Gallardo subraya la exigencia de vestir la camiseta de River tras la pretemporada
Marcelo Gallardo habló tras el amistoso frente a Peñarol que cerró la pretemporada de River y dio inicio a la temporada 2026. El entrenador enfatizó la responsabilidad de representar al club, la disciplina y la unidad del grupo de cara al debut ante Barracas Central. Se acompaña de contexto histórico sobre la simbología de River y la gestión del Muñeco al frente del equipo.
Marcelo Gallardo habló este 2026, apenas horas después de un amistoso frente a Peñarol que cerró la pretemporada de River y dejó al equipo listo para el inicio de la competencia oficial, el próximo sábado, cuando visite a Barracas Central en la primera jornada del Apertura.
A diferencia de otros años, en Maldonado no hubo ruedas de prensa tradicionales: el club difundió un video de más de cuarenta minutos en su canal oficial de YouTube, en el que el entrenador explicó, sin filtros, su lectura sobre lo que implica vestir la camiseta millonaria y el peso de esa historia para el plantel actual.
En esa entrega, Gallardo dejó clara su idea de que la pertenencia a River es un privilegio y, a la vez, una responsabilidad que recae sobre cada integrante del equipo y del equipo técnico.
El DT, que ha construido a lo largo de los años una identidad marcada por la exigencia y la búsqueda de la excelencia, enfatizó que para el que llega a River ser parte de este grupo significa vivir con un objetivo claro: ganar o, al menos, hacer todo lo que esté a nuestro alcance para intentarlo.
No se trató de promesas grandilocuentes, sino de una invitación a mantener la concentración y la #disciplina como valores constantes dentro de un club acostumbrado a exigir lo máximo.
En su análisis, la exigencia no es una novedad: es parte del ADN de River, una dinastía que se transmite de generación en generación y que, para él, debe contagiarse a cada persona que rodea al equipo, desde los jugadores hasta el último miembro del staff.
Aunque admitió que la temporada 2025 no fue un año en el que el equipo haya mostrado su mejor versión, dejó claro que ese balance no define el futuro: “ahora empieza otro ciclo”, afirmó, y añadió que, para avanzar, es imprescindible abrazar el optimismo, reforzar la unión y exigir una respuesta colectiva.
Sus palabras buscaron recordar que la historia reciente de River está llena de hitos y de momentos que se sostienen con la dedicación diaria de quienes forman parte del club.
Gallardo se centró en el comportamiento fuera del terreno de juego: la disciplina
En ese marco, Gallardo se centró en el comportamiento fuera del terreno de juego: la disciplina, la forma de convivir con las personas que trabajan alrededor del plantel y la manera de comunicarse, tanto entre jugadores como con el mundo exterior, cada vez más interconectado.
El entrenador resaltó que la verdadera ventaja no está solo en la táctica, sino en entender cómo se vive hoy, cómo adaptarse a las nuevas generaciones y cómo mantener la credibilidad del grupo ante la gente y la propia afición.
El regreso a Buenos Aires se produjo en la madrugada de este domingo, tras la victoria de River en los penales frente a Peñarol, un resultado que, según la visión del Muñeco, sirve como combustible para la puesta a punto hacia el inicio del torneo.
Entre las reflexiones destacadas en el video, se mencionaron ideas sobre la creatividad colectiva, la necesidad de escuchar a los jóvenes y la responsabilidad de liderar con el ejemplo, sin forzar roles de liderazgo ni imponer imposturas.
A modo de cierre, Gallardo dejó entrever que la convivencia entre experiencia y juventud es clave para sostener el standard de River: la mezcla de veteranos y promesas que se forma en el día a día, en los entrenamientos y en la convivencia, puede sostener el rendimiento en un club donde la exigencia de la hinchada y de la historia parece no tener fin.
En el contexto histórico de River, esta declaración se alinea con una línea que el propio club ha mantenido durante años: la necesidad de construir un proyecto que combine rigor, identidad y una aspiración constante hacia la grandeza, sin perder de vista la conexión con la gente que acompaña al equipo en cada ascenso y cada derrota.