Caballos salvajes en Alberta alcanzan niveles inaceptables y desatan un intenso debate entre autoridades y defensores

La provincia de Alberta dice que la población de caballos salvajes ha llegado a niveles considerados inaceptables, con más de dos mil ejemplares en seis zonas. Defensores cuestionan las cifras y reclaman métodos de gestión alternativos, incluidos anticonceptivos, captura y adopción.

Imagen relacionada de caballos salvajes alberta niveles inaceptables debate

En Alberta, el gobierno advierte que la población de caballos salvajes, a los que llama ferales, ha alcanzado niveles que considera inaceptables según su estrategia de gestión equina.

El conteo anual publicado en abril indica que hay 2,072 caballos libres distribuidos en seis zonas de manejo, la cifra más alta jamás registrada. Los responsables señalan que en las zonas de Sundre, Ghost River, Elbow y Clearwater las poblaciones no son ecológicamente sostenibles, y que la presencia de caballos a lo largo del tramo de la Trans-Canada ayuda a que el problema aparezca en áreas circundantes pese a que esos ejemplares no están directamente gestionados por la provincia.

El ministro de Bosques y Parques, Todd Loewen, dijo que controlar estas poblaciones es necesario para evitar que dañen los pastizales de ganadería y el hábitat de #fauna silvestre.

El marco de gestión de caballos ferales, aprobado en 2023, propone varias herramientas: retirar caballos del medio natural, ponerlos en adopción y aplicar anticoncepción para frenar el crecimiento de la población.

En las zonas donde el recuento supera el umbral, la provincia contempla opciones como capturas autorizadas y venta de los animales.

La cifra de Sundre es especialmente llamativa: el umbral establecido para esa zona es de 1,000 caballos, y la cuenta más reciente sitúa la población en 1,303, el nivel más alto registrado y la primera vez desde 2018 que se sobrepasa ese tope.

Pero un grupo de defensa de los caballos salvajes que realiza sus propias encuestas aérea cuestiona las números oficiales. Según el grupo Help #Alberta Wildies Society, su conteo aéreo este año dio 1,005 caballos en Sundre, es decir, ligeramente por encima del umbral pero muy por debajo de lo que señala el gobierno.

Sus miembros aseguran que la dinámica de las manadas y las condiciones de vigilancia pueden explicar discrepancias en las cifras.

Loewen aseguró que la metodología del conteo no cambió y que, aun así, mejores condiciones climáticas podrían facilitar la localización de los animales con helicóptero y desde el terreno.

El debate subraya un conflicto entre conservar a los caballos en el paisaje y evitar impactos negativos sobre la ganadería y la fauna local

Aun así, el debate subraya un conflicto entre conservar a los caballos en el paisaje y evitar impactos negativos sobre la ganadería y la fauna local.

En Alberta hay un fuerte apoyo público a mantener a caballo en libertad en el territorio, y muchos grupos culturales y comunidades rurales temen que su eliminación acabe con un símbolo patrimonial de la provincia.

Además, la población ha sido objeto de una campaña para cambiar su estatus legal: un grupo de defensores ha pedido que se reconozca a los caballos salvajes como una especie naturalizada y no como animales errantes, una iniciativa que ha recibido decenas de miles de firmas en una petición trasladada a la Asamblea Legislativa.

La historia de estos caballos en Alberta no es reciente. Durante décadas han formado parte del paisaje rural, con ganaderos que los ven como una molestia y defensores que los ven como una parte integral del ecosistema.

La asociación que luchó por su rescate, fundada en 2014 por Darrell Glover, ha estado en plena vigencia para promover adopciones y evitar abusos. En este momento, las autoridades señalaron que el objetivo es mantener la presencia de caballos en el terreno, sin dejar que se desboque su población.

Con todo, Alberta se encuentra en pleno proceso para obtener aprobación federal que permita usar anticonceptivos en estos caballos este año. También se avanza en los planes de captura autorizada y en programas de adopción, como parte de un marco que busca equilibrar bienestar animal, economía rural y #conservación de hábitats.

A falta de un consenso sólido, el tema seguirá ocupando un lugar central en el debate sobre la gestión de la fauna no domesticada en la provincia, con impactos que van desde las finanzas públicas hasta la vida de las comunidades que conviven con estos animales.