El Concello de La Coruña cambiará el sentido de la calle Río en San Pedro de Visma para reducir el tráfico y mejorar la seguridad peatonal, con señalización nueva y delimitación de paseos para los viandantes.
En La Coruña, Galicia, el Concello anunciará en los próximos días una batería de obras para cambiar el sentido de la calle Río, en el núcleo poblacional de San Pedro de Visma.
La intención, dicen, es que la #movilidad en el barrio gane fluidez y, sobre todo, que la seguridad vial suba varios peldaños para #peatones y conductores por igual.
La calle Río conecta Visma de Arriba con la rolda de Outeiro y pasa muy cerca de las casas y de los bloques de viviendas, así que cualquier alteración de su circulación tiene un impacto directo en la vida diaria de muchos vecinos.
Aunque el sentido actual ha estado protegido por señalización vertical que reduce la velocidad, en la práctica el tramo se convertía en cuello de botella, especialmente cuando la Terceira Rolda fragmentó el tejido urbano y obligaba a muchos conductores a competir por un hueco entre entradas y salidas de viviendas.
A la concejala de Infraestruturas e Mobilidade, Noemí Díaz, le preocupa la seguridad de quienes caminan por el barrio y la convivencia diaria entre vecinos y tráfico.
Según explicó, durante esta semana se invertirá el sentido de la calle Río: se circulará hacia arriba desde la rolda de Outeiro hasta el cruce con la rúa Barral, de modo que se reduzca notablemente el #tráfico que bajaba por ese ramal para acceder a la rolda.
De este modo, se pretende absorber el tráfico específico de residentes de Río, Cuesta y Seavella y, a la vez, separar ese tránsito de la circulación que antes bajaba por Barral y tenía salida al Pavo Real.
En la práctica, el objetivo es calmar el tráfico en la zona, disminuir la velocidad y mejorar la seguridad de peatones, especialmente en los tramos más estrechos junto a viviendas.
El plan de trabajo contempla varias actuaciones: pintar la nueva señalización horizontal en la calzada para indicar el nuevo sentido; instalar señales verticales conforme al cambio de dirección; y, sobre la plataforma única de la calle Río, delimitar recorridos peatonales separados de la calzada mediante balizas.
Todo ello con el fin de que peatones y conductores no se crucen en las zonas más sensibles y de que los residentes tengan un acceso más seguro a sus viviendas
Todo ello con el fin de que peatones y conductores no se crucen en las zonas más sensibles y de que los residentes tengan un acceso más seguro a sus viviendas.
Noemí Díaz señaló que con estos cambios, la vecindanza de los Rosales que antes usaba esa vía podrá acceder a la rolda de Outeiro a través de Manuel Azaña y, a medio plazo, desde la rotonda que se construirá en la rolda Real Club Deportivo, simplificando recorridos y reduciendo las discusiones entre conductores sobre quién tiene derecho a pasar.
Este tipo de intervenciones no son una novedad en La Coruña. En los últimos años, el consistorio ha ido avanzando en varios proyectos para pacificar el tráfico en barrios históricos, buscando priorizar al peatón y la bici sobre el coche.
Se trata de un enfoque que combina cambios de sentido en calles estrechas, mejoras en la señalización, y la creación de zonas de paso más seguras cerca de viviendas y comercios.
Aunque algunas actuaciones generan paciencia entre conductores que están acostumbrados a una ruta, el objetivo es claro: reducir atropellos, bajar la velocidad y devolver a los vecinos el control de sus calles.
El plazo de ejecución, según el Ayuntamiento, es por fases y depende de la climatología y de la disponibilidad de recursos municipales, por lo que podría alargarse más allá de esta semana, aunque las labores principales podrían iniciarse ya en unos días.
Para los residentes de San Pedro de Visma, este cambio puede significar una mejora sustancial a medio y largo plazo. Si la experiencia en otros barrios es positiva, la movilidad por la calle Río y su entorno ganará en previsibilidad, habrá menos ruido por tráfico de paso y, sobre todo, se ganará seguridad para peatones y niños que suelen jugar en la puerta de casa.
En resumen, el barrio permanece atento a la ejecución de este plan, que aspira a convertir una vía tradicional en un eje más ordenado y humano dentro de una ciudad que quiere avanzar hacia un modelo de convivencia más sostenible.
