Mercado laboral en EE. UU.: por qué los trabajadores ya no confían en encontrar un buen empleo y qué implica para tu bolsillo
Economía Empleo 24 March, 2026

Mercado laboral en EE. UU.: por qué los trabajadores ya no confían en encontrar un buen empleo y qué implica para tu bolsillo

Un vistazo claro y sencillo a por qué, pese a una economía relativamente sólida, la confianza de los trabajadores en EE. UU. cede y cómo eso afecta sus decisiones diarias.

Una lectura rápida de un informe reciente de #Gallup revela que, en Estados Unidos, la confianza de los trabajadores en su propio #mercado laboral está lejos de ser sólida.

No hablamos de una crisis abierta, pero sí de una sensación de pesimismo que se extiende entre quienes buscan o ya tienen un empleo. En pocas palabras: a muchos les preocupa perder lo que ya tienen, incluso si la #economía en general aguanta.

Un fenómeno que se cuela en las conversaciones entre trabajadores y empresarios se ha hecho visible: el llamado “job hugging” o abrazar el empleo.

Es decir, en lugar de saltar a un nuevo puesto para subir el salario o mejorar las condiciones, mucha gente prefiere quedarse quieta, por miedo a perder lo que ya consiguió.

Esto contrasta con años anteriores en los que cambiar de trabajo era visto como la ruta rápida hacia mejores sueldos.

Los números no mienten. Solo el 28% de los trabajadores afirma que ahora es un buen momento para encontrar un #empleo de calidad. Eso contrasta con casi el 70% que pensaba lo mismo a mediados de 2022. Es una caída de 42 puntos, la mayor bajada registrada por Gallup en cuatro años. No es solo un ánimo bajito: es una señal de que la confianza en el mercado está atravesando un bachereal.

Además, una parte importante de la fuerza laboral dice sentirse atrapada en su puesto actual. Aproximadamente un tercio se siente así, y un 43% admite que salir de su trabajo sería difícil o costoso. En otras palabras, hay demasiadas barreras para moverse, y eso reduce la movilidad que históricamente ha impulsado el progreso personal y la economía.

La situación tiene dimensiones prácticas y humanas. Aunque hay demanda de empleo, muchos candidatos envían cientos de solicitudes sin recibir respuesta, y los puestos que aparecen no siempre compensan el esfuerzo o el cambio.

Quienes ya trabajan, a menudo se muestran cautelosos a menos que aparezca una oferta verdaderamente atractiva. En términos simples: la oferta de buenas oportunidades es menor y la gente se lo piensa dos veces antes de arriesgarse.

Lo que señala que la desaceleración en empleos de cuello blanco y en puestos profesionales está afectando la confianza del grupo con más cualificaciones

Entre los grupos, los datos destacan ciertas tendencias. Los trabajadores federales, que en 2022 estaban por encima del promedio en terms de optimismo, han visto una caída rápida en 2025 y 2026. Por primera vez en años, los trabajadores con formación universitaria son menos optimistas que los que no la tienen, lo que señala que la desaceleración en empleos de cuello blanco y en puestos profesionales está afectando la confianza del grupo con más cualificaciones.

En cuanto al dinero, el viento no sopla a favor de las estimaciones de salarios. Mercer prevé aumentos en torno al 3.5% para 2026, una cifra que apenas alcanza para compensar la inflación y mantener el poder adquisitivo. En la práctica, no todos negocian al cambiar de empleo: solo alrededor de la mitad lo hace, y hay casos en los que se aceptan recortes o #salarios similares.

Según ZipRecruiter, un 56% de quienes cambian de empleo negocian un sueldo más alto; un cuarto aceptó recortes y un 16% obtuvo el mismo salario. Estas cifras subrayan que no todo el mundo está en posición de exigir mejoras cuando las oportunidades escasean.

Históricamente, el mercado laboral de EE. UU. ha atravesado vaivenes: crisis, recuperaciones y periodos de mayor o menor rotación. La combinación reciente de crecimiento económico moderado, inflación contenida y un ritmo de contratación relativamente débil está dejando un terreno más estable que explosivo, pero con menos ganas de moverse por la gente.

Hoy, el miedo a perder lo que ya se tiene parece pesar más que la promesa de un salto salarial.

¿Qué implica todo esto para la vida cotidiana? Menos confianza suele traducirse en menos gasto, decisiones más prudentes y una mayor cautela al planear compras grandes o viajes.

Si la tendencia continúa, podría haber un efecto en la economía de consumo, que depende en buena medida de la seguridad y la voluntad de gastar de las familias.

En definitiva, el mercado laboral no está en crisis abierta, pero sí en una fase de calma tensa, donde la movilidad laboral y la confianza de los trabajadores son las señales a vigilar en los próximos meses.

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