Criptomonedas para hipotecas: la nueva norma que podría cambiar la compra de vivienda en EE. UU.

Una orden de la Administración Trump permitiría usar criptomonedas para respaldar un préstamo hipotecario, en un contexto de subida de costos de vivienda y preocupación entre los mayores de 65 años.

En Estados Unidos,

Comprar una casa ya no parece solo un reto de ahorro; también hay que entender cómo cambian las reglas. En Estados Unidos, una nueva orden de la Administración Trump abre la posibilidad de usar #criptomonedas para respaldar un préstamo hipotecario. En la práctica, quien tenga cripto podría aportarlo como parte del proceso para conseguir la hipoteca. Esto no es un milagro, pero sí una señal de que las herramientas modernas de inversión están entrando en la financiación de viviendas.

Además de esta novedad, hay un panorama ya complicado para pagar vivienda, sobre todo para las personas mayores. Más de la mitad de los propietarios que ya no tienen hipoteca son mayores de 65 años, y ese grupo representa un poco más de un tercio del total de propietarios en EE.

UU. No es casualidad: hoy día hay alrededor de 12,5 millones de hogares en esa franja de edad que podrían considerarse "house poor", es decir, que destinan una parte muy grande de sus ingresos a la vivienda.

Las cifras de 2024 muestran que estos mayores gastan más de lo deseable en vivienda: una gran parte de ellos dedica más del 30% de sus ingresos brutos a alquileres, impuestos, seguros y servicios.

Incluso hay quien destina más del 50% de su ingreso a vivienda. Por norma general, lo recomendado es no gastar más del 30% del ingreso bruto en vivienda, pero la realidad para muchos es que esa regla se queda corta.

Estudios del Harvard Joint Center for Housing Studies señalan que, desde 2019, los hogares de personas mayores también han representado aproximadamente la mitad de todos los nuevos hogares con carga de costos.

¿Qué está provocando este cuello de botella para los mayores? El incremento de costos desde la pandemia ha superado el ritmo general de la inflación.

El alquiler ha subido en promedio más de lo previsto, los impuestos a la propiedad han aumentado, los seguros de vivienda y la electricidad han subido de forma notable.

En números: el alquiler nacional ha visto subidas cercanas al 36% desde que estalló la pandemia, los impuestos a la propiedad han ascendido alrededor del 30%, los seguros de vivienda se han disparado un 40% y la electricidad ha subido también cerca de un 40% en ese periodo.

Estos aumentos golpean especialmente a quienes ya no tienen ingresos crecientes y deben ajustar cada mes sus gastos.

Las diferencias regionales también juegan un papel. California suele presentar una mayor carga de costos para las personas mayores que otros estados; en contraste, estados como West Virginia muestran menores tasas de cargas de vivienda, en gran parte gracias a impuestos a la propiedad más bajos y a una menor proporción de hogares con costos altos de seguro.

A la pregunta de cómo pueden los mayores hacer frente a esta presión, se ofrecen varios caminos prácticos. Prepararse con antelación y revisar las fuentes de ingresos para cubrir gastos, incluso ante posibles cambios de ingresos por la jubilación o la inflación, es clave.

También conviene explorar exenciones y beneficios para mayores a nivel local, pues hay herramientas que pueden reducir la carga que hoy sienten muchos.

Más de nueve millones de personas mayores que podrían beneficiarse no están aprovechando ayudas por un valor estimado de 58.000 millones de dólares, según el Consejo Nacional de Envejecimiento (NCOA). Herramientas de verificación de beneficios pueden ayudar a identificar lo que corresponde y no se está reclamando.

Para quienes desean quedarse en su hogar, existen opciones como la venta con opción de quedarse, el downsizing de la vivienda o incluso la contratación de una hipoteca inversa.

Este último producto, regulado por la Administración Federal de Vivienda (FHA), permite recibir pagos mensuales y seguir siendo dueño de la casa y mantener sus responsabilidades como pagar impuestos, servicios y mantenimiento.

La hipoteca inversa no elimina la propiedad, pero sí ofrece liquidez para gastos y atención a la salud o adaptaciones del hogar. Hay que entender bien las condiciones: el dinero recibido no se paga mientras se viva en la casa, y al fallecer o venderse la vivienda, el saldo de la deuda queda cubierto por la venta.

La noticia de que se pueda usar cripto para asegurar una hipoteca llega en un momento en el que muchos buscan soluciones alternativas ante la rigidez de los métodos tradicionales.

No se trata de un permiso automático para comprar con criptomonedas en cualquier entidad

No se trata de un permiso automático para comprar con criptomonedas en cualquier entidad, sino de una vía que podría abrirse en determinadas condiciones y con la supervisión adecuada.

En paralelo, hay que seguir fortaleciendo la educación financiera para entender tanto las ventajas como los riesgos de usar cripto en transacciones de alto valor como una hipoteca.

En resumen, la idea de usar criptomonedas para garantizar una hipoteca es una jugada que, de confirmarse, podría facilitar el acceso a la vivienda para algunos compradores.

Pero el reto de pagar vivienda sigue siendo mayor en la generación de mayor edad: los costos han subido y, sin duda, la coyuntura económica exige soluciones prácticas, flexibles y bien respaldadas por la regulación para que la casa propia deje de parecer un sueño inalcanzable para muchos.

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