Madrid impulsa un tratamiento de próstata con HIFU robótico que promete menos efectos y recuperación más rápida

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón refuerza el uso de Ultrasonidos Focalizados de Alta Intensidad (HIFU) para cáncer de próstata, con un equipo que robotiza gran parte del procedimiento y ofrece beneficios como menor impacto en la calidad de vida y alta precoz.

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Este avance, que se apoya en un equipo de última generación conocido como Focal One y que robotiza gran parte del procedimiento, representa una alternativa mínimamente invasiva que combina precisión, eficacia y preservación de la calidad de vida de los pacientes.

La técnica #HIFU se apoya en la utilización de energía de ultrasonido para destruir de forma focalizada el tejido tumoral dentro de la próstata, dejando intactos los tejidos sanos circundantes.

Gracias a la tecnología de fusión de imágenes, el equipo es capaz de localizar con gran exactitud la zona afectada y aplicar la energía de manera dirigida, lo que facilita un control en tiempo real del tratamiento.

En la práctica clínica del Marañón, esto se traduce en una disminución de los efectos secundarios habituales de otros enfoques y en la posibilidad de realizar la intervención de forma ambulatoria o con un ingreso mínimo, a menudo menor a 24 horas.

Entre los beneficios reportados para los pacientes figura la preservación de la función eréctil y la continencia urinaria en la mayor parte de los casos, un aspecto clave para la calidad de vida.

El jefe del Servicio de Urología

Además, el procedimiento puede repetirse en el futuro si fuera necesario, sin comprometer otras opciones terapéuticas disponibles. El jefe del Servicio de Urología, Carlos Hernández, subraya que “el HIFU representa un salto cualitativo: no solo tratamos el tumor con precisión, sino que minimizamos el impacto físico y emocional del proceso oncológico”.

La trayectoria del Marañón en este campo no nace de cero. Años atrás, su equipo participó en ensayos clínicos europeos que validaron el HIFU como alternativa segura frente a enfoques más invasivos. Hoy, con el apoyo de un sistema que robotiza gran parte de la intervención, el servicio ha logrado convertir este tratamiento en una opción de referencia para pacientes con cáncer de próstata localizado.

Este avance se enmarca en una tendencia más amplia: la urología de vanguardia en España está orientada a diagnósticos cada vez más precoces y a terapias conservadoras que preserven la mayor cantidad posible de calidad de vida, sin sacrificar la efectividad oncológica.

Desde el punto de vista económico, los costos por procedimiento se sitúan presumiblemente en torno a 6.000 € según estimaciones de expertos, mientras que el gasto asociado a una cirugía convencional de prostatectomía puede superar los 12.000 €. No obstante, estas cifras son objeto de revisión y pueden variar según el centro y la complejidad del caso. Aun así, se anticipa que, pese a un desembolso inicial mayor, la reducción de días de ingreso y la menor necesidad de tratamientos complementarios podrían generar ahorros a medio plazo para los sistemas sanitarios y para los pacientes.

Supuestamente, estas ventajas podrían traducirse en una mayor eficiencia en la gestión de recursos y en una mejor experiencia para quienes luchan contra una de las patologías más prevalentes en la población masculina.