Santander logra un sello de calidad por impulsar ciudades que cuidan y situar el cuidado de los mayores en el centro

Crónica clara y detallada sobre la entrega del Sello de Calidad de Ciudades que Cuidan a Santander, con la participación de Zulema Gancedo y el objetivo de convertir el cuidado en una prioridad municipal para personas mayores y vulnerables.

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Este martes se celebró en Madrid un acto para entregar el Sello de Calidad a #Santander por su labor dentro del proyecto Ciudades que Cuidan. La distinción reconoce el trabajo que está haciendo la ciudad para que el cuidado de las personas #mayores y la lucha contra la soledad no deseada sean eje central de las políticas municipales.

La concejala de Mayores, Zulema Gancedo, recogió el galardón en nombre del Ayuntamiento y participó en una mesa redonda junto a otros municipios reconocidos.

El objetivo de la jornada es que las ciudades compartan experiencias y que estas prácticas sirvan de referencia y estímulo para avanzar en soluciones reales en otras localidades.

La entrega se inscribe dentro de una iniciativa promovida por la Federación Española de Municipios y Provincias, FEMP, y la Fundación Mémora, con el fin de que las administraciones públicas actúen de forma coordinada para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y evitar situaciones de aislamiento.

En Santander, el proceso de evaluación que dio lugar al sello comenzó en octubre de 2025 y se apoya en una metodología basada en 78 indicadores, distribuidos en 9 categorías, que conforman un Índice Global de Calidad de Vida que Cuida.

Este índice se elabora con criterios técnicos del equipo que diseña la herramienta y con la supervisión de un grupo revisor.

La concejala ha señalado que los próximos retos para la ciudad pasan por seguir fortaleciendo el cuidado como eje vertebrador de la política municipal.

En su intervención recordó que la experiencia acumulada en esta primera evaluación permite ver qué aspectos funcionan y qué otros aún requieren mejoras, siempre con el objetivo de que nadie se sienta abandonado.

Este encuentro entre ciudades sirve también para conocer experiencias ajenas, aprender lecciones y animar a más municipios a sumarse a este modelo de trabajo.

Entre las ciudades que han recibido este primer reconocimiento, además de Santander, figuran Logroño, Jerez, Las Palmas de Gran Canaria, Santurtzi y Manresa.

La noticia llega en un momento en que la esperanza de vida en España se sitúa en torno a 83 años, y cuando las administraciones deben hacer frente a una población cada vez más longeva.

En Santander hay 47

En Santander hay 47.738 personas mayores de 65 años, cifra que representa casi una cuarta parte de la población del municipio, un dato que subraya la necesidad de concentrar esfuerzos en cuidados, servicios cercanos y redes de apoyo comunitario.

El proyecto #Ciudades que Cuidan propone un enfoque integral que se aleja de mirar solo servicios aislados. Se propone ver la ciudad como un todo, donde el hogar, los servicios de proximidad, la movilidad, el ambiente, la salud, la participación, la comunicación, la igualdad de oportunidades y el final de vida trabajan juntos para que las personas mayores no pierdan independencia ni tranquilidad.

En este sentido, la iniciativa incorpora más de 70 indicadores que permiten medir no solo la disponibilidad de recursos, sino la calidad de la atención y la experiencia de las personas que viven en la ciudad.

La Fundación Mémora, por su parte, subraya que su misión es acompañar a la sociedad en el proceso de final de vida y evitar que la soledad y la desatención marquen ese tramo.

El modelo Ciudad que Cuida busca integrar políticas municipales de manera coordinada para que la atención al final de vida y el acompañamiento estén presentes en todas las áreas de gestión.

Para Santander, este sello no es solo una etiqueta: es un compromiso a medio y largo plazo para aumentar la calidad de vida de los ciudadanos mayores, consolidar redes de apoyo y convertir a la ciudad en referencia en el cuidado y el acompañamiento en todas las etapas de la vida.

Si otras ciudades se unen, el impacto podría ampliarse y convertirse en una guía práctica para gestionar mejor la vida en la ciudad ante el envejecimiento poblacional.

En resumen, se buscan ciudades que cuidan hoy para que nadie se sienta solo mañana, con un marco de cooperación entre administraciones y ciudadanía que facilita replicar buenas prácticas en distintos contextos locales.