La caída de los subsidios de la ACA impulsa el uso de HSAs entre millones de estadounidenses
Economía Salud 04 January, 2026

La caída de los subsidios de la ACA impulsa el uso de HSAs entre millones de estadounidenses

La posible expiración de los subsidios de la ACA podría cambiar la forma en que millones financian su atención médica, dando más espacio a las Cuentas de Ahorro para la Salud (HSAs) y a planes de deducible alto.

En medio de la actualidad política, la posibilidad de que el Congreso no alcance un acuerdo para ampliar los subsidios de la Affordable Care Act (ACA) ha encendido el debate sobre cómo pagarán los estadounidenses sus seguros de #salud en los próximos años.

Las primas podrían subir para millones de personas que dependen de esos créditos fiscales, mientras que algunos actores políticos han empezado a proponer cambios que podrían transformar el costo de la atención médica.

Presuntamente, estas discusiones no solo buscan aliviar el gasto de las familias, sino también redefinir las herramientas que los ciudadanos utilizan para hacer frente a gastos médicos imprevistos.

Las Health Savings Accounts (HSAs), cuentas de ahorro con ventajas fiscales asociadas a planes de seguro con deducible alto, están ganando protagonismo en este contexto.

Desde hace años, las #HSAs permiten a los trabajadores ahorrar dinero antes de impuestos para gastos médicos elegibles, con la posibilidad de invertir el saldo y de retirar ganancias libres de impuestos para usos autorizados.

Las HSAs suelen acompañarse de planes con deducibles altos, una combinación que, si se maneja con disciplina, puede reducir la prima mensual y crear un colchón para gastos médicos.

Para muchos empleadores, esta configuración representa una vía para contener costos sin renunciar a la cobertura básica.

El eje del debate es si las HSAs podrían asumir un papel más amplio en lugar de ampliar los créditos #ACA que reducen las primas de seguro para quienes ganan hasta cuatro veces el nivel de pobreza federal.

A modo de referencia, el año pasado se discutió la posibilidad de depositar entre 1.000 y 1.500 dólares en HSAs para ciertos consumidores, en lugar de ampliar estas ayudas. En euros, esa cantidad estaría aproximadamente en 920 € a 1.380 € según la tasa de conversión que se maneje, asumiendo 1 USD ≈ 0,92 EUR. En paralelo, se han manejado cifras sobre deducibles y límites de contribución: un deducible mínimo para planes elegibles de HSA de 1.700 dólares para individuos y 3.400 dólares para familias, y tasas máximas de aportación de 4.400 dólares para individuos y 8.750 para familias, con una opción adicional de 1.000 dólares para personas de 55 años o más. En euros, esos topes quedarían aproximadamente en 1.564 € para el deducible individual, 3.128 € para familia, 4.048 € para aportación individual y 8.050 € para familia.

Por su parte, las FSA (cuentas de gastos flexibles) siguen coexistiendo como otra vía para gestionar gastos médicos, pero con diferencias clave: las FSA suelen ser de uso limitado al año calendario y, en muchos casos, requieren gastar las aportaciones en un periodo fijo.

En contraste, las HHAs permiten acumular saldo año tras año y, en algunos escenarios, invertir el dinero para generar rendimientos. Este matiz podría hacer que, para ciertos perfiles de gasto médico, las HSAs resulten más atractivas a largo plazo.

La reacción de analistas y legisladores ante estas propuestas es variada. Supuestamente, algunos senadores republicanos han defendido la idea de financiar HSAs con aportes fiscales directos, como una alternativa a extender subvenciones que reducen las primas.

500 dólares a HSAs como sustituto de las ayudas por créditos fiscales COVID-19

No obstante, presuntamente, el Senado rechazó en diciembre una propuesta para aportar entre 1.000 y 1.500 dólares a HSAs como sustituto de las ayudas por créditos fiscales COVID-19, y también se rechazó una alternativa demócrata para prorrogar esos créditos por tres años.

En ese contexto, las primas de ACA para millones de estadounidenses subieron a partir del 1 de enero, cuando vencieron las ayudas.

Aun cuando las cifras oficiales continúan en revisión, es importante entender el alcance práctico de estas herramientas. Las HSAs pueden complementar, y en algunos casos reducir, el gasto médico mediante deducibles altos y aportaciones antes de impuestos. En una economía en la que algunos hogares insisten en mantener un presupuesto ajustado ante costos médicos impredecibles, estas cuentas ofrecen una estrategia de seguridad financiera.

En este sentido, el reto para los policymaker es encontrar un equilibrio que no deje desprotegidos a quienes enfrentan gastos sanitarios significativos, especialmente quienes viven con condiciones crónicas o requieren atención hospitalaria frecuente.

Históricamente, las HSAs nacieron en 2003 como parte de una reforma que buscaba ampliar la opción de ahorro para salud de las familias estadounidenses, integrando incentivos fiscales y flexibilidad en el uso del dinero.

Su crecimiento ha sido gradual pero sostenido, con un incremento notable en la adopción entre trabajadores jóvenes y de mediana edad, grupos que a menudo contemplan estas cuentas como una forma de construir un colchón para gastos futuros.

Aunque las HSAs pueden ser particularmente útiles para quienes tienen empleadores que ofrecen planes de deducible alto, no son una solución universal, y su idoneidad depende del perfil de gasto médico y de la capacidad de los individuos para ahorrar de forma regular.

En definitiva, el curso de las políticas de salud en Estados Unidos está en un punto de inflexión. Si bien la expiración de subsidios ACA podría aumentar las primas para millones, el impulso hacia HSAs y la posibilidad de financiar estas cuentas con aportes fiscales podrían redefinir el costo real de la atención médica para muchos hogares.

El debate político continúa, con un ojo puesto en las estadísticas de uso de HSAs y en la evolución de los costos de seguros para el próximo año.

En un entorno de incertidumbre, los consumidores deben estar atentos a las actualizaciones y a las guías fiscales que pueden afectar tanto las primas como las deducciones y los límites de contribución.

A la luz de este panorama, la decisión de crear o mantener una HSA podría convertirse en una pieza estratégica para quienes buscan gestionar mejor su gasto sanitario a medio y largo plazo, siempre considerando el equilibrio entre costo, cobertura y liquidez.

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