Análisis de las medidas anunciadas por el Gobierno español para reducir la factura eléctrica y su impacto en la industria electrointensiva vasca, con la reacción del Gobierno Vasco y un contexto histórico de la energía y la industria en Euskadi.
En palabras del propio Jauregi, esta reducción permitiría proteger a un tejido productivo que históricamente ha sido motor económico de la región.
Desde hace meses, el #Gobierno Vasco ha insistido en que nuestra industria paga una #factura eléctrica superior a la de Francia y Alemania, a pesar de que el coste de producir #energía en la actualidad es menor.
La explicación no es sencilla: hay distorsiones y sobrecostes que se han ido añadiendo a la factura eléctrica por distintas decisiones de administraciones españolas a lo largo de los últimos años.
Esa brecha de precios se traduce en desventajas competitivas para sectores clave como el metalúrgico y el siderúrgico de Euskadi.
Con la publicación de las medidas aprobadas por el Gobierno de #España para hacer frente a las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, el Gobierno Vasco valoró que las propuestas recogidas en el decálogo del Lehendakari pueden servir para atajar parte de ese gasto y mejorar la competitividad de la industria vasca.
El propio Lehendakari había trasladado al Ejecutivo central un conjunto de medidas de urgencia destinadas, sobre todo, a reducir la factura eléctrica de los hogares y, de forma prioritaria, a proteger a la industria vasca.
Este decálogo nació tras la reunión de la industria vasca en el Grupo para la Defensa Industrial, donde las empresas expresaron de forma unánime la necesidad de acciones rápidas ante la escalada de precios.
La paradoja, como señalan desde Euskadi, es que la industria vasca paga una factura eléctrica mayor que la de sus competidores en Francia y Alemania, incluso cuando el coste de producir esa electricidad es menor.
La diferencia responde a distorsiones y costes añadidos vinculados a políticas públicas en España a lo largo de los años.
Entre las medidas anunciadas por el Gobierno central se encuentran varias claves para aliviar la factura eléctrica: reducción del IVA de la electricidad al 10%; suspensión del impuesto a la generación eléctrica del 7%; reducción del impuesto especial de electricidad al 0,5%; y, de forma destacada para la industria electrointensiva, una bonificación del 80% en los peajes eléctricos.
Estas medidas pretenden traducirse en un ahorro directo para las empresas que consumen grandes volúmenes de energía y, por tanto, para la competitividad de sectores como el siderúrgico vasco, muy expuestos a la volatilidad de los precios de la energía.
Desde Euskadi se está a la espera de conocer la cuantía del mecanismo de compensación de costes indirectos de CO2
Además, desde Euskadi se está a la espera de conocer la cuantía del mecanismo de compensación de costes indirectos de CO2, tal y como se había pedido desde la propia comunidad autónoma.
Este componente, si se aplica con la magnitud adecuada, podría aliviar aún más la factura para las industrias que realizan inversiones de alto consumo energético.
Para el Gobierno Vasco, estas medidas suponen un ahorro sustancial para la #industria electrointensiva vasca y amortiguan el impacto de la escalada de precios provocada por la guerra en Oriente Medio, así como por otros choques globales como los aranceles impuestos por Estados Unidos a sectores estratégicos.
El consejero Jauregi subrayó que, aunque se trata de un primer análisis, la reducción de la factura eléctrica fortaleza nuestro escudo industrial y mejora la competitividad del tejido productivo.
En sus palabras, "a falta de un análisis más profundo, la reducción de la factura eléctrica fortalece nuestro escudo industrial".
El Gobierno Vasco también adelantó que revisará otras medidas anunciadas por el Gobierno central, como las ayudas y medidas fiscales para impulsar el autoconsumo fotovoltaico, las #bombas de calor y los #puntos de recarga para vehículos eléctricos, que ya están vigentes en Euskadi.
En este primer balance, el Ejecutivo autonómico ha indicado que echa en falta medidas específicas para aquellas empresas industriales que hayan sufrido un doble shock, arancelario y energético, durante este último año.
Tras este balance inicial, el Gobierno Vasco prevé realizar una valoración más detallada la próxima semana. A la vista de la situación, Euskadi continúa defendiendo un marco de intervención que permita a su industria mantenerse competitiva en un contexto de inestabilidad internacional, volatilidad de los precios energéticos y cambios constantes en la regulación fiscal y energética.
Contexto histórico breve: Euskadi posee una larga tradición industrial, destacando la metalurgia, la siderurgia y la industria naval. Su economía ha dependido históricamente de una energía relativamente barata y estable para sostener volúmenes de producción elevados. En las últimas décadas, la liberalización del sector eléctrico y la introducción de cargos, peajes y políticas de apoyo han generado un mosaico complejo de costes para la industria, especialmente para aquellas que consumen grandes cantidades de energía.
La guerra en Oriente Medio y las tensiones comerciales internacionales, como los aranceles de Trump, han introducido nuevas variables de coste que Euskadi busca mitigar mediante este tipo de medidas coordinadas entre comunidades y el Gobierno central.
