Una instalación piloto desarrollada por Canal de Isabel II y Captoplastic busca capturar y eliminar microplásticos de las aguas residuales en la EDAR Arroyo del Soto.
La iniciativa surge de un convenio suscrito en julio de 2024 entre Canal de Isabel II y la empresa Captoplastic, y ya ha comenzado a funcionar en enero de 2026 en la estación depuradora Arroyo del Soto, ubicada en Móstoles.
Esta planta piloto presenta un sistema novedoso para la extracción de estas partículas y, según las pruebas, podría procesar unos 100.000 litros por hora. El método empleado se basa en un captador magnético que se adhiere a los #microplásticos presentes en el agua, facilitando su retirada. Además, se sostiene que se trata de una #tecnología de residuo cero, ya que la herramienta utilizada puede recuperarse y reutilizarse, supuestamente minimizando la generación de residuos secundarios.
En las pruebas iniciales se ha reportado una eficacia superior al 80% en la eliminación de estos residuos, aunque estas cifras deben interpretarse con cautela mientras avanzan los ensayos.
Actualmente, la etapa es experimental y se están llevando a cabo pruebas para verificar tanto la retención como la cuantificación de microplásticos en el flujo tratado.
Los microplásticos son fragmentos de tamaño inferior a cinco milímetros, no se disuelven en el #agua y presentan una degradación muy lenta; se les considera un contaminante emergente que plantea importantes retos para las depuradoras.
La nueva normativa europea en materia de tratamiento de aguas ya exige controles y límites para la concentración de estos elementos
La nueva normativa europea en materia de tratamiento de aguas ya exige controles y límites para la concentración de estos elementos, y la puesta en marcha de este proyecto permitiría a Canal de Isabel II anticiparse a esos requerimientos y demostrar soluciones aplicables para proteger las masas de agua de la Comunidad de Madrid.
Históricamente, la inquietud por los microplásticos en ecosistemas hídricos ha ido en aumento durante los últimos años, con investigaciones internacionales que señalan su presencia en aguas superficiales, sedimentos y aguas residuales.
En este contexto, #Madrid quiere convertirse en un laboratorio de soluciones que podrían extenderse a otras plantas de tratamiento de la región si los resultados se confirman.
Presuntamente, la inversión destinada a este piloto asciende a la cifra de unos 3,5 millones de euros, incluyendo equipamiento, pruebas y futuras fases de implementación.
Si las pruebas continúan con el ritmo proyectado, las autoridades regionales esperan evaluar la viabilidad de ampliar el sistema a otras plantas depuradoras y, con ello, disminuir la carga de microplásticos en las masas de agua de la Comunidad.
