Di María jugó lesionado y Central venció 2-0 a Newell's en el Clásico Rosarino
Rosario Central derrotó 2-0 a Newell's Old Boys en el Clásico Rosarino con goles de Di María y Copetti. A pesar de una molestia en el aductor, Di María jugó y marcó, dejando en evidencia su vigencia a los 38 años.
Rosario Central derrotó 2-0 a #Newell's Old Boys en el Clásico Rosarino, con goles de Angel #Di María y Enzo Copetti, en un encuentro disputado en el #Coloso Marcelo Bielsa que dejó además una historia de fe y resistencia individual.
El técnico del conjunto canalla, Jorge Almirón, habló en conferencia de prensa después del partido para analizar lo ocurrido y, sobre todo, la particularidad de ver a Di María, un referente del fútbol argentino, jugar con molestias.
El mánager explicó que el jugador terminó el encuentro con una molestia en el aductor, dolor que, según sus palabras, no dejó de ser significativo, pero que no fue impedimento para completar el encuentro.
En su evaluación, el cuerpo técnico confirmó que la lesión no aparentaba ser grave, lo cual permitió que Di María continuara compitiendo durante la semana de cara a futuros compromisos.
Almirón también compartió un detalle llamativo: el delantero se sentía bien y quería jugar ante Gimnasia, incluso antes de este encuentro, algo que el técnico y el cuerpo médico analizaron con cautela.
La decisión final —según el entrenador— fue buscar el equilibrio entre el rendimiento y la protección del jugador, evitando que cualquier molestia se convirtiera en un problema mayor.
En palabras del propio Almirón, Di María insistió en su deseo de participar, y el equipo optó por mantenerlo disponible para las próximas fechas, confiando en que el desgaste pudiera gestionarse sin poner en riesgo su salud.
Di María
El partido mostró a un Central dominante y con capacidad de respuesta en momentos clave. Di María, que llevó la camiseta de #Rosario Central en su juventud y que ha mantenido una carrera extensa en Europa y selecciones, aportó lo que se espera de un jugador de su calidad: visión, precisión y un bias decisivo en las acciones de ataque.
En el primer tiempo, Di María convirtió un gol olímpico que desató la celebración de la gente local. En la segunda mitad, Copetti amplió la ventaja con una jugada que terminó en gol y que selló el triunfo canalla. El conjunto de Almirón mostró solidez defensiva y una propuesta ofensiva que tuvo a Di María como eje de las acciones, incluso cuando el partido exigía un esfuerzo extra por la carga física que arrastraba el veterano delantero.
Estas sensaciones no hacen más que alimentar la narrativa de Di María como un jugador que, a pesar de los años, mantiene un nivel alto de rendimiento.
Su regreso al fútbol argentino, y en particular a un club formativo como Rosario Central, es un recordatorio de la naturaleza atemporal de su talento.
El gol olímpico y la definición de la jugada que llevó a Copetti al tanto reflejan la capacidad goleadora de un equipo que, en este clásico, demostró que puede competir con intensidad y precisión.
Más allá de la victoria, el partido dejó una imagen de resiliencia: una figura de talla internacional, que ha vivido etapas exitosas en la élite del fútbol, supo adaptarse al ritmo local y demostrar que su influencia persiste cuando la pelota empieza a rodar.
En el plano institucional, la respuesta de Di María ante la molestia en el aductor y la postura de Almirón de preservar su condición física para los próximos compromisos son indicios de una planificación que busca resultados sostenibles a lo largo de la temporada, sin sacrificar la salud de uno de sus emblemas.
Este episodio, además, añade otra página a la historia de un clásico que siempre devuelve emociones intensas y que, en esta ocasión, consolidó a Central como un rival difícil para sus vecinos de la ciudad.