Trump ordena arancel del 12,5% a productos chilenos por falta de leyes contra trabajo forzado. Chile protesta y negocia.
Pues sí, amigos, esto es lo que ha pasado. Estados Unidos, por orden de Donald Trump, ha decidido poner un arancel extra del 12,5% a todos los productos que vienen de Chile. Y ojo, no solo a Chile, sino a otros 59 países. ¿El motivo? Dicen que estos países no tienen leyes claras para prohibir que se vendan cosas hechas con trabajo forzado. Vamos, que si no te pones las pilas, te meten un impuesto de aúpa.
Esto viene de una investigación que empezó en marzo, bajo la famosa Sección 301. Los americanos han estado mirando si los países tienen leyes efectivas para parar el trabajo forzado. Y su conclusión es que Chile, como otros muchos, no tiene una norma que lo prohíba de manera explícita y efectiva. Por eso, se lleva este castigo.
Pero no todos han recibido el mismo trato. Hay seis socios comerciales, como México, Canadá y la Unión Europea, que solo han recibido un 10% de arancel. ¿Por qué? Porque ellos tienen leyes parciales contra esto. Ya ves, una discriminación que no sienta nada bien.
La reacción del Gobierno chileno no se ha hecho esperar. La Cancillería ha dicho que no están de acuerdo, que esto no se basa en que #Chile exporte cosas hechas con trabajo forzado, sino en diferencias sobre cómo se evalúan las leyes.
Han dicho que van a hablar con #Estados Unidos para que les quiten estos aranceles, sobre todo en productos importantes para la economía chilena.
Y la patronal, la CPC, con su presidenta Susana Jiménez, también se ha pronunciado. Ella dice que Chile ha crecido gracias a reglas claras y mercados abiertos, y que esto es un paso atrás. Espera que el diálogo entre los dos países permita reconsiderar los aranceles, porque son muy importantes para las empresas, las exportaciones y el empleo.
Hay que recordar que Estados Unidos ya ha usado este tipo de medidas antes
Hay que recordar que Estados Unidos ya ha usado este tipo de medidas antes, como con China durante la guerra comercial. La Sección 301 se ha utilizado para presionar a países por prácticas comerciales desleales. Ahora le toca a Chile, y no parece que vaya a ser fácil. Habrá audiencias y periodos de consulta antes de que se apliquen definitivamente. Así que, de momento, es un aviso.
Chile, por su parte, defiende que sí cumple con estándares internacionales. De hecho, la Cancillería afirma que la resolución no dice que Chile exporte bienes con trabajo forzado, solo que su marco regulatorio no es suficiente a ojos de EE.UU. Y eso, claro, duele porque Chile es un país que ha abierto sus mercados y tiene tratados de libre #comercio con medio mundo.
La presidenta de la CPC, Susana Jiménez, ha sido clara: 'Chile es una economía que ha crecido gracias a reglas claras y mercados abiertos'. Y tiene razón. Pero ahora, con este arancel, muchas empresas exportadoras van a sufrir. Productos como el cobre, la fruta, el vino, el salmón... todo eso va a ser más caro para los compradores estadounidenses. Y eso puede hacer que busquen otros proveedores.
Lo peor es la incertidumbre. Dice Jiménez que esto genera perjuicios económicos y hace que quienes invierten, producen y exportan lo piensen dos veces. Por eso, el diálogo es clave. Chile va a negociar para que estos #aranceles no se apliquen o se reduzcan. Pero no va a ser fácil, porque #Trump es Trump y no se anda con chiquitas.
En fin, veremos qué pasa. Lo que está claro es que el comercio internacional es un campo de batalla, y Chile tiene que pelear su puesto. Desde España, podemos entender bien esta situación, porque también hemos sufrido aranceles americanos en el pasado, como con las aceitunas o el vino.
Al final, estas decisiones afectan a todos, y solo queda negociar y esperar que la razón se imponga.
