Vermila Studios, el desarrollador independiente de Madrid, ha despedido a todos sus empleados tras las malas ventas de su juego 'Crisol: Theater of Idols'. La empresa podría cerrar definitivamente.
Pues sí, amigos, otra vez tenemos malas noticias en el mundo de los videojuegos. El estudio español Vermila Studios, con sede en Madrid, ha tenido que despedir a toda su plantilla después de que su último lanzamiento, 'Crisol: Theater of Idols', no vendiera ni para pipas.
El juego, un shooter de terror con una ambientación bastante original, salió a la venta hace menos de seis meses, pero parece que los jugadores no se han interesado demasiado.
Las ventas han sido tan flojas que la empresa se ha quedado sin dinero para seguir pagando a sus empleados. Según informa PC Gamer, el director ejecutivo David Carrasco ha reconocido que han tenido que tomar esta dura decisión por problemas financieros. Y no es que la empresa vaya a cerrar del todo, pero el futuro es muy incierto. De momento, la compañía sigue existiendo legalmente, pero están valorando un cierre definitivo.
Estos #despidos masivos no son un caso aislado
Estos despidos masivos no son un caso aislado. En los últimos años, hemos visto cómo muchas desarrolladoras independientes han tenido que cerrar sus puertas después de un solo fracaso. La #industria del videojuego es muy cruel: o vendes millones o te vas a casa. Y con los costes de desarrollo cada vez más altos, la cosa está difícil. Recordemos lo que pasó con estudios como Team Bondi, que tras el éxito de 'L.A. Noire' terminó cerrando, o más recientemente los despidos en Bungie y Ubisoft. Pero en España, esto duele especialmente porque tenemos menos estudios y cuando uno cae, se nota.
El 'Crisol: Theater of Idols' salió en Steam y otras plataformas, pero tuvo una recepción tibia. Las críticas no fueron malas del todo, pero tampoco para tirar cohetes. Al parecer, el juego no logró enganchar al público y las ventas fueron muy por debajo de lo esperado. Y claro, cuando no entra dinero, no se puede mantener a una plantilla. Según algunos análisis, el juego vendió apenas unos pocos miles de copias, insuficientes para cubrir los costes de desarrollo.
Desde aquí, solo podemos esperar que los trabajadores encuentren pronto un nuevo empleo. Y ojalá #Vermila Studios pueda reflotar, pero visto lo visto, lo tienen crudo. La industria del videojuego es un negocio muy arriesgado, y este caso demuestra que incluso un estudio con buenas intenciones puede caer si el mercado no responde.
Ojalá esta historia sirva de lección para otros pequeños estudios y para que los jugadores apoyemos más a los desarrollos nacionales. Porque si no, nos quedaremos sin ellos.
