EE. UU. arrolla a Paraguay 4-1 en su estreno mundialista y manda un mensaje claro al Mundial 2026
Deporte Fútbol 13 June, 2026

EE. UU. arrolla a Paraguay 4-1 en su estreno mundialista y manda un mensaje claro al Mundial 2026

Estados Unidos mostró músculo en su debut mundialista frente a Paraguay, con Balogun como gran figura y Reyna cerrando la cuenta. Un triunfo contundente que eleva las expectativas del anfitrión y recuerda el peso histórico de la selección estadounidense.

Un marco imponente. Un público a la altura de las circunstancias. Y una exhibición futbolística que dejó en claro que #Estados Unidos no quiere conformarse con el papel de coanfitrión del Mundial 2026. El seleccionado dirigido por Mauricio #Pochettino pretende derribar los prejuicios que históricamente rodearon al #fútbol en ese país y transformarse en un serio candidato a pelear por el título.

El 4 a 1 frente a #Paraguay fue mucho más que una victoria: representó el primer golpe sobre la mesa y una declaración de intenciones ante el planeta fútbol.

El conjunto norteamericano salió decidido a marcar el rumbo desde el primer segundo. De hecho, en la jugada inicial replicó una fórmula popularizada por el PSG de Luis Enrique: envió la pelota hacia las inmediaciones del córner derecho de la defensa paraguaya para activar una presión alta e inmediata.

El mensaje fue claro desde el comienzo. Estados Unidos quiso imponer condiciones, jugar en campo rival y asfixiar a un adversario que suele sentirse cómodo defendiendo en bloque bajo y apostando a las transiciones.

La propuesta encontró rápidamente sus frutos. Con intensidad, movilidad y una agresividad constante para recuperar la pelota, el equipo local monopolizó las acciones y fue construyendo una superioridad que terminó reflejándose en el marcador.

Paraguay, dirigido por Gustavo Alfaro, nunca logró sentirse cómodo y pasó largos pasajes del encuentro corriendo detrás del balón.

No era la primera vez que ambos seleccionados se enfrentaban en una Copa del Mundo. El antecedente se remontaba nada menos que a 1930, en Uruguay, durante la primera edición de la historia. Aquella tarde, Estados Unidos derrotó a Paraguay por 3 a 0 gracias a los tres goles de Bert Patenaude, quien quedó en los libros como el autor del primer hat-trick registrado en un Mundial.

Curiosamente, aquel encuentro había llegado al descanso con ventaja estadounidense por 2 a 0. Noventa y seis años después, Estados Unidos se fue al entretiempo 3 a 0 y marcó un nuevo precedente en el historial.

Volviendo al desarrollo del juego, el plan diseñado por Pochettino funcionó a la perfección y desactivó rápidamente cualquier idea que pudiera haber preparado Alfaro.

Apenas a los siete minutos, una combinación entre Weston McKennie y Christian #Pulisic rompió la resistencia guaraní. En su intento desesperado por despejar el peligro, Damián Bobadilla terminó llevándose la pelota por delante y marcó en contra de su propio arco. Una situación tan desafortunada como insólita: difícilmente el mediocampista de São Paulo hubiera imaginado que su primer gol en un Mundial llegaría de esa manera.

McKennie, Pulisic y #Balogun fueron las grandes figuras de un primer tiempo arrollador. El mediocampista aportó despliegue y agresividad para recuperar la pelota, mientras que el capitán estadounidense y el delantero del Mónaco se convirtieron en una pesadilla constante para la defensa paraguaya.

Fueron Pulisic y Balogun quienes participaron en la acción que significó el 2 a 0 y desató la euforia de las más de 70 mil personas presentes en el SoFi Stadium

De hecho, fueron Pulisic y Balogun quienes participaron en la acción que significó el 2 a 0 y desató la euforia de las más de 70 mil personas presentes en el SoFi Stadium.

Pero todavía quedaba una muestra más. Cuando el primer tiempo se acercaba a su final, Balogun volvió a aparecer. Esta vez lo hizo apelando a una de sus principales virtudes: la potencia. El atacante ganó en velocidad, dejó atrás a sus marcadores y definió para establecer el 3 a 0 antes del descanso.

Fue un verdadero mazazo para Paraguay. Los gestos de frustración se multiplicaron entre los dirigidos por Alfaro, conscientes de que habían sido ampliamente superados. Del otro lado, los futbolistas estadounidenses se retiraron al vestuario con el pecho inflado, ovacionados por su gente y con la sensación de haber firmado una de las mejores actuaciones de su ciclo justo en el estreno mundialista.

La segunda mitad estuvo muy lejos de la intensidad que había mostrado la primera. Con una ventaja amplia en el marcador, Estados Unidos bajó revoluciones y administró energías, mientras que Paraguay intentó adelantar líneas en busca de una reacción que nunca terminó de consolidarse.

El encuentro entró en una meseta. Los dirigidos por Pochettino controlaban la posesión y el ritmo del juego sin necesidad de asumir riesgos innecesarios, conscientes de que el resultado estaba prácticamente asegurado.

Paraguay, por su parte, tenía más voluntad que claridad y chocaba una y otra vez contra una defensa que rara vez perdió el orden.

Sin embargo, cuando el partido parecía condenado a transcurrir sin sobresaltos hasta el pitazo final, llegó el segundo cooling break. Y esta vez la pausa sí resultó beneficiosa para la Albirroja. Apenas se reanudó el juego, Magalhaes aprovechó una desatención en el fondo estadounidense, ganó dentro del área y definió para descontar, dejando el 3 a 1 en el marcador.

El gol avivó una pequeña llama de ilusión entre los paraguayos, que soñaban con una remontada que parecía imposible. Pero Estados Unidos recuperó el control del partido, volvió a administrar los tiempos y desactivó cualquier intento de reacción paraguaya. Pochettino entendió que, después de un estreno tan exigente desde lo físico, era momento de sacar el pie del acelerador, preservar energías y evitar sobresaltos innecesarios.

Y cuando ya parecía todo decidido, apareció la gloria individual de la noche. A siete minutos del tiempo añadido, Giovanni Reyna, hijo de Claudio Reyna, recibió dentro del área y remató con el exterior del pie para sellar el 4-1 definitivo y provocar una nueva ovación en el SoFi Stadium.

El pitazo final dejó a Estados Unidos celebrando una victoria contundente y convincente. No solo por la diferencia en el marcador, sino por la forma de hacerlo: con personalidad, ritmo y argumentos futbolísticos que ilusionan a su gente. Es apenas el primer paso, pero ya funciona como advertencia para el resto de candidatos: el anfitrión quiere ser protagonista. Ahora, Estados Unidos buscará ratificar las buenas sensaciones cuando enfrente a Australia el 19 de junio. Paraguay, por su parte, deberá recomponerse rápido y buscar una victoria ante Turquía para mantener vivas sus aspiraciones de clasificación.

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