Un programa de campo arqueológico en Tse’k’wa, sitio histórico nacional cerca de Fort St. John (BC), une saberes Dane-zaa y ciencia para documentar 12.500 años de historia de las Primeras Naciones mediante hallazgos como herramientas de piedra, huesos y un adorno de piedra.
Una escuela de campo de #arqueología ha echado raíces en Tse’k’wa, un sitio histórico nacional cerca de Fort St. John, en la Columbia Británica. Lo que empieza como una actividad académica se convierte en una ventana amplia a 12.500 años de historia de las Primeras Naciones. El lugar está gestionado conjuntamente por Doig River, Prophet River y West Moberly First Nations, cuyas familias #Dane-zaa han vivido allí generación tras generación.
El formato combina talleres y trabajos de campo con la experiencia de las comunidades, y pone en el centro los saberes tradicionales junto a las técnicas de la arqueología moderna.
Este proyecto, abierto también a visitas, permite a la gente entender cómo vivían las personas en estas tierras mucho antes de que existieran las ciudades actuales.
Entre los hallazgos ya se han recogido fragmentos de herramientas de piedra y huesos de animales. Estas piezas apuntalan una historia de ocupación continua. Para las naciones involucradas, demuestran que han estado presentes en la cuenca de Peace durante milenios. Laura Webb, una referente mayor de West Moberly, afirma que #Tse’k’wa es un sitio antiguo y una prueba de la larga presencia de su pueblo, probablemente 12.500 años o más. El lugar, conocido por ser un asentamiento sagrado y un espacio de encuentro, ha permitido a los estudiantes ver de cerca cómo se vivía y cómo se relacionaba la gente con la naturaleza.
El nombre Tse’k’wa significa casa de roca en la lengua Dane-zaa Záágéʔ, y la cueva en el sitio se ha convertido en un punto de aprendizaje donde la historia oral de su gente se ve reflejada en el registro arqueológico.
Más de 57.000 sitios arqueológicos ya han sido identificados en la provincia, y Tse’k’wa figura entre los casos que ayudan a entender la ocupación humana en Norteamérica desde la última era glacial.
Se invita al público a recorrer senderos con señales interpretativas que explican la memoria oral y su relación con el paisaje.
Entre los hallazgos destacan herramientas de piedra que muestran técnicas de tallado, fragmentos de obsidiana, huesos de animales de antiguos pastizales y una cuenta de piedra estimada en unos 10.500 años de antigüedad, considerada la más antigua de este tipo hallada al norte de la península de Yucatán, según los investigadores que empezaron a excavar en los años ochenta.
También se han identificado dos cuervos enterrados con una considerable separación temporal, lo que alimenta hipótesis sobre rituales o significados espirituales.
Estos descubrimientos fortalecen las historias que los Dane-zaa conservan de sus antepasados y de la relación con el mundo animal
Estos descubrimientos fortalecen las historias que los Dane-zaa conservan de sus antepasados y de la relación con el mundo animal.
El campo de arqueología no es solo una cuestión de datos; es un lugar de encuentro cultural. La Tse’k’wa Heritage Society, creada en 2012 por Doig River, Prophet River y West Moberly, se propone conservar el sitio como centro interpretativo y como espacio para practicar y difundir la #cultura Dane-zaa.
Alyssa Currie, directora ejecutiva, subraya que unas 500 generaciones de antepasados utilizaron el sitio y que muchas prácticas culturales siguen vivas hoy.
El objetivo es que la gente entienda que el pasado no es algo lejano, sino una historia que se entrelaza con el presente y que enseña a vivir en armonía con la naturaleza.
El valle de Peace, hace miles de años, albergaba bisontes gigantes que ya no existen y, con el retroceso de un lago glaciar, el paisaje se transformó hacia bosques boreales.
Este trasfondo natural sitúa Tse’k’wa como un lugar de memoria y conocimiento, además de un espacio de aprendizaje para estudiantes de la Universidad del Norte de #Columbia Británica (UNBC) y para la comunidad.
Las visitas están abiertas al público, y el trabajo de campo continúa cada primavera para ampliar la colección de evidencias que conectan a los Dane-zaa con su historia y su lengua.
