Sevilla conmemora a Alberto Jiménez Becerril y Ascensión Ortiz 28 años después, reafirmando la defensa de la convivencia democrática
La ciudad de Sevilla recuerda a las víctimas de ETA en un acto en la calle Don Remondo, destacando la importancia de no olvidar y de defender el Estado de Derecho.
En #Sevilla se llevó a cabo un acto de #homenaje a Alberto Jiménez Becerril y Ascensión Ortiz, víctimas de la violencia de ETA, conmemorando el aniversario de aquel brutal hecho ocurridos hace más de dos décadas.
El alcalde de la ciudad, José Luis Sanz, se dirigió a los asistentes para subrayar que, un año más, la cita se mantiene en la calle Don Remondo, lugar simbólico de memoria, para recordar a las víctimas y para recordar que el olvido no puede convertirse en una forma de justicia ni un desprecio hacia quienes perdieron la vida.
Según el balance presentado por el alcalde, aquel día la banda terrorista intentó humillar y silenciar a Sevilla y presionar al conjunto del Estado democrático.
La intervención municipal insistió en que la ciudad no otorgó ese triunfo a la violencia y que, pese al dolor, la memoria se transforma en un compromiso cívico: Alberto y Ascensión, junto a todas las víctimas del terrorismo, murieron defendiendo el Estado de Derecho, la Constitución, la democracia y, por encima de todo, la libertad de los ciudadanos.
En su discurso, Sanz destacó también el papel de la Fundación Alberto Jiménez Becerril, ahora dirigida por el hijo de las víctimas, como ejemplo de trabajo constante en la defensa de la memoria y de los valores democráticos.
Y recordó que Alberto y Ascensión eran dos sevillanos normales que
Hizo referencia a la fortaleza y entereza de la familia, en particular de la madre, que durante años sostuvo la investigación y la búsqueda de verdad, y recordó que Alberto y Ascensión eran dos sevillanos normales que, como tantos otros, disfrutaban de la vida, compartían momentos con amigos y, aquella noche, regresaban a casa tras una velada entre personas queridas.
El acto forma parte de un legado más amplio de memoria histórica que acompaña a la ciudad y que busca evitar que la violencia sea olvidada. En este marco, se reitera la defensa inquebrantable de la democracia y de los valores constitucionales frente a cualquier intento de menoscabo. A lo largo de las décadas, Sevilla ha trabajado para convertir el dolor en enseñanza cívica y en un testimonio de resistencia frente a la intolerancia y la violencia.
A nivel histórico, la lucha contra el terrorismo en España ha dejado cicatrices profundas, pero también ha mostrado la capacidad de las instituciones y de la sociedad para avanzar hacia una convivencia basada en el Estado de Derecho.
ETA, tras años de conflicto, anunció su disolución definitiva años después de estos hechos, y la memoria colectiva ha buscado siempre conservar el recuerdo de las víctimas sin permitir que la violencia tenga cabida en la vida pública.
Este marco histórico refuerza el propósito de la jornada: no olvidar, honrar a quienes perdieron la vida y sostener, con acciones y palabras, el compromiso con la democracia, la libertad y la dignidad de todas las personas.