Conducción autónoma en expansión: MB Drive Assist Pro llega a EE. UU. y Tesla refuerza su Robotaxi en Austin
Economía Automoción 07 January, 2026

Conducción autónoma en expansión: MB Drive Assist Pro llega a EE. UU. y Tesla refuerza su Robotaxi en Austin

Mercedes-Benz llevará al mercado estadounidense su sistema de asistencia a la conducción MB Drive Assist Pro, mientras Tesla avanza con su Robotaxi en Austin. Propuesta, precios y desafíos en euros definen una carrera tecnológica en la movilidad urbana.

En Estados Unidos, #Mercedes-Benz anunció que su sistema de asistencia a la conducción, MB Drive Assist Pro, llegará al mercado estadounidense a lo largo de este año.

Según la compañía, el sistema está diseñado para llevar a un vehículo desde un estacionamiento hasta un destino dentro de la ciudad, manteniendo al conductor supervisando la tarea y listo para intervenir.

El despliegue se presenta como un paso más en la carrera por la conducción autónoma y busca competir con la oferta de #Tesla en calles urbanas. El costo para los usuarios en Estados Unidos se estima en unos 3.950 dólares por un periodo de tres años, lo que equivale aproximadamente a 3.640 euros al tipo de cambio actual. El paquete incluye sensores de diversa índole y un ordenador capaz de procesar grandes volúmenes de información a gran velocidad. En Mercedes señalan que MB Drive Assist Pro utiliza una red de sensores que cubre cámaras, radar y ultrasonido, y que las actualizaciones por aire permitirán mejoras continuas sin necesidad de visitas al taller.

Asimismo, la firma europea subraya que el software MB.OS gestiona la experiencia de conducción, y que la #tecnología es compatible con futuras integraciones de servicios de #movilidad en entornos urbanos. En el entorno tecnológico, Nvidia ha participado en la potenciación de estas capacidades, y los responsables de Mercedes sostienen que la CLA de la marca, la primera en presentar el MB.OS con estas funciones, contará con capacidades de conducción asistida avanzadas gracias al conjunto de sensores y al procesamiento de alta capacidad.

Aun así, el despliegue en ciudades enfrenta retos de seguridad y regulaciones que limitan la autonomía total en vehículos de pasajeros. En este contexto, se recuerda que, como en otros intentos, el conductor debe permanecer atento y listo para intervenir ante cualquier irregularidad.

Por su parte, Tesla afirma estar llevando a cabo pruebas de Robotaxi sin conductor en Austin, sin personas a bordo. Este paso, descrito por la empresa como un avance hacia una flota de vehículos que operan de forma autónoma en entornos urbanos, se sitúa en el marco de la competencia con el sistema de Mercedes y con otros actores de la industria.

El paquete de conducción autónoma de Tesla, conocido como Full Self-Driving, se comercializa a un costo de alrededor de 8.000 dólares de pago único, o 99 dólares al mes si se aprovecha la opción de suscripción. Convertido a euros, eso arroja aproximadamente 7.360 euros de pago único o cerca de 91 euros mensuales, según el tipo de cambio utilizado para la conversión. Esa contraposición de modelos no solo marca diferencias en precio, sino también en alcance operativo: mientras MB Drive Assist Pro se orienta a la conducción asistida con supervisión, la visión de Tesla es permitir que un robotaxi atienda viajes dentro y fuera de las ciudades sin intervención humana, al menos en condiciones de prueba.

Especialistas señalan que la batalla entre estas tecnologías es más que una simple carrera tecnológica: es un experimento sobre seguridad

En el análisis de mercado, especialistas señalan que la batalla entre estas tecnologías es más que una simple carrera tecnológica: es un experimento sobre seguridad, regulación y aceptación del usuario.

Los defensores de Mercedes destacan que la tecnología de MB OS, alimentada por sensores y procesamiento, podría evolucionar hacia un servicio de movilidad que reduzca tiempos de desplazamiento en zonas urbanas densas, siempre que la seguridad se mantenga como prioridad.

Los críticos, por su parte, advierten que la conducción autónoma en entornos urbanos implica gestionar peatones, ciclistas y tráfico imprevisible, lo que exige marcos regulatorios claros y pruebas exhaustivas.

En el pasado, otras empresas comenzaron proyectos de robotaxis en distintos mercados, con resultados heterogéneos, y la industria continúa buscando un equilibrio entre innovación y responsabilidad.

Supuestamente, a medida que se aprueben normas y se perfeccionen algoritmos de decisión, las flotas autónomas podrían convertirse en una parte más de la movilidad cotidiana, lo que tendría efectos sobre empleo, seguros y precios de seguro, así como en la demanda de infraestructuras urbanas.

Historias de preludio señalan que, incluso antes de estos anuncios, firmas como Waymo habían recorrido un camino de pruebas desde 2018, marcando un precedente para la adopción regulada de robotaxis en grandes ciudades.

En este marco, tanto Mercedes como Tesla avanzan con cautela, conscientes de que la verdadera prueba llega cuando las ciudades aceptan que la autonomía compartida entre vehículos, peatones y ciclistas conviva de forma segura y eficiente con la vida diaria de las vías urbanas, un objetivo que podría redefinir la movilidad de la próxima década.

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