Troglio estalla en Banfield: acusa a la prensa de intentar sacarlo y defiende su paso por el club tras el empate ante Independiente Rivadavia
Pedro Troglio, entrenador de Banfield, denuncia maniobras mediáticas para forzar su salida tras el empate 0-0 con Independiente Rivadavia y defiende su trayectoria, mientras analiza el rendimiento del equipo.
El técnico de Banfield, Pedro Troglio, sorprendió a todos al salir a la palestra tras el empate 0-0 frente a #Independiente Rivadavia de Mendoza y comenzar una conferencia de prensa que prometía ser sobria, pero terminó siendo una descarga de desacuerdos y reproches.
En la primera pregunta le pidieron su sensación del partido y un balance entre los juegos de local y de visitante; de inmediato, el entrenador dejó entrever que iba a ir directo al grano y que no pensaba en refinar palabras para calmar las aguas.
Troglio afirmó que hay operaciones en su contra con el objetivo de que lo echen del club, y que eso no puede tomarse a la ligera en una institución que él dice mantener con el pecho en alto día a día.
"Estoy molesto con muchos de ustedes, con muchos que han pedido mi cabeza. Eso es de muy mala gente, muy mala gente", comentó con firmeza, citando lo que percibe como una campaña de ciertos periodistas. Añadió que se puede criticar, opinar y discutir sobre fútbol, pero no pedir la salida de alguien; menos aún cuando, según su lectura, los que reclaman no siempre están en el club para defender a Banfield.
"No son tipos que pueden darse el lujo de hacer echar a alguien", insistió, remarcando su postura de respeto hacia la profesión, aunque muy airado por lo que considera un ataque coordinado.
El entrenador siguió ampliando su argumento: cree que existen maniobras que buscan desestabilizarlo desde fuera, y que esas acciones sólo le causan incomodidad.
"Quieren involucrarme a mí en conflictos ajenos. No lo merezco. Que tengan problemas con otras personas no tienen que involucrarme a mí", comentó, intentando aclarar que no quiere convertir su relación con la prensa en una disputa personal.
Troglio, no obstante, dejó claro que no va a quedarse callado por más que otros intenten calar hondo en su imagen profesional. "Quiero aclararlo porque me leo, y la verdad, me calienta que pidan la cabeza de una persona", afirmó, usando un tono que dejó entrever cansancio pero también determinación.
Con el paso de las palabras, Troglio añadió una reflexión contundente sobre su trayectoria. "No soy un pendejo; tengo 61 años, soy un entrenador que se dedica a esto y que viene todos los días a laburar. No cobro para nada y le estoy metiendo el lomo como un loco", dijo, en una línea que se convirtió en uno de los puntos fuertes de su alegato. De forma explícita, señaló que la exigencia de su salida es injustificada y que, si de verdad hubiera un problema, debería discutirse en otro plano, con nombres y responsabilidades claras, no a través de preguntas que, según él, buscan desestabilizar.
El técnico dejó caer que ya hay antecedentes para hacer una lectura del contexto: Banfield
La polémica no se limitó a las palabras de Troglio. El técnico dejó caer que ya hay antecedentes para hacer una lectura del contexto: Banfield, que no encontraba su mejor versión, estaba fuera de la pelea por los playoffs del Apertura, torneo en el que perdió el clásico ante Lanús con un gol en la última jugada, hecho que, en su mirada, quizá alimenta una narrativa de crisis.
El clásico, según recordó, se había disputado y ganado aquí, en la Fortaleza, pero eso no parecía encender una luz de optimismo entre quienes esperan resultados inmediatos.
Todo esto agregaba leña a un fuego ya encendido por la mala racha y por el desgaste propio de un equipo que, fuera de casa, no lograba sostener resultados.
Troglio fue claro al no nombrar a ningún periodista concreto. Dijo que no iba a convertir la conferencia en un recinto de acusaciones personales, aunque dejó entrever que la presión mediática no es un fenómeno aislado y que algunas críticas podrían estar montadas sobre fundamentos que él percibe como sesgados.
A la par, dejó entrever una mirada crítica hacia la dirección del club, que en su relato se traducía en una especie de desincronización entre lo que exige el cuerpo técnico y la realidad contractual que él describe.
"Pasó factura a la dirigencia al comentar que no le pagan", añadió, sin extenderse en detalles, pero dejando claro que hay cuestiones institucionales que complican su día a día.
El cierre de la intervención dejó dos resultados palpables: por un lado, un Troglio que no retrocede en su posición y se mantiene firme en su rol; por otro, un #Banfield que se enfrenta a un tramo crucial del torneo con la necesidad de encontrar respuestas dentro del campo y a la vez gestionar las tensiones que surgen fuera del césped.
En estos momentos, la lectura oficial del club podría centrarse en reforzar el apoyo al cuerpo técnico y en buscar un equilibrio entre exigir rendimiento y permitir una crítica que, para muchos, es parte del juego.
Lo que está claro es que, tras este episodio, la relación entre el banquillo, la prensa y la dirigencia quedará en el centro de la conversación hasta que el equipo vuelva a sumar y recupere la confianza de su afición.