Hombre protege a su madre de un alce hambriento en Bienfait tras un ataque en el jardín

Un residente de Bienfait, Saskatchewan, intervino para defender a su madre cuando un alce hambriento atacó su vivienda. El suceso revela los riesgos de la fauna silvestre en zonas urbanas y ofrece contexto sobre el incremento de avistamientos de alces en la región durante inviernos extremadamente fríos.

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En ese momento, su hijo Shawn Tuffnell salió corriendo para ayudar, encontrándose con el animal entre la casa y la entrada principal.

Lo que siguió fue una lucha intensa por la supervivencia. Shawn intentó detener la embestida con una acción decisiva y, pese a la sorpresa inicial, se defendió con esfuerzos desproporcionados ante un alce que mostró una determinación sorprendente.

En un primer intento, el joven golpeó al animal para interrumpir el ataque, luego utilizó una pala para improvisar una defensa física. El animal respondió con una carga que puso a prueba la resistencia de los dos.

El alce logró cruzar la línea de la puerta y forzó su hombro hacia el interior, dejando a Angie tumbada en el suelo de la vivienda. En ese instante, Shawn no dudó en impedir que la criatura se acercara más a su madre y la rodeó con una maniobra que evitara mordiscos o patadas; la acción fue descrita por los testigos como una especie de upa o sujeción para mantener al animal alejado y proteger a la mujer.

La situación se tornó crítica hasta que apareció la oferta de ayuda externa: el novio de Angie, que estaba fuera de la casa, trajo un fusil de calibre .22. Con la llegada del rifle, Shawn tomó el arma y realizó varios disparos para detener al alce. El plan consistió en golpear primero al ojo para disminuir la capacidad de ataque del animal y luego continuar con los disparos hasta que cesara la amenaza.

En total, se dispararon aproximadamente 15 balas antes de que el alce quedara inconsciente.

Una vez que el animal cayó, se realizó un examen posterior que confirmó que la causa de la muerte fueron múltiples heridas de bala en la cabeza, incluido un impacto en el cerebro.

Los informes indicaron que el alce sufría de severa desnutrición y carecía de reservas de grasa, sin señales de rabia o de otras enfermedades agravantes.

El hallazgo apoyó la conclusión de que el animal buscaba calor y alimento ante unas condiciones meteorológicas extremadamente duras, más allá de lo que el cuerpo podía soportar.

La presencia de #alces en áreas urbanas ha aumentado y los encuentros entre fauna silvestre y residentes se han vuelto más comunes durante inviernos particularmente fríos

Este suceso forma parte de una tendencia observada en Saskatchewan: en las últimas décadas, la presencia de alces en áreas urbanas ha aumentado y los encuentros entre fauna silvestre y residentes se han vuelto más comunes durante inviernos particularmente fríos.

Expertos señalan que, aunque los alces son animales adaptados al norte, temperaturas extremas como las de -50 °C pueden empujar a la fauna a buscar cobijo y alimentos dentro de límites más cercanos a zonas habitadas.

El investigador Ryan Brook, profesor de la Universidad de Saskatchewan y especialista en alces, explicó que las condiciones climáticas extremas pueden aumentar el estrés térmico en los grandes herbívoros, que recurren a cualquier refugio disponible, y que la convivencia con la población humana puede volverse peligrosa cuando el hábitat natural se reduce.

Además, Brook subraya que la expansión de los alces hacia tierras cultivadas y vecindarios ha cambiado la dinámica de interacción entre humanos y fauna, obligando a las autoridades a reforzar la vigilancia y a promover pautas para mantener la distancia adecuada ante cualquier avistamiento.

En el caso de Angie y Shawn, las lesiones fueron significativas pero superables: Angie sufrió una herida profunda en la pierna y Shawn recibió una costilla rota y un golpe contundente en la cabeza, con un “ojo de ave” que dejó una marca visible.

Aun así, ambos lograron salir adelante gracias a la rapidez de acción y al apoyo de otros adultos presentes. Este episodio subraya la necesidad de respuestas rápidas ante encuentros con fauna urbana, la importancia de evitar confrontaciones directas cuando sea posible y la toma de precauciones ante inviernos muy fríos que elevan el riesgo de incidentes con grandes mamíferos.

Aunque el incidente refleja un caso extremo de lucha por la supervivencia, también ofrece una visión sobre la resiliencia de las comunidades rurales de Saskatchewan y la compleja relación con la fauna que comparte el territorio.