Boca entre tensiones internas y candidaturas para 2027: la sombra de la reelección de Román Riquelme tras un batacazo continental
Una bandera en la Bombonera, la derrota en la Libertadores y un tablero político en ebullición. Boca vive un pulso entre el liderazgo de Román Riquelme y la posibilidad de una reelección en 2027, mientras surgen candidatos y alianzas que empiezan a definir el futuro del club.
Una bandera azul y amarilla volvió a cruzar la escena de Boca, 24 horas después del revés que dejó al club sin ganar la Copa en la mente de muchos aficionados.
La tela apareció en la Bombonerita, durante el partido de la #Liga Nacional de Básquet entre Boca y Quimsa, y dejó clara una lectura: en el club se está afinando el debate sobre el futuro del liderazgo de Román Riquelme.
En esa imagen, la consigna parecía orientar hacia el año 2027, cuando se habla de una posible reelección: “Román 2027. Sigan viendo” parecía un mensaje directo a la masa interna y a la hinchada que mira con lupa cada movimiento del club.
Es la primera vez que un gesto así surge de forma tan popular y no sólo desde una élite o un grupo cerrado. Lo cierto es que, más allá de la derrota reciente en la Libertadores frente a Universidad Católica, la atmósfera interna permanece tensa: hay descontento, pero también un pragmatismo que invita a mirar qué viene.
En la Bombonera, como en varios sectores del club, nadie cantó a favor de nadie ni coreó consignas contra alguien en particular; el foco estuvo en las consecuencias deportivas y la gestión.
Aun así, hubo quienes trasladaron el descontento hacia lo personal, especialmente entre algunos sectores de las bases y las tribunas, generando roces y conflictos puntuales entre barras que se dispersaron por las distintas gradas.
Hasta ahora, #Riquelme no se ha pronunciado de forma pública sobre su futuro en Brandsen 805 ni en el predio de Ezeiza, donde opera junto a Marcelo Delgado y su hermano Cristian, conocido como el Chanchi.
Sus cercanos dijeron que estaba molesto con ciertos arbitrajes de Conmebol y, al parecer, habría tomado decisiones como colgar mensajes y repartir panfletos con el lema “Boca contra todos” como una especie de guardia alta.
Es como si la figura de Román se hubiera convertido, también, en un símbolo de resistencia ante críticas y presiones externas.
Según varios contactos citados por Clarín, hay un flujo de encuestas que exploran la popularidad y la posibilidad de una candidatura en 2027, tanto desde el oficialismo como desde la oposición.
En la lectura más optimista para el entorno de Riquelme, el respaldo podría rondar entre 35 y 40 por ciento, en un escenario donde las bases aún buscan una dirección clara ante los resultados deportivos.
Si la pelota continúa sin entrar en la red y la interna se agria, esa hoja de ruta política podría ganar peso más rápido de lo esperado.
Entre los movimientos de fondo, el diario destacó un encuentro entre Mario Pergolini y Carlos Tevez, coordinado por Horacio Paolini. Pergolini, que no oculta su deseo de volver a Boca a través de una lista opositora, criticó en su programa referencias directas a Riquelme y dejó entrever tensiones heredadas desde la relación entre Tevez y la dirigencia.
Esa reunión no fue casual: señala el mapa de alianzas que podría articularse en los próximos meses, con Paolini y el empresario mendocino Jorge Reale manteniendo puentes abiertos.
Quien en radio cuestionó abiertamente el manejo del club por parte de Riquelme
Otra pieza clave es Andrés Ibarra, quien en radio cuestionó abiertamente el manejo del club por parte de Riquelme, señalando que “la gestión tiene una impronta política” y que, detrás de la dirección, “está La Cámpora”.
Este cruce de acusaciones forma parte del ajedrez que se despliega entre candidatos y figuras influyentes, y abre la puerta a que un outsider gane terreno si se consolidan alianzas estratégicas.
Hasta el momento, el único anuncio público de candidatura vino de José Beraldi, ex vicepresidente de Boca entre 2008 y 2011, con una trayectoria vinculada a la gestión de Ameal.
Beraldi fue seguido por la noticia de que su ex jefe de campaña, Walter Klix, confirmó su intención de presentarse durante el Mundial. Klix, con responsabilidades en el ámbito de seguridad y una relación con Patricia Bullrich, ya ha presentado denuncias por presunta “administración fraudulenta” que investiga la Justicia Federal, centradas en posibles operaciones de reventa de entradas.
Otros actores que circulan alrededor del perímetro azul y oro son Horacio Paolini y el empresario Jorge Reale, que mantienen diálogo abierto; Pergolini podría convertirse en una especie de caballo de batalla y Tevez podría actuar como un vector clave en una alianza.
En paralelo, la pregunta sobre qué papel podría ocupar Daniel Angelici, ex presidente de Boca, añade otra capa a la trama: Angelici sostuvo un tramo de su vida en Miami y ya está de vuelta en Buenos Aires, planeando, según cercanos, su influencia en la próxima etapa.
Más allá de la lectura política, los hinchas continúan sufriendo por el sueño continental que quedó trunco y por la imposibilidad de coronar un título local que les cambie la dinámica.
En medio de esa frustración, el club continúa buscando respuestas técnicas, estructuras de poder y, sobre todo, una narrativa que ayude a unir a una afición que, históricamente, ha sabido sostener el proyecto bajo la presión de la pizarra y las ganas de victoria.
En síntesis, Boca está en una etapa de redefinición: hay un liderazgo que resiste, voces que piden renovación y un tablero que parece orientarse hacia 2027.
Si la cancha acompaña y los resultados acompañan, la reelección de Riquelme podría volverse una posibilidad real. Pero si la turbulencia persiste y la oposición encuentra un cauce sólido, el club podría verse obligado a ajustar el guion y buscar una alternativa para liderar el camino, en un 2027 que ya se ve como un hito decisivo para el futuro de Boca.