Restauran las barandillas de la Primera Playa del Sardinero con un programa de empleo y formación en Santander

Un proyecto municipal combina formación en alternancia y empleo para recuperar las barandillas de la Primera Playa del Sardinero, clave de la identidad santanderina, con financiación estatal y municipal.

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Lorena Gutiérrez y Chabela Gómez-Barreda, junto a alumnas y alumnos del Programa Experiencial I y al personal del Servicio de #Talleres Municipales del Ayuntamiento de Santander, serán los encargados de restaurar un tramo de #barandillas ornamentales que remata la Primera Playa del Sardinero.

Este proyecto forma parte de las iniciativas experienciales que el Ayuntamiento puso en marcha en diciembre pasado, dirigidas especialmente a personas en paro de larga duración y, en concreto, a quienes superan los 52 años.

La iniciativa está subvencionada por el Gobierno de Cantabria a través del Servicio Cántabro de Empleo, con fondos de ámbito estatal, con una aportación total de 546.000 euros, mientras que el Ayuntamiento aporta unos 75.000 euros.

El Programa Experiencial #Santander I está diseñado para 20 desempleados de la ciudad, distribuidos en dos especialidades: «Operaciones auxiliares de revestimientos continuos en construcción» y «Operaciones auxiliares de montaje y reparación de sistemas microinformáticos».

Los participantes están contratados por el Ayuntamiento en un régimen de #formación en alternancia durante un año. Tras una fase inicial de tres meses de formación teórico-práctica, diez de los alumnos de la especialidad de revestimientos comienzan a trabajar en obras y servicios en distintos espacios municipales, iniciando la intervención de restauración de las barandillas de la Primera Playa del Sardinero.

La intención es devolver el esplendor a un elemento imprescindible de la identidad santanderina: las barandillas de forja esmaltada, de color azul, diseñadas originalmente por el arquitecto municipal Ramiro Sáinz Martínez dentro de las reformas urbanísticas iniciadas hacia 1914.

Estos tramos de barandilla, realizados en forja y esmaltados, presentan tubería horizontal y motivos ornamentales en los paños centrales. El litoral cercano ha acelerado la corrosión y, en algunos casos, la pérdida de volumen, por lo que la intervención exige una restauración minuciosa y respetuosa con el objeto, tal como se espera de un oficio manual que se aprende en estos programas de formación en alternancia con el #empleo desde sus inicios.

La intervención contempla un proceso detallado: lijado y raspado de los elementos de forja, reposición de volúmenes con materiales afines o, cuando procede, soldadura, lijado para afinar, imprimación para protección y preparación del soporte, y, finalmente, pintado con esmalte del azul característico de la ciudad.

También preserva un #patrimonio que acompaña a Santander desde principios del siglo XX y que forma parte de su paisaje urbano y de su memoria colectiva

Este trabajo no solo restaura la estética, también preserva un patrimonio que acompaña a Santander desde principios del siglo XX y que forma parte de su paisaje urbano y de su memoria colectiva.

El proyecto se enmarca en la estrategia de la administración local de combinar inserción laboral con conservación del patrimonio, demostrando que es posible crear empleo al tiempo que se cuida la herencia histórica de la ciudad.

El Ayuntamiento y la Administración autonómica esperan que estas actuaciones sirvan de ejemplo de responsabilidad social y de oportunidad para que quienes participan puedan adquirir un oficio, mejorar su empleabilidad y contribuir al bienestar de la comunidad.

En definitiva, se trata de apoyar a personas con menos oportunidades para que encuentren un camino hacia el empleo, sin renunciar a la calidad y al cuidado del patrimonio municipal.

Más allá de la actuación concreta en la Sardinero, este tipo de programas busca consolidar una cultura de trabajo que combine aprendizaje práctico y servicio público, algo que, según las autoridades, fortalece la economía local y enriquece la ciudad para las futuras generaciones.

El Sardinero, además de ser un referente turístico, es un símbolo de la historia urbana de Santander, y la restauración de sus barandillas de forja azul se interpreta como una narración de continuidad entre la ciudad de ayer y la de hoy, con el objetivo de que todos puedan disfrutar de un paisaje cuidado y de calidad.