Guardiola y Ancelotti dan calabazas a Italia: la reconstrucción arranca con duros golpes
La Federación Italiana sufre dos duros reveses en su intento de renovar la selección. Pep Guardiola y Carlo Ancelotti han rechazado la oferta para ser seleccionadores. Ahora, la opción pasa por Andrea Pirlo o el regreso de Roberto Mancini.
La selección italiana ha entrado en una fase de #reconstrucción tras quedarse fuera de su tercer Mundial consecutivo.
Sí, no es una exageración: #Italia no ha estado en los dos últimos (2018 y 2022) y, si no remonta el vuelo, puede repetir la triste historia. Por eso la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) se ha puesto las pilas y ha puesto en marcha un plan para devolver el brillo a la Azzurra. Pero el arranque no ha podido ser más desalentador.
El máximo responsable deportivo, Paolo Maldini, acompañado por el brasileño Leonardo como asesor, tenía claro que el hombre ideal para liderar este cambio era Pep Guardiola.
No se lo pensaron dos veces y viajaron a Barcelona para presentarle un proyecto ambicioso: no solo entrenar a la absoluta, sino revolucionar todas las categorías inferiores e implantar un estilo de juego reconocible.
La oferta económica era suculenta, pero el de Santpedor no se dejó seducir. Tras varios días de reflexión, #Guardiola llamó a Maldini y le soltó: "Gracias, me siento halagado, pero ahora mismo no me veo con fuerzas". El motivo: quiere dedicar más tiempo a su familia y, además, el día a día de un seleccionador (sin entrenamientos semanales) no termina de convencerle.
Otro portazo: Carlo #Ancelotti también dijo que nones
Casi al mismo tiempo, otro portazo: Carlo Ancelotti también dijo que nones. El técnico de Reggiolo, que ya ganó la Champions con el Real Madrid y ahora dirige a Brasil, renovó recientemente su contrato con la Canarinha hasta 2030 y no está dispuesto a dejarlo tirado por una aventura en Italia.
Maldini ya había admitido que Ancelotti estaba en la lista, pero desde Italia daban por hecho que no abandonaría el proyecto brasileño. Y así fue: la segunda opción se esfumó.
Con dos de los mejores entrenadores del mundo descartados, la FIGC ha tenido que rebajar sus expectativas y mirar hacia casa. Los nombres que más suenan ahora son los de Andrea Pirlo y Roberto Mancini. Pirlo, una leyenda del #fútbol italiano, dirige actualmente en los Emiratos Árabes y cuenta con el respeto de la afición. Mancini, por su parte, ya sabe lo que es triunfar con la selección: ganó la Eurocopa 2021, aunque la espina de no clasificar al Mundial de 2022 sigue presente.
Ambos tienen experiencia, pero no son figuras del calibre de Guardiola o Ancelotti.
Italia se encuentra en una encrucijada. Tras ganar su cuarto Mundial en 2006, la selección ha vivido más penas que glorias: eliminaciones en fase de grupos en 2010 y 2014, el batacazo de no clasificar a Rusia 2018 (eliminada por Suecia en la repesca), el subidón de la Eurocopa 2020 y la decepción de Catar 2022 (eliminada por Macedonia del Norte en la repesca).
La paciencia de los tifosi se agota. El próximo entrenador tendrá la difícil tarea de ilusionar a un país que añora los tiempos de la squadra azzurra campeona. La reconstrucción ha comenzado, pero con dos palos de entrada, el camino parece cuesta arriba.