Matías #Almeyda volvió a acaparar la atención de la jornada al protagonizar un episodio de alta tensión durante el duelo entre #Sevilla y Alavés, que concluyó con un empate 1-1 en el estadio Sánchez Pizjuán, correspondiente a la liga española.
Bajo el mando técnico de Chacho Coudet, el #banquillo sevillista vivió momentos de gran tensión cuando el árbitro Iosu Galech Apezteguía, del Comité Navarro, mostró la roja al entrenador argentino tras una secuencia que quedó en la memoria de la afición.
Según el acta oficial, el técnico se acercó al colegiado con actitud desafiante y, pese a las advertencias, no abandonó la zona técnica. El informe detalla que estuvo a distancia próxima de la cara del árbitro durante más de un minuto, y que, ante la insistencia de abandonar el área, la tensión se fue incrementando.
En un tramo del partido, Almeyda lanzó gestos y terminó retirándose solo tras la intervención de sus jugadores y del personal de seguridad del club.
Se especifica además que, al abandonar la posición, empujó de forma simbólica el entorno y que los responsables del banquillo tuvieron que intervenir para evitar un contacto mayor; el encuentro sufrió una detención de varios minutos como consecuencia de estos hechos.
La secuencia de protestas también dejó constancia de que Erik Lamela, miembro del cuerpo técnico sevillista, se dirigió al túnel de vestuarios de forma airada y, en reiteradas ocasiones, profirió mensajes hostiles hacia el árbitro y a su equipo de trabajo, hasta que fue calmado por el personal de seguridad y por el técnico del club.
El choque fue áspero y estuvo marcado por la inferioridad numérica durante gran parte del encuentro para el Sevilla
En lo futbolístico, el choque fue áspero y estuvo marcado por la inferioridad numérica durante gran parte del encuentro para el Sevilla, que logró abrir el marcador por mediación de Sow en la primera mitad.
Poco después, Toni Martínez logró la igualada para los de Coudet. En los minutos finales, el compromiso estuvo cargado de tensión y de interrupciones, con una larga revisión de fuera de juego que terminó invalidando un gol con el que Lucas Boyé, adelantado ligeramente, habría puesto en ventaja a la visita.
A pesar de ello, el tramo final fue de control alterno, y el resultado terminó por repartirse un punto que mantiene a ambos equipos en la parte media de la tabla.
Los responsables técnicos y la afición ahora esperan una revisión de sanciones por parte de la liga, que podría acarrear medidas disciplinarias para Almeyda y para otros implicados, dependiendo de la valoración del comité competente.
Este episodio, que coincidió con una jornada de alto desgaste físico, reabre el debate sobre la gestión de las emociones en la banca y la importancia de los límites entre la presión competitiva y la conducta reglamentaria.
Históricamente, la Liga ha mostrado casos similares donde la tensión del banquillo ha ido de la mano con decisiones desconocidas por el árbitro, y estas situaciones han generado debates sobre la necesidad de protocolos más severos para preservar la integridad del juego.
En este contexto, se destaca que el resultado 1-1 mantiene a Sevilla y #Alavés con aspiraciones moderadas en la parte media de la clasificación, reforzando la idea de que este encuentro, más allá de las controversias, aportó emoción y competitividad.