Messi cierra un capítulo en Argentina con gol y un homenaje que trasciende la cancha
Deporte Messi 01 April, 2026

Messi cierra un capítulo en Argentina con gol y un homenaje que trasciende la cancha

Crónica en tono cercano sobre el último partido de Messi en Argentina con la selección, una goleada frente a Zambia y el eco de su legado que queda más allá de la estadística.

Quizá el sueño de #Messi no nació en una cancha de barrio ni en un desfile de premios. Tal vez, entre consola y consola, el Leo joven imaginaba una noche en que pudiera jugar de local con la camiseta argentina y, por qué no, celebrar un gol frente a su gente.

Esa idea parecía lejana cuando era un chico de Rosario que ya sabía que el balón le obedecía como a pocos. Anoche, en la Bombonera, esa fantasía se convirtió en una versión real: Messi disputó su último encuentro en suelo argentino con la Celeste y Blanca, ante Zambia, y la atmósfera fue pura emoción contenida, un hervidero de recuerdos que se amontonaban en cada grada.

La #Bombonera estaba llena, más por la sensación de despedida que por necesidad de visto bueno. El público coreó, cantó y acompañó cada gesto de su capitán. Y cuando Messi se acercó a patear un córner o un tiro libre, la respuesta fue un himno de apoyo que parecía no terminar. En ese ambiente, la Pulga respondió con una cosecha de goles: la victoria terminó 5-0 y el gol del astro fue apenas la guinda de una noche que combinó fiesta y gratitud.

Desde el calentamiento se notaba otra intención: esa chispa que en otras ocasiones podría haber parecido apagada frente a Mauritania, aquí volvió a encenderse con la idea de dejar una última huella en la casa de la selección.

Las imágenes dejan claro que vivimos una de esas noches en las que el #fútbol se convierte en memoria. Messi, que ya dejó escrito un capítulo imborrable en Qatar con la Copa y sus Balones de Oro, demostró que lo más valioso de su carrera no es un único trofeo, sino esa hambre constante, esa pasión por la pelota que aprendió de su abuela Celia y que convirtió en un lenguaje para generaciones.

Ha habido muchos grandes, pero sostener ese nivel durante casi dos décadas es una marca que solo él puede ostentar.

Con la final de Mauritania ya olvidada, la sensación fue otra: Messi podría acercarse a disputar su sexto Mundial, un hito que, de materializarse, lo situaría en la misma conversación que Cristiano Ronaldo, ese rival que parece medir las eras por cuántos Mundiales quedan por jugar.

Dejó la impresión de que el fútbol aún le debe momentos decisivos

En la cancha, su peso específico se notó. Entre lujos y más que simples toques, dejó la impresión de que el fútbol aún le debe momentos decisivos.

Si uno mira el juego desde la táctica, la sensación es que la Scaloneta va encontrando su camino, pero necesita que más jugadores asomen para acelerar cuando la situación lo demande.

La idea de Scaloni es clara: manejar la pelota con seguridad, pero buscar transiciones rápidas cuando aparezca la fisura. En este partido, Leandro Paredes tuvo un primer tiempo para recordar, y Thiago Almada, que entró en la segunda parte, fue determinante en la jugada que terminó en el tercero de Nicolás Otamendi.

A Alexis Mac Allister y Enzo Fernández les faltó un punch más veloz para dotar de más dinámica a los minutos decisivos; incluso la decisión de dejar a Rodrigo De Paul en el banquillo pareció una señal de que el equipo quiere pulir esa métrica entre control y velocidad.

El resultado contundente cerró la noche con un balance que va más allá de la goleada. Messi se retiró del vestuario con una sonrisa amplia, consciente de que su historia en la Argentina de los últimos años quedará grabada para siempre.

En el acumulado de partidos en suelo argentino, suma 54 encuentros con 39 victorias, 13 empates y 2 derrotas, cifras que hablan de una etapa que no se apaga con una despedida: es una constancia que acompaña la leyenda.

Y, por si hiciera falta, quedó grabado el cántico que acompaña a cada llegada de Leo: “Que de la mano de Leo Messi/todos la vuelta vamos a dar”, un recordatorio de que el vínculo entre el jugador y la gente no se rompe con un balón más en el estadio.

¿Logrará, en algún momento cercano, levantar otra Copa para cerrar el sueño más bonito de todos? Esa pregunta, por ahora, queda en el aire. Lo que sí sabemos es que esta noche dejó una sensación clara: Messi no solo jugó; dejó huella. Su historia en Argentina no se agota en una despedida, porque la trayectoria de un jugador que marcó una era continúa en su propia narrativa personal y en la memoria colectiva de una nación que lo ha acompañado desde siempre.

Y esa memoria, al final, es lo que más pesa en una carrera que ha sido, sin duda, extraordinaria.

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