Boca se despide del Apertura tras caer ante Huracán en la Bombonera y mira a la Libertadores
Boca cayó como local ante Huracán y quedó eliminado del Torneo Apertura. El equipo ya piensa en la Copa Libertadores, con el futuro de Claudio Úbeda en juego y dos cruces claves ante Cruzeiro y Universidad Católica de Chile.
Fue un golpe duro el que recibió Boca en la Bombonera. Fue un golpazo ver cómo, cuando sonaba el pitazo final de Pablo Echavarría, se desmoronaron dos jugadores sobre el césped y quedaron tendidos, como si la consecuencia fuera más dolorosa que el resultado mismo.
En el medio de la cancha, los futbolistas de Huracán se quedaron cantando, mientras que #Claudio Úbeda caminó con la calma de quien sabe que los meses no se negocian y que habrá tiempo para analizar lo ocurrido.
En la platea, un aficionado soltó una frase que resumen el momento: perdemos igual que frente a Independiente y ante Racing. El silencio fue la nota dominante, con algunos aplausos en La Doce y apenas unos silbidos que se oyeron en el resto del estadio. Boca se despide demasiado pronto del Torneo Apertura, dejando la sensación de haber estado entre los grandes candidatos y, a la vez, sin haber sabido convertir esa ambición en resultados concretos.
Ahora el foco está puesto en la Libertadores. La obligación es clara: en casa hay que vencer a Cruzeiro y a Universidad Católica de Chile para cerrar el semestre con dignidad. Es la competición que insinúa una salida decorosa cuando el camino doméstico se torció. Se empezará a hablar en las próximas horas de si Úbeda puede seguir al frente del equipo o si la ola va a cargar más peso sobre su figura. El Sifón, ese personaje que conoce el ambiente del #fútbol argentino como pocos, sabe que el balón gira rápido y que las historias cambian cuando el calendario cambia de estación.
En la cancha, Boca no hizo más de lo que requería para intentar ganar: el once estuvo bien planteado, los cambios tampoco estuvieron mal, y aun así el resultado no acompañó.
Quizá debió entrar #Ángel Romero antes, y es posible que Miguel Merentiel, que tuvo un juego para el olvido, no pudiera sostener su buena racha de semanas anteriores.
Para la #Libertadores no podemos desperdiciar tantas oportunidades y vamos a reducir ese margen de error”
“Hay que respaldarlos y trabajar para generar las ocasiones. Para la Libertadores no podemos desperdiciar tantas oportunidades y vamos a reducir ese margen de error”, analizó el entrenador. Sabe entonces Úbeda que los dos partidos de Libertadores pueden marcar su futuro al frente del equipo. Si la suerte acompaña y se avanza de ronda, seguirá siendo la cara visible de la ilusión de Boca. En caso contrario, el adiós podría hacerse inevitable, no solo por el resultado en el Apertura, sino por la presión que genera la exigencia de un club con tanta historia en el continente.
La conversación interna en el club ahora se centra en dos ideas básicas: recuperar a los delanteros titulares, devolver la confianza a Bareiro, que salió lesionado en el primer tiempo, y darle rodaje a Merentiel para que vuelva a encontrar la definición que lo hizo see destacar en momentos previos.
Antes de estas derrotas, ambos estaban en una racha favorable; ahora, la dificultad para concretar puede marcar la lectura de los próximos días. En ese sentido, la Libertadores se presenta como un faro que puede salvar un semestre que parecía ponerse en rojo de inmediato.
El choque contra Huracán dejó varias certezas y alguna incógnita más. Boca mostró momentos de buen fútbol y, sobre todo, intentó ser claro en sus ideas. Pero la realidad es que el rival no cedió y que la derrota duele tanto como la necesidad de obtener resultados para sostener a un entrenador que, por ahora, está conviviendo con la presión y la expectativa.
En la #Bombonera se escucharon más preguntas que respuestas, y la conclusión es que la temporada no termina aquí: hay libertadores por delante y un camino que recorrer para volver a ponerse en marcha, con el respaldo de la afición y la expectativa de la historia.
En definitiva, la derrota ante Huracán no es el final de todo, pero sí es un recordatorio de que Boca no puede permitirse más tropiezos. Con dos partidos de Libertadores por delante y la responsabilidad de sostener a un grupo que también necesita fortalecer su compromiso, el club debe mirar hacia adelante y convertir ese desafío continental en el motor que haga girar la nueva historia de esta temporada.