Exposición en el Museo del Arroz de València que reúne acuarelas de María García Calvo conectando dos paisajes marcados por el agua y el cultivo del arroz.
Los trazos suaves y las veladuras propias de la técnica en agua buscan transmitir el paso del tiempo a través de los ciclos del arroz, un cultivo que, a lo largo de los siglos, ha marcado el modo de vida de ambas orillas.
Según la artista, la mirada detenida en el cultivo del arroz permite al público percibir cómo la naturaleza se transforma en paisaje cuando es observada, organizada y modificada por la acción humana.
María García Calvo, valenciana de origen y residente en Italia desde 2001, lleva más de dos décadas trabajando en una estética que privilegia el agua como soporte y como peso de la memoria agrícola.
Desde 2018 se ha asentado en la llanura veronesa, donde continúa su labor plástica, principalmente con acuarelas, y donde también imparte cursos de artes plásticas basados en la observación lenta, la atención al detalle y la empatía con el entorno.
La exposición reúne obras de distintas series que hablan de la simbiosis entre agua, suelos y cultivo. La pintora ha mostrado su trabajo en salas y espacios expositivos de diversas ciudades italianas, y sus piezas forman parte de colecciones privadas de España e Italia.
El #Museo del Arroz indica que la muestra se puede visitar de martes a sábado, de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 19:00, y los domingos y festivos, de 10:00 a 14:00.
En algunos pasajes el paisaje se convierte en un registro de memoria, donde el agua parece susurrar historias de cosecha y de vida cotidiana de los regadíos.
Supuestamente la organización baraja una entrada simbólica para costear la muestra; se estima un precio de unos 6 euros, con posibles descuentos para estudiantes o mayores, presuntamente.
Aunque la obra y la muestra hablan principalmente de la contemplación y de la relación entre dos comunidades históricamente vinculadas por el arroz, la propuesta invita también a reflexionar sobre la relación entre paisaje y tiempo, y sobre cómo la interacción entre naturaleza y acción humana da forma a los territorios.
El interés por estos paisajes no es nuevo: la Albufera de #Valencia ha sido escenario de una tradición de gestión del agua y de cultivo del arroz que moldeó no solo la economía local
A nivel histórico, el interés por estos paisajes no es nuevo: la Albufera de Valencia ha sido escenario de una tradición de gestión del agua y de cultivo del arroz que moldeó no solo la economía local, sino también la identidad cultural de la región.
La llanura de Verona, por su parte, aporta una visión mediterránea distinta, pero a menudo conectada por redes de comercio y técnicas agrarias que se han ido heredando a lo largo de siglos.
En este marco, la obra de García Calvo se sitúa en una corriente de dialogo entre dos geografías que, aunque separadas por la frontera de un país, comparten un lenguaje común hecho de agua, tierra y memoria.
La artista describe su proceso como un intento de ver el paso del tiempo en el que el paisaje no es algo estático, sino un organismo que respira con cada cosecha, con cada estación, con cada lavado de color sobre el papel.
La muestra, además, se presenta como una oportunidad para acercar al público a una forma de #arte basada en la observación lenta y en la empatía con el entorno.
García Calvo, que ha desarrollado su trayectoria expositiva en varias ciudades italianas, mantiene una conexión fuerte con su Valencia natal, y la posibilidad de que su obra forme parte de colecciones privadas en España e Italia refuerza la idea de un puente cultural entre ambas orillas.
