El Autódromo de Buenos Aires toma forma: 150 trabajadores, nueva infraestructura y el sueño de MotoGP 2027
Un reportaje detallado sobre la remodelación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez, las obras en marcha, los equipos técnicos y las aspiraciones deportivas para MotoGP y, a futuro, Fórmula 1.
En el Autódromo Oscar y Juan Gálvez se escucha el golpe constante de la maquinaria y se ve la tierra desplomarse en capas: barro, piedras, y metros de arena que se mueven bajo la mirada de un equipo humano amplio.
Hay 150 trabajadores dedicados a la obra y la gente logra ver que la tarea no se toma a la ligera: trabajan todos los días de la semana, desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y hay apertura para extendidos turnos nocturnos si la situación lo requiere.
La misión no es solo arreglar; es refundar un trazado que vuelva a ser referencia para el deporte motor en la región.
La sensación que llega es una mezcla de nostalgia y proyecto. Las tribunas A y B conservan su papel, el palco se mantiene erguido y, aunque los boxes originales que vieron la historia del circuito ya no están, la arquitectura empieza a renacer con los nuevos boxes que aparecen en los planos: un bloque enorme, de 265 metros de largo por 23 de ancho, que será el corazón de la parte operativa.
En la escena visible quedan, además, el helipuerto y el Centro de Atención al Piloto y al Alto Rendimiento José Froilán González, dos elementos que muestran que este lugar no es solo para correr, sino para entrenar y preparar a los atletas para la élite.
La obra empezó a principios de año y ya está en una fase intermedia: la tierra se está moviendo al 50% del plan y falta aproximadamente un mes y medio para completar esa parte previa a lo que más importa, que es el asfalto.
Detrás de la técnica de los equipos hay una idea clara: crear una #infraestructura sólida que soporte la exigencia de las categorías más rápidas. Para lograrlo, se están retirando capas antiguas de SMA (asfalto con fibra) y se están retirando entre 70 y 80 centímetros de tierra para dejar un “paquete firme” de 77 centímetros.
El armado de ese paquete tiene su receta: una sub-base de 30 centímetros de tierra seleccionada, otra capa de 30 de base granular para evitar filtraciones y, sobre ella, 17 centímetros de la base asfáltica de la F1.
Esa base se compone de capas específicas: 8 cm de AC 19, 5 cm de AC 12 y 4 cm de una carpeta AC 12 de rodadura, una composición que parece más una receta de ingeniería que una simple reparación.
La empresa #Tilke Engineers & Architects, en constante contacto con AUSA, aporta un know how que ya se ve en cada detalle del diseño. Un especialista de Tilke está presente en el paddock prácticamente a diario, lo que muestra la magnitud y la exigencia de adaptar un trazado histórico a las exigencias modernas.
Aunque el asfaltado aún no llega, la vista de la obra deja ver un sistema hidráulico completamente nuevo, con 18.000 a 20.000 metros de tuberías que conectan con dos cuencas, una vía hacia el Riachuelo y una red de fibra óptica de alto rendimiento para la digitalización de la gestión de carrera.
Todo ello complementa un Race Control que busca estar a la altura de las categorías más exigentes.
La última parte del recorrido se ingresa desde Ascari; a la vista queda el circuito de motocross ya retirado y la recta opuesta, de 900 metros, que da la velocidad final hacia la última curva, la 14.
Allí se vislumbra la posibilidad de una horquilla adicional en caso de que la ciudad avance en las negociaciones con FOM durante el Gran Premio de Miami.
Fabián Turnes
El secretario de Deportes, Fabián Turnes, señaló que el avance dependerá de la reunión con #Liberty y de la respuesta que se obtenga, lo que condiciona el ritmo de las decisiones.
Mientras tanto, el Kartódromo se mantiene de frente a la posibilidad de convertirse en Fan Zone si avanza la propuesta, lo que reforzaría esa idea de un complejo que sirva para múltiples disciplinas.
La obra podría no detenerse en el interior de la pista. Con una extensión inicial de 4,3 kilómetros, 14 curvas (9 a la derecha y 5 a la izquierda), un promedio de velocidad de 185 km/h y una velocidad máxima que podría superar los 330 km/h, el retorno del #MotoGP a Buenos Aires se estima en alrededor de 82 segundos por vuelta, y si el trazado llega a los 4,87 kilómetros para la Fórmula 1, la vuelta podría situarse en 1 minuto con 12 segundos, con un peralte máximo de alrededor del 10% en la curva 14.
Una pregunta que está sobre la mesa, más allá de la economía, es cuándo podría regresar la #Fórmula 1 a la ciudad. En el panorama actual, seis de los 24 grandes premios se disputan en América: Miami, Canadá, Brasil, Austin, Las Vegas y México. Una opción que se empieza a considerar es la rotación, para que cada año pueda alternarse con otros escenarios de la región, siempre que las condiciones técnicas y financieras acompañen.
El interés de MotoGP también quedó claro cuando los responsables Carmelo y Carlos Ezpeleta visitaron el circuito la semana pasada y quedaron sorprendidos por el progreso.
El objetivo es terminar la obra entre noviembre y diciembre para llegar en buena forma a marzo, el mes que muchos esperan como la nueva fecha de regreso del Mundial de Motociclismo tras 28 años, con la pista lista y el público listo para volver a las gradas.
Por encima de los números y las máquinas, lo que se dibuja es un sueño compartido: volver a ver a la Fórmula 1 en Buenos Aires y ver a un piloto argentino disputando la carrera de casa, a la vez que miles de aficionados acompañan el esfuerzo con la esperanza de un nuevo capítulo para el #automovilismo argentino.
Esto no es solo una obra de ingeniería; es una historia en la que el pasado y el futuro se entrelazan para darle a una ciudad un escenario de primer nivel y, sobre todo, una promesa: que el deporte pueda convivir con la industria, la tecnología y la cultura para crecer juntos.