Gastón, el tiburón toro del Aquarium Finisterrae, protagonista de una larga trayectoria desde su llegada en 2006

Crónica sobre la llegada, adaptación y vida continua de Gastón, el tiburón toro del Aquarium Finisterrae de La Coruña desde 2006, y su papel educativo.

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Al momento de su llegada, al que se dio el nombre de Gastón, ya se había convertido en una figura destacada para el público de todas las edades y sus habitantes marinos comenzaron a despertar la curiosidad de los visitantes.

Este tiburón, nacido en las frías aguas de la costa sudafricana y capturado cuando tenía aproximadamente tres años, medía 180 centímetros de longitud y pesaba unos 50 kilogramos.

Su llegada a Brest, donde vivió varios años junto a otros ejemplares de su especie, se convirtió en un hito de aquel acuario francés.

Con el paso del tiempo, la convivencia con sus pares en Brest se volvió difícil: luchas constantes y heridas en la piel marcaron el ambiente. Ante esa situación, el personal de cuidado decidió trasladarlo y Gastón terminó en La Coruña.

En el Aquarium Finisterrae, Gastón llegó a medir 2,5 metros de largo y pesaba 120 kilos. Permaneció en cuarentena durante varias semanas y se adaptó a la temperatura de la región atlántica, ya que procedía de un tanque tropical. El entorno tranquilo y la supervisión de los cuidadores facilitaron una transición que permitió que el tiburón se aclimatara sin sobresaltos.

Con el tiempo, Gastón empezó a comer con normalidad y ganó 20 kilos, lo que fue interpretado como una señal de que la adaptación estaba siendo exitosa.

Ha seguido formando parte de la vida del acuario coruñés

Pasó a integrar el tanque de la sala Nautilus y, a lo largo de dos décadas, ha seguido formando parte de la vida del acuario coruñés, compartiendo espacio con otras especies de tiburones y grandes peces atlánticos.

La alcaldesa de la ciudad, Inés Rey, subrayó el valor del animal para el acuario y dijo que Gastón es uno de los principales atractivos y que no hay joven o persona de #La Coruña que no lo conozca.

Además, destacó el papel de Aquarium Finisterrae en la difusión del conocimiento científico sobre el medio marino y su compromiso con la #educación ambiental de las comunidades.

Este episodio se inscribe en una trayectoria de interés público por la vida marina en la región gallega y en una tradición de los acuarios europeos de convertir a ejemplares de gran tamaño en símbolos educativos, más allá del espectáculo.

En el caso de Gastón, la historia personal del tiburón se ha entrelazado con la memoria de muchas generaciones de visitantes que, gracias a su presencia, han aprendido sobre la biodiversidad del Atlántico y la importancia de conservarla.