River Plate despide a Marcelo Gallardo tras su segundo ciclo sin títulos
Análisis sobre la salida de Marcelo Gallardo de River Plate tras su segundo ciclo, con un repaso de sus logros en la primera etapa y el balance de este periodo, además de contexto histórico y escenarios futuros.
El segundo ciclo de #Marcelo Gallardo en #River Plate llegó a su fin. El propio entrenador lo anunció este lunes por la noche grabando un video en la cancha principal del RiverCamp de Ezeiza, poniendo fin a las especulaciones que surgieron tras otra caída del equipo ante Vélez.
El jueves dirigirá su último partido frente a Banfield y se despedirá ante la afición en el Monumental. “Este es un mensaje para todos los hinchas de River. Intentaré ser breve para no inundar la emoción y el dolor que significa anunciar que el jueves será mi último partido”, afirmó el Muñeco, con la voz entrecortada.
“Solamente palabras de agradecimiento, principalmente a este enorme club, a su gente, por su amor incondicional durante todos estos años, incluso en momentos más delicados como este.
Claramente las cosas no salieron como teníamos proyectadas que salgan”.
Esta nueva etapa del Muñeco como técnico de River fue un camino tortuoso, lleno de espinas, en medio de un laberinto del que el entrenador nunca pudo salir.
Y contrastó de manera notable con su primer y exitoso ciclo, que lo convirtió en leyenda y estandarte del club, tras ganar 14 títulos en ocho años y medio, entre ellos dos Libertadores, y un episodio histórico por vencer a Boca en Madrid en 2018, además de derrotar al eterno rival en la final de la Supercopa Argentina ese mismo año.
En este segundo capítulo, sin embargo, no se lograron trofeos de la magnitud de aquella época dorada.
La llegada de Gallardo al mando ocurrió el 5 de agosto de 2024, tras la salida de Martín Demichelis. Su estreno fue frente a Huracán, con un empate 1 a 1, y a partir de ahí comenzó un periodo marcado por altibajos y derrotas que erosionaron la confianza.
En la #Libertadores de ese año quedó eliminado en semifinales ante Atlético Mineiro, lo que impidió que River disputara la final en su estadio y dejó al club en una posición lejos de los grandes festejos continentales.
En la Libertadores
El rendimiento en 2025 profundizó las dudas: caídas en el Apertura y el Clausura, eliminaciones en la Copa Argentina y, en la Libertadores, un rendimiento que no alcanzó para clasificar a la edición 2026.
En paralelo, River sufrió una menor consistencia deportiva y acumuló derrotas que encendieron las alarmas entre la dirigencia, los jugadores y la hinchada.
En el plano personal, Gallardo también enfrentó golpes duros: antes de tomar el timón, había fallecido su amigo y representante Juan Berros y, en diciembre de 2024, murió su padre Máximo, hechos que calaron hondo en una figura que siempre se mostró como uno de los pilares del club.
A nivel institucional, la dirigencia buscó estabilizar la situación con rumores de posibles movimientos en el staff técnico. Se mencionó la posibilidad de Stefano Di Carlo como una opción o complemento para acompañar al plantel, mientras Enzo Francescoli estuvo presente en las discusiones y actuó como nexo entre la dirección y el cuerpo técnico.
En ese entorno se vivieron días de incertidumbre, de reuniones extendidas y de un escrutinio intenso sobre el proyecto deportivo.
Al final, Gallardo grabó en el predio de Ezeiza su mensaje de #despedida como técnico de River, cerrando así un capítulo que dejó una marca imborrable para el club y para una generación de aficionados.
Se va una figura que transformó la historia reciente de River Plate, pero que no pudo repetir el brillo de su debut y cuyo segundo ciclo concluye con un saldo que, si bien fue menos laureado en trofeos, conserva la grandeza de haber sabido levantar al equipo en momentos complejos.
Ahora, River enfrenta la tarea de construir un nuevo proyecto, con la mirada puesta en el futuro y en la esperanza de volver a escribir páginas de gloria bajo una nueva conducción técnica.