Descubren cambios genéticos en el cerebro de alcohólicos que podrían orientar nuevos tratamientos

Un estudio liderado por el Instituto de Neurociencias UMH-CSIC y el Hospital 12 de Octubre identifica alteraciones del sistema endocannabinoide en cerebro de personas con alcoholismo, con cambios en CB1, CB2 y otros genes en áreas clave de la recompensa y el control de impulsos.

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El estudio analiza cambios en el sistema endocannabinoide, una red de señalización que regula respuestas de placer, memoria y estrés, y plantea nuevas vías para entender la biología de la adicción y mejorar su tratamiento.

Según los autores, los hallazgos podrían contribuir a diseñar estrategias más precisas para prevenir la recaída y reforzar el control de impulsos.

El trabajo, que se publicó en la revista Addiction, se centró en analizar mecanismos neurobiológicos asociados al trastorno por uso de alcohol mediante el examen de tejido cerebral post mortem de personas que habían consumido alcohol de forma crónica durante una media de 35 años.

Los investigadores buscaron cambios en el sistema endocannabinoide, estrechamente ligado a los mecanismos de recompensa y de adicción. El sistema endocannabinoide regula funciones básicas como el placer, la memoria, el estado de ánimo y la respuesta al estrés; está formado por receptores como CB1 y CB2, ligandos endógenos y enzimas de degradación como FAAH y MGLL.

Entre los hallazgos destacan cambios en dos áreas cerebrales clave: la corteza prefrontal, asociada al juicio, la planificación y la toma de decisiones, y el núcleo accumbens, centro neurálgico de la recompensa y la formación de hábitos.

En comparación con personas sin trastorno por uso de alcohol, se observó un desequilibrio notable en la expresión de varios genes del sistema endocannabinoide.

En concreto, el receptor CB1 mostró un incremento de un 125% en la corteza prefrontal y de un 78% en el núcleo accumbens. Por el contrario, la expresión del receptor CB2, que tiene funciones neuroprotectoras y antiinflamatorias, se redujo aproximadamente en un 50% en ambas regiones.

Un hallazgo llamativo fue la alteración del receptor GPR55, conocido como huérfano, con un incremento del 19% en la corteza prefrontal y una reducción del 51% en el núcleo accumbens.

El estudio es el primero en documentar cambios en este gen en humanos con trastorno por uso de alcohol. Además, observaron cambios en la enzima FAAH, responsable de degradar la anandamida, una endocannabinoide regulador de la ansiedad y el placer. En las personas con alcoholismo, la expresión génica de FAAH era menor en la corteza prefrontal, pero un 24% mayor en el núcleo accumbens, lo que podría alterar la disponibilidad de estas sustancias reguladoras.

La procedencia de las muestras aporta un valor añadido a la investigación: provienen del New South Wales Tissue Resource Centre

La procedencia de las muestras aporta un valor añadido a la investigación: provienen del New South Wales Tissue Resource Centre, en Sydney, Australia, y pertenecían a personas con alcoholismo crónico que no consumían otras drogas ilícitas, lo que permitió aislar los efectos específicos del alcohol en el cerebro humano sin la interferencia habitual del policonsumo.

ABRE LA PUERTA A NUEVAS DIANAS TERAPÉUTICAS. Según los autores, estos hallazgos ayudan a comprender mejor por qué el cerebro de las personas con trastorno por uso de alcohol presenta una mayor vulnerabilidad a la recaída y una menor capacidad de control ejecutivo.

Identificar qué componentes del sistema endocannabinoide se alteran y en qué regiones cerebrales abre la puerta a nuevas dianas terapéuticas más específicas y personalizadas.

Presuntamente, estas dianas podrían guiar el desarrollo de tratamientos que modulen la actividad de CB1, CB2, GPR55 o FAAH para reducir la impulsividad y mejorar la regulación emocional.

Supuestamente, la combinación de estrategias farmacológicas con intervenciones psicosociales podría optimizar resultados en pacientes con adicción al alcohol.

Los autores subrayan que, aun siendo prometedores, se trata de un estudio descriptivo en tejido humano y que se requieren más investigaciones para establecer causalidad y traducir estos hallazgos en prácticas clínicas.

En el Hospital 12 de Octubre, el jefe de Psiquiatría, Gabriel Rubio, destaca la relevancia clínica de estos resultados y la importancia de vincular las evidencias moleculares con enfoques de atención en adicciones.

La #investigación ha contado con financiación del Instituto de Salud Carlos III, el Ministerio de Ciencia e Innovación y el Ministerio de Sanidad, a través de redes nacionales de investigación en #adicciones y salud, con el apoyo del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL).

El Instituto de Neurociencias está acreditado como Centro de Excelencia Severo Ochoa. Estos hallazgos se enmarcan en un creciente interés por comprender el impacto del sistema endocannabinoide en la adicción y su potencial como diana terapéutica.