El programa de inclusión social de la Comunidad de Madrid supera las 4.000 visitas a museos, acercando la cultura a personas vulnerables con el apoyo de mayores como voluntarios.

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En la Comunidad de Madrid, el programa de inclusión social dirigido a personas en situaciones de vulnerabilidad ha alcanzado un notable hito: más de 4.000 visitas a museos y espacios culturales. Esta iniciativa, que se lleva a cabo gracias a la acción voluntaria de personas mayores, es un claro ejemplo de cómo la cultura puede ser un puente para unir generaciones y comunidades.

Ana Dávila, consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, visitó recientemente el Museo Naval de Madrid, uno de los importantes espacios culturales que se han sumado a este proyecto.

Durante su visita, Dávila resaltó la importancia de los convenios firmados por el Gobierno autonómico con la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad (CEATE).

Según sus declaraciones, estos acuerdos promueven una fusión de culturas y permiten que la cultura sea más accesible a todos, lo que a su vez potencia la inclusión social.

Desde el inicio de este programa en octubre del año pasado, se han llevado a cabo un total de 260 visitas a diversos museos y espacios culturales en la región.

Entre estas, 50 han sido dirigidas a usuarios de los Centros de Participación e Integración de Inmigrantes, 7 a residencias y centros de día, y 203 han sido organizadas para apoyar a grupos con necesidades específicas, tales como personas con discapacidad, mujeres en situaciones complicadas o menores.

Estas actividades no solo ofrecen una rica experiencia cultural, sino que también fomentan la integración social, permitiendo que los participantes se sumerjan en el patrimonio artístico y la historia de España.

Uno de los aspectos más destacados de esta estrategia es el sólido papel que desempeñan los voluntarios mayores. Estos individuos, llenos de experiencia y dedicación, actúan como guías, compartiendo su conocimiento y amor por la cultura con los visitantes. Este modelo no solo combate el aislamiento social y la soledad de las personas mayores, sino que también favorece su salud y bienestar, promoviendo un envejecimiento activo y saludable.

Los voluntarios encuentran así una nueva misión que, además de beneficiar a los demás, enriquece sus propias vidas.

Los ocho Centros de Participación e Integración de Inmigrantes (CEPI) que participan en este programa se encuentran en distintos puntos de Madrid, incluyendo Arganzuela, Chamartín, Tetuán y Villaverde, así como en localidades como Alcalá de Henares, Leganés, Alcobendas-San Sebastián de los Reyes y Collado Villalba.

Las entidades que colaboran en esta iniciativa también incluyen organizaciones que apoyan a personas con discapacidad, universidades de mayores y diversas residencias y centros de día.

Este programa no es solo un impulso para la cultura, sino que se configura como un claro ejemplo de cómo la colaboración intergeneracional puede generar beneficios tangibles, promoviendo una sociedad más cohesionada y accesible.

La Comunidad de Madrid continúa trabajando para extender esta oferta cultural a más grupos y así seguir sumando visitas que enriquezcan la vida de las personas más vulnerables.