La Asamblea General anual del proyecto READI se celebró en el Hospital Universitario La Paz y reunió a cerca de 80 entidades de 18 países, con el objetivo de integrar inclusión y representatividad en la investigación clínica en Europa. La iniciativa, coordinada desde Madrid, avanza hacia una plataforma centrada en el paciente y redes de colaboración.
READI, que está coordinado por el Servicio Madrileño de Salud mediante el Hospital La Paz, tiene como objetivo incorporar la #diversidad y la representatividad como ejes estructurales en la #investigación clínica de Europa, con la finalidad de generar evidencia científica más equitativa y de mayor calidad.
La reunión, que se enmarca en las iniciativas de Horizonte #Europa y la Innovative Health Initiative Joint Undertaking (IHI JU), representa un paso relevante en la visión de que la investigación no puede prescindir de las realidades sociales, culturales y clínicas de las poblaciones a las que sirve.
En este sentido, la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, presidió el encuentro celebrado en la Universidad Autónoma de #Madrid y subrayó que el sistema sanitario regional atiende a más de 7 millones de personas con perfiles diversos que deben estar presentes también en los procesos de investigación.
Supuestamente, la diversidad no es solo una cuestión de justicia social, sino una condición necesaria para mejorar la validez y la aplicabilidad de los hallazgos científicos, la práctica clínica y las políticas de salud en Europa.
Este encuentro marca, además, el cierre del primer año de actividad del proyecto READI, cuyo marco regulador y ético está respaldado por un Comité Asesor Ético y un Comité Asesor Científico, integrados por expertos de reconocido prestigio internacional.
READI ha avanzado en varias líneas estratégicas
Durante el primer año, #READI ha avanzado en varias líneas estratégicas. Se ha trabajado en el desarrollo de una plataforma digital centrada en el paciente, orientada a facilitar el acceso a información sobre ensayos clínicos y a promover una participación más inclusiva.
Paralelamente, el consorcio ha realizado un mapeo de las capacidades de los centros de investigación clínica en Europa y ha establecido una definición compartida de lo que entiende por “comunidad” en el contexto de la investigación clínica, con la finalidad de sentar las bases para futuras redes colaborativas.
Entre los hitos alcanzados también figura la publicación del primer artículo científico del consorcio en una revista de referencia (European Journal of Clinical Investigation) y la realización de análisis de datos de vida real, además de la revisión de literatura para profundizar en la caracterización de poblaciones infrarrepresentadas.
Estos avances sientan un marco ético y científico común, que facilita una mayor coherencia entre instituciones, reguladores y pacientes.
De cara a 2026, el programa pretende continuar con el pilotaje de la plataforma digital, definir descriptores de poblaciones infrarrepresentadas y proponer metodologías que favorezcan diseños de estudios más representativos.
También se prevé ampliar las redes comunitarias y lanzar programas formativos destinados a pacientes, centros clínicos y otros agentes de la investigación, con el objetivo de democratizar el acceso a la información y la participación en ensayos.
Supuestamente, estas iniciativas podrían conforme un nuevo estándar para la investigación clínica europea y, a medio plazo, influir en la forma en que se planifican y ejecutan los ensayos a nivel continental.
En el marco histórico, cabe recordar que la Unión Europea ha trabajado desde hace años en consolidar pautas de inclusión y en fomentar la colaboración transnacional para garantizar que las evidencias científicas reflejen la diversidad real de la población europea.
