición de carácter oceano-mmeteorológico con AZTI en 1992, una red de comunicaciones por radio creada en 1995 y la instalación del primer perfilador de aire limpio de la Península Ibérica en 1996.
En los años 2000, Euskalmet pasó de recoger y transmitir información a convertirlo en un sistema de vigilancia y predicción que conocemos hoy. La Red hidro-meteorológica del Gobierno Vasco se consolidó como una de las infraestructuras de observación más completas de Europa, integrando múltiples sistemas para monitorizar de forma continua la atmósfera, los ríos y el entorno marino.
La Red hidro-oceano-meteorológica del Gobierno Vasco es una de las más completas de Europa
PRESENTE Y FUTURO. En la actualidad, la Red hidro-oceano-meteorológica del Gobierno Vasco es una de las más completas de Europa. Entre sus principales componentes destacan:
- Una red hidro-meteorológica con más de 130 estaciones que miden, en tiempo real, variables meteorológicas, hidrológicas, oceáno-meteorológicas y, en algunos casos, parámetros de calidad del agua.
- El radar meteorológico de Kapildui, operativo desde 2005, que permite observar la precipitación y realizar barridos volumétricos de la atmósfera cada diez minutos.
- Un radar costero de alta frecuencia que mide las corrientes superficiales en el Golfo de Bizkaia.
- Plataformas oceáno-meteorológicas y una boya de aguas profundas frente a Donostia-San Sebastián, que registran variables del océano y de la atmósfera de forma continua.
- Una red de detección de descargas eléctricas integrada en el sistema europeo LINET y una red de disdrómetros para analizar tamaño, velocidad y tipo de las partículas de precipitación.
Toda esta información llega a Euskalmet, donde se somete a control de calidad, análisis y generación de productos meteorológicos que se difunden de forma gratuita a instituciones, empresas y ciudadanía a través de la página web.
Y, mirando al futuro, el Gobierno Vasco impulsa un programa de renovación y modernización de la red de observación. Se contemplan actuaciones como la sustitución del radar de Kapildui por un radar de última generación y la instalación de otro radar meteorológico compacto; la incorporación de nuevos sensores en decenas de estaciones automáticas; la ampliación de la red de pluviómetros y la renovación de varias plataformas de observación oceánica, entre otros proyectos.
OBSERVAR PARA PROTEGER. El valor de esta red se hace especialmente notable ante fenómenos meteorológicos adversos. El seguimiento en tiempo real de la atmósfera, los ríos y el mar permite activar avisos meteorológicos con antelación y activar protocolos de protección civil que protegen a la ciudadanía.
Además, Euskalmet ofrece un servicio gratuito de suscripción llamado “Avisos a la carta”, por el cual cualquier persona puede recibir por correo electrónico avisos ante condiciones meteorológicas adversas emitidos por la Agencia.
Los datos recogidos durante 31 años alimentan modelos de predicción que mejoran de forma continua la precisión de las previsiones a muy corto y corto plazo.
Toda la información generada por la Red resulta clave también para la gestión del agua, la planificación agrícola y energética, el estudio del cambio climático y la investigación sobre los microclimas del territorio, reforzando la resiliencia social ante los retos meteorológicos y climáticos del futuro.