La llegada de Santiago #Ascacíbar a #Boca Juniors desató un fuerte revuelo en Estudiantes de La Plata y dejó una marca que va más allá de lo deportivo.
La bronca fue tal que una de las filiales del Pincha decidió cambiar su nombre como forma de #protesta por la salida del mediocampista hacia La Ribera.
La agrupación, que hasta ahora se identificaba como 'La Ruso Ascacibar', anunció que pasará a llamarse 'Lealtad Pincharrata', un gesto público de desencanto.
El malestar se explica por el peso simbólico del ex capitán en el club. Formado en la cantera, campeón y referente durante varias temporadas, su retorno al #fútbol argentino había generado expectativas de continuidad para La Plata.
Sin embargo, tras la primera jornada, el mediocampista decidió unirse a Boca, rival directo, lo que muchos hinchas interpretaron como una ruptura del vínculo de pertenencia construido a lo largo de los años.
El club de La Plata despidió a Ascacíbar con un video que recogía momentos de su etapa en Estudiantes, pero las respuestas en las redes sociales fueron mayoritariamente negativas.
Aquel cambio de nombre de la #filial no es institucional, pero se convirtió en la manifestación más visible de la bronca que recorre al mundo Estudiantes.
En La Plata la salida de Ascacíbar continúa generando ruido
Mientras Boca celebra la llegada de un refuerzo de renombre, en La Plata la salida de Ascacíbar continúa generando ruido; habrá que ver la reacción del público este miércoles por la noche cuando el conjunto de Eduardo Domínguez reciba al equipo de Claudio Ubeda, sin Ascacíbar aún concentrado.
El propio jugador, en su primera intervención como futbolista del Xeneize, dejó claro que su llegada era un sueño personal y que no contempló vestir la camiseta de River en ningún momento; esas palabras alimentaron, para algunos, la sensación de que la distancia entre Boca y Estudiantes se ha incrementado.
Aunque el cambio de nombre de la filial no tiene un carácter institucional, fue el episodio más visible de una bronca que agita al entorno del Pincha.
En el ámbito deportivo, Boca celebra el arribo de un jugador de trayectoria; en La Plata, la salida de Ascacíbar continúa dando que hablar y las autoridades de club y aficionados deberán gestionar el rechazo y la ansiedad de cara a los siguientes compromisos.
En la historia de Estudiantes, un club con una identidad consolidada por décadas de competencia y logros a nivel nacional e internacional, movimientos como este reavivan debates sobre la cantera, la continuidad de líderes y el balance entre las mayores inversiones y la fidelidad a la casa.
La memoria de la institución platense, que alzó títulos continentales en los años 60 y consolidó una identidad de juego asociada a la garra y al aprendizaje de valores, añade otra capa a este episodio.
En definitiva, Ascacíbar no sólo cambia de camiseta: su salida ha activado un pulso emocional que seguirá resonando entre aficionados, jugadores y dirigentes.
La noticia no está acompañada de cifras oficiales de traspaso en euros; cuando se divulguen, se informarán y se actualizarán en las coberturas. Hasta entonces, el foco está en el impacto emocional y en la manera como Estudiantes aborda la continuación de su proyecto deportivo sin una de sus piezas más relevantes.