Investigadores destacan la importancia de un tronco de redwood de 50 millones de años hallado en la mina Diavik, que ofrece una ventana al pasado del ecosistema ártico.

Imagen relacionada de tronco fosil encontrado en diavik

Un fascinante hallazgo ha tenido lugar en la mina de diamantes Diavik, situada en el Territorio del Noroeste (N.W.T.), donde se descubrió un tronco de madera que se estima tiene alrededor de 50 millones de años. Este descubrimiento, aunque notable, no es algo sin precedentes en el ámbito de la minería.

El tronco, que pesa 136 kilogramos, equivalente a aproximadamente 300 libras, fue encontrado a 240 metros de profundidad el 20 de febrero durante la extracción de kimberlita, un tipo de roca donde se forman los diamantes.

Diavik ha comunicado que está considerando cómo manejar los restos de madera hallados, especialmente ahora que el sitio se aproxima a su cierre.

Los geólogos han datado la roca kimberlítica de la que proviene el tronco para corroborar su antiquísima edad. Este proceso de datación se basa en técnicas de reconocimiento de edad que indican que el material encapsulado, incluida la madera, proviene de un período en el que la región era un exuberante ecosistema de bosques húmedos.

Según un portavoz de la mina, este tipo de descubrimientos no son raros en Diavik, ya que se recuperan piezas de madera de los tubos kimberlíticos con regularidad, pero este hallazgo resalta por su impresionante tamaño.

Cada vez que se encuentra madera, la operación minera se detiene temporalmente para asegurar que se extraiga de manera segura.

"Este descubrimiento es significativo, ya que ofrece una rara perspectiva del pasado remoto y enriquece nuestra comprensión del antiguo ambiente", declaró el portavoz.

Esta visión también señala cómo las operaciones mineras pueden contribuir a la investigación científica y al conocimiento del medio ambiente.

Varias instituciones ya han mostrado interés en esta pieza de historia natural. Por ejemplo, el Centro del Patrimonio Princesa de Gales, que alberga colecciones relacionadas con la historia del N.W.T., exhibe en sus instalaciones un fragmento de madera de un metasequoia de 55 millones de años, similar al tronco reciente, así como otro de 52 millones de años encontrado en la mina Ekati, cercana a Diavik.

Alberto Reyes, profesor asociado en la Universidad de Alberta, ha expresado su interés en obtener una muestra del tronco encontrado. Reyes ha investigado cómo la flora de la región cambió con el tiempo y sostiene que hace 50 millones de años, este área era similar a un bosque templado y húmedo, comparable al clima de Nashville, Tennessee.

Comprender estos cambios del clima es fundamental para los estudios de paleoclimatología.

"Estudiar un tronco de este tipo nos permitirá entender mejor las variaciones climáticas que ocurrieron hace milenios, una época en la que el Ártico era mucho más cálido que en la actualidad", añade Reyes.

La investigación sobre este tronco podría arrojar luz sobre la evolución de los ecosistemas en un tiempo que, a pesar de ser distante, sigue teniendo repercusiones en la actualidad.

Por su parte, Christopher West, curador de paleobotánica en el Museo Real Tyrrell de Alberta, coincide en que el tronco tiene una probabilidad alta de ser efectivamente tan antiguo como se estima, y detalla que existen diversas maneras mediante las cuales los científicos pueden datar tales hallazgos, como el análisis de polen fósil o posibles capas de ceniza volcánica.

Este descubrimiento no solo abre la puerta a mayores entendimientos sobre la historia geológica de la región, sino que también destaca la interacción entre la extracción de recursos naturales y la protección de nuestra herencia científica.