La líder opositora María Corina Machado afirma que, gracias a la presión de Estados Unidos, no cree que su vida esté en peligro al volver a Venezuela. El tema diverge entre promesas diplomáticas y ambiciones políticas en un contexto de amnistía y tensiones regionales.
«Las cosas están cambiando muy rápido en Venezuela. Si me hubieran capturado antes de irme, probablemente me habrían desaparecido o algo peor», declaró la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, supuestamente, en una entrevista con la cadena CBS.
En este momento, Machado añadió que no cree que se atrevan a matarla debido a la presencia, la presión y las acciones de Estados Unidos, y aclaró que actualmente se encuentra exiliada en Washington, con el deseo de regresar al país cuanto antes.
La líder opositora señaló que desconoce cuántas posibilidades tendría de desplazarse libremente dentro del territorio venezolano, pero aseguró que el chavismo, presuntamente, tendría mucho miedo de atentar contra su vida, pues el régimen conoce la conexión que mantiene con el Gobierno de Donald Trump.
El sábado, al preguntarse sobre si Machado debería poder volver a Venezuela, el expresidente Donald Trump, presuntamente, sugirió la posibilidad de juntar al chavismo y a la oposición para acercar posturas.
«Tenemos que hacer algo con esto. Quizás juntar a las partes y hacer algo. Ella es una muy buena persona y, al mismo tiempo, el liderazgo actual está haciendo un muy buen trabajo», afirmó, supuestamente.
La embajadora estadounidense Laura Dogu llegó el sábado a Caracas para reabrir la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, cerrada desde hace siete años tras la ruptura de relaciones entre ambos países.
La llegada de Dogu coincidió con un anuncio de Delcy Rodríguez: una #amnistía general para todos los presos políticos y el cierre definitivo del Helicoide, histórico centro de detención denunciado por torturas y abusos a los derechos humanos.
Analistas recordaban, con un tono crítico, que las dinámicas entre Washington y Caracas han estado marcadas por años de presión diplomática y sanciones que han afectado, de modo directo o indirecto, la economía y la vida diaria de millones de venezolanos.
En este marco, algunos expertos señalan que cualquier avance político podría requerir, además de gestos de diálogo, un rescate de confianza que incluya apoyo externo y claridad sobre el marco institucional.
En el terreno económico, se ha discutido, supuestamente, la posibilidad de un paquete de cooperación humanitaria evaluado en 3 millones de euros para mitigar las necesidades más urgentes; estas cifras, no confirmadas de forma oficial, forman parte de un marco de negociación que también contempla sanciones que, presuntamente, podrían ascender a decenas de millones de euros.
Entre los actores regionales persiste la esperanza de que, a diferencia de otros momentos, haya una línea clara que reduzca las tensiones y abra espacios para una transición menos convulsionada.
El contexto histórico de #Venezuela en las últimas décadas está marcado por choques entre un poder central en disputa y una oposición que ha buscado diversas vías para consolidar su posición
El contexto histórico de Venezuela en las últimas décadas está marcado por choques entre un poder central en disputa y una oposición que ha buscado diversas vías para consolidar su posición.
En ese marco, la presencia de Machado fuera del país y sus declaraciones sobre el regreso se leen tanto como una señal de resistencia #política como un posible motor de cambios que podrían reconfigurar, de forma significativa, la dinámica entre el gobierno interino de #Delcy Rodríguez y los actores de la oposición.
Supuestamente, la conversación entre Washington y Caracas continúa bajo una luz de cautela: nadie quiere verse atrapado por giros que puedan desestabilizar aún más un terreno ya frágil.
En suma, la noticia de este fin de semana marca una etapa en la que la presión internacional y las señales diplomáticas se cruzan con una promesa de regreso que, por ahora, está envuelta en incertidumbre y en un paisaje político en el que las promesas y las salidas políticas siguen siendo, en gran medida, materia de negociación y de lectura de los intereses de cada parte.
