La primera Unidad Cardiorrenal acreditada en Euskadi ya está en Basurto: ¿qué cambia para pacientes y el sistema?
Basurto estrena la primera Unidad Cardiorrenal acreditada en Euskadi, resultado de la colaboración entre Cardiología y Nefrología, con nivel excelente y en coordinación con una unidad ya existente en Álava. Un nuevo modelo que prioriza la atención integrada, la educación del paciente y la reducción de ingresos hospitalarios.
En Euskadi, el Hospital Universitario #Basurto da un paso decisivo al poner en marcha y acreditar, con nivel excelente, su primera Unidad Cardiorrenal.
Esta acreditación llega de la mano de la Sociedad Española de Cardiología y la Sociedad Española de Nefrología, dos organismos de referencia que han reconocido que Basurto es un centro pionero en la comunidad autónoma.
Además, #Osakidetza suma este recurso a la unidad ya existente en Álava (Araba), consolidando un modelo de atención compartida que optimiza la coordinación entre especialidades y mejora la experiencia del paciente.
De esta forma, #Euskadi avanza hacia una red sanitaria más integrada y eficiente, alineada con el objetivo de continuidad asistencial que propone el Pacto Vasco de Salud.
Este pacto persigue una atención más centrada en las personas, con trabajo en equipo, calidad, evaluación de resultados y sostenibilidad del sistema público.
¿Qué es exactamente esta unidad y por qué es tan relevante? Se trata de una unidad diseñada para abordar el síndrome cardiorrenal, una situación en la que el corazón y el riñón se influyen mutuamente y que requiere una mirada conjunta para elegir el tratamiento que menos dañe a ambos órganos.
La novedad radica en que, en un mismo acto clínico, el equipo de Cardiología y el de Nefrología evalúan cada caso de forma coordinada y pactan la mejor estrategia terapéutica.
Este enfoque evita decisiones que, aunque puedan beneficiar a un órgano, perjudiquen al otro, y facilita una atención más rápida, personalizada y segura.
La unidad atiende aproximadamente a 350 personas al año, de las que 59 acuden a primera consulta. Detrás de esas cifras hay pacientes con una enfermedad compleja que requieren seguimiento estrecho, escucha activa y soluciones ajustadas a cada circunstancia.
El objetivo es claro: ofrecer una atención más cercana, más segura y más eficaz, con menos complicaciones, menos reingresos y, en la medida de lo posible, menor mortalidad.
En Cardiología
El equipo está formado por profesionales de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca, en Cardiología, y de la Unidad de Diálisis Peritoneal, en Nefrología.
Esa coordinación permite revisar el tratamiento de manera conjunta, afinar dosis de fármacos y prevenir efectos adversos o toxicidades, al tiempo que reduce la variabilidad clínica y facilita una respuesta más personalizada.
Uno de los grandes beneficios de este modelo es poner a la persona en el centro. La unidad no solo trata la enfermedad, sino que acompaña al paciente para que entienda mejor su situación y participe activamente en su cuidado. En ese marco, se insiste en la educación para el autocuidado, en la alimentación saludable (con especial atención a una dieta baja en sal), en la importancia del ejercicio y en la adherencia a los tratamientos.
Este acompañamiento continuo facilita detectar a tiempo cualquier empeoramiento y actuar con prontitud, así como monitorizar de forma constante los síntomas y prevenir descompensaciones que puedan requerir ingresos innecesarios.
Desde la propia unidad explican que su misión es ofrecer una asistencia integral con estándares de máxima calidad y seguridad, para mejorar la supervivencia y frenar la progresión de la enfermedad.
A nivel práctico, la acreditación implica cumplir exigentes estándares de calidad, como disponer de enfermería especializada, hospital de día y terapias avanzadas, entre otros requisitos.
Con este respaldo, la unidad no solo se convierte en un referente dentro de Euskadi, sino que también se sitúa entre los centros de excelencia que comienzan a validarse a nivel estatal por estas sociedades científicas.
La puesta en marcha de esta unidad encaja con el compromiso del Departamento de Salud del Gobierno Vasco en el Pacto Vasco de Salud, que promueve un sistema sanitario más integrado, más eficiente y más centrado en las personas.
Entre sus principios figuran la continuidad asistencial, la atención personalizada, el trabajo en equipo, la calidad y la mejora continua, la evaluación de resultados y la sostenibilidad del sistema público de salud.
Con iniciativas como esta, Osakidetza avanza hacia un modelo de atención más moderno y humano, capaz de responder mejor a las necesidades de las personas con enfermedades complejas y de reforzar, al mismo tiempo, la fortaleza del sistema sanitario público vasco.
El paso dado en Basurto augura también oportunidades de formación especializada para los profesionales y abre la puerta a una mayor investigación clínica en el abordaje de la patología cardiorrenal, un terreno en el que la ciencia y la experiencia clínica pueden converger para obtener mejores pronósticos y calidad de vida para las personas afectadas.