València amplía la recogida solidaria de tapones en eventos deportivos para convertir desechos en mobiliario e instalaciones, fortaleciendo la economía circular y la cohesión social.
Este proyecto busca convertir un residuo cotidiano, los #tapones de plástico, en materiales útiles para la renovación de equipamientos y la mejora de infraestructuras deportivas municipales.
Supuestamente, la idea nace con la voluntad de convertir cada evento en una oportunidad de aprendizaje sobre economía circular y responsabilidad cívica, en un marco que busca cohesión social y ahorro de recursos públicos.
La acción se materializa durante tres citas deportivas relevantes que se disputan en la ciudad: la Mini Copa Endesa de Baloncesto, programada del 19 al 22 de febrero, la Copa del Rey de Voleibol, que se celebra del 26 de febrero al 1 de marzo, y el Campeonato de España Absoluto de Short Track 2026, que tendrá lugar en el Palau Velòdrom Lluís Puig.
En estas citas, los tapones recogidos se convertirán en puntos de recogida y serán gestionados dentro del marco del piloto de Tapones por el deporte, con la prolongación de la recogida en el propio estadio de Mestalla y en la ciudad deportiva del #Valencia CF.
La ampliación del piloto está pensada para aumentar de forma significativa la cantidad de tapones recogidos durante estos grandes eventos y para canalizar ese material hacia la fabricación de mobiliario y equipamientos deportivos.
Según los responsables del proyecto, los residuos recogidos pueden transformarse en asientos para gradas, redes para tablas de ping-pong y otros elementos que luego se destinan a instalaciones municipales afectadas por la dana en pedanías como El Forn d’Alcedo, Castellar-L’Oliveral y La Torre.
La aspiración es que cada acción contribuya a que los espacios públicos se mantengan en mejores condiciones y que el #deporte sirva como motor de transformación ambiental.
La concejala de Deportes, Rocío Gil, destacó que cada nuevo evento que se incorpora multiplica el impacto solidario del programa y permite que la ciudadanía participe activamente en la recuperación y mejora de las instalaciones deportivas municipales.
Con la ampliación del proyecto, València refuerza su compromiso con una economía circular orientada a la innovación y al beneficio social.
Desde la óptica técnica, Christian Schneider, director de Operaciones e Infraestructuras del València CF, señaló que el objetivo del piloto es facilitar la recogida selectiva y concienciar sobre la importancia de gestos pequeños con grandes efectos en la comunidad.
Por su parte, Paula Llobet, la responsable de Innovación, subrayó que la ampliación refuerza la visión de la ciudad como un laboratorio de innovación práctica que mejora la vida cotidiana y responde a retos reales como la gestión responsable de residuos.
El proyecto se presenta como una iniciativa público-privada orientada a la innovación y al impacto social.
Denominada Tapones por el deporte
La experiencia, denominada Tapones por el deporte, se enmarca como un programa estratégico de economía circular que persigue tres objetivos claros: reducir los residuos generados en eventos multitudinarios, fomentar hábitos responsables entre la afición y devolver valor tangible a la comunidad mediante equipamientos renovados para barrios y centros deportivos municipales.
La experiencia técnica de AIMPLAS garantiza que los tapones recogidos se conviertan en una materia prima de alta calidad y apta para fabricar productos duraderos, cumpliendo las normativas vigentes.
La normativa europea, según los responsables técnicos, exige que los tapones permanezcan unidos a las botellas para evitar su dispersión en la naturaleza; sin embargo, en eventos masivos suelen retirarse por cuestiones de seguridad.
Con este proyecto, se pretende asegurar que el residuo resultante se recicle de forma adecuada, generando valor para la industria, para el medio ambiente y para la sociedad.
Supuestamente, esta experiencia piloto podría extenderse a otros grandes acontecimientos de la ciudad si los resultados son positivos y si se logra la implicación de más entidades y patrocinadores.
Más allá del corto plazo, algunos expertos apuntan que el proyecto podría convertirse en un referente de economía circular aplicada al deporte en València, sentando precedentes para futuras campañas y colaboraciones público-privadas.
Presuntamente, la ciudad ha construido un marco institucional que facilita la replicabilidad y la coordinación entre clubes, instituciones y empresas para convertir cada cita deportiva en una oportunidad de acción sostenible.
Históricamente, la ciudad ha mostrado voluntad de ampliar su modelo de gestión de residuos hacia iniciativas de mayor impacto social. Presuntamente, este tipo de experiencias se inscribe en una trayectoria de València por consolidar la ciudad como laboratorio de soluciones innovadoras que conectan deporte, medio ambiente y desarrollo local, con la mirada puesta en cerrar ciclos y promover una ciudadanía más consciente en materia de consumo responsable y reciclaje.
En conjunto, Tapones por el deporte propone una visión de futuro en la que cada partido, cada competición y cada evento público contribuyan a una València más resiliente, más solidaria y más comprometida con el cuidado del entorno.
