El presidente Trump ha formado un equipo de economistas y expertos de la industria para buscar medidas que reduzcan el costo de la carne molida y alivien la factura de la compra ante la inflación.
La intención, explican, es encontrar estrategias para bajar el coste de la carne molida y, en general, para aliviar la factura de la compra cuando cada semana el gasto en la cesta de la compra se dispara.\n\nLos expertos consultados señalan que el problema no es casualidad aislada: hay varios factores que empujan los precios al alza. Por un lado, la demanda de proteína se mantiene alta y, por otro, la oferta de ganado en #Estados Unidos se encuentra en niveles históricamente bajos.
Según datos recientes, a 1 de enero de 2026, el hato ganadero estadounidense era de 86,2 millones de cabezas, el menor en unos 75 años. Eso significa menos carne disponible para el mercado, y cuando la demanda no baja, el precio tiende a subir.\n\nA esto se suma que los rancheros han visto crecer los costes de insumos como el alimento para el ganado y que los márgenes de los grandes procesadores de carne no siempre llegan al consumidor en forma de precios más bajos.
En Estados Unidos, las cuatro mayores empresas del sector —Tyson, JBS, Cargill y National Beef— controlan una parte significativa del mercado y, según analistas, sus costes y márgenes pueden influir directamente en lo que paga la gente en la tienda.
Este efecto de “transmisión de costos” es una de las piezas que explican por qué el precio de la carne sube en todas las categorías.\n\nOtro factor es la dinámica de importaciones y barreras internacionales. En años recientes, las importaciones de carne han sido parte de la ecuación para moderar precios, pero la pandemia de COVID-19 dejó huellas y la situación actual pasa por una menor influencia de la oferta externa, con aranceles actuales y restricciones que limitan la entrada de productos desde otros países.
En algunos casos, incluso se han aplicado medidas que afectan la entrada de ganado procedente de ciertos lugares para contener plagas, lo cual ha limitado aún más la competencia externa y ha presionado al alza los precios dentro del país.\n\nCon todo, los expertos no esperan una bajada de precios de inmediato. Dr. Daniel Sumner, profesor de #economía agroalimentaria de la Universidad de California, Davis, señala que la clave está en el equilibrio entre demanda y oferta: si la demanda se mantiene alta pero la oferta no logra recuperarse, los precios pueden quedarse elevados por mucho tiempo.
Donald Trump se convierte en el primer presidente de los Estados Unidos en tener una foto de ficha policial
Donald Trump ha pasado a la historia al convertirse en el primer presidente estadounidense en tomar una foto de ficha policial. Esta imagen simboliza su responsabilidad legal y su desafío ante la ley.Brian Stephenson, presidente de la Asociación de Ganaderos de Shasta, añade que los márgenes de los grandes compradores y la presión de costes en toda la cadena influyen más de lo que parece, y que el sector necesita un proceso de reconstrucción de hato que tome años.\n\n¿Qué significa esto para la gente que va a la tienda? En la práctica, que los precios de la carne de res pueden permanecer altos durante un periodo razonablemente largo.
Los analistas insisten en que, si la demanda llega a saturarse y la oferta empieza a repuntar, podría haber cierto alivio en el medio plazo, pero no esperan caídas rápidas ni un regreso a precios de hace unos años.
El objetivo de la iniciativa de #Trump es doble: aportar soluciones de corto plazo para reducir costos inmediatos y plantear medidas estructurales que permitan estabilizar el mercado de la carne a medio y largo plazo
En ese contexto, el objetivo de la iniciativa de Trump es doble: aportar soluciones de corto plazo para reducir costos inmediatos y plantear medidas estructurales que permitan estabilizar el mercado de la carne a medio y largo plazo.\n\nHistóricamente, la trayectoria de los precios de la carne en Estados Unidos ha vivido ciclos: suben cuando la demanda crece y la oferta tarda en recuperarse, y bajan cuando hay capacidad de reconstrucción de hato y mayor oferta.
Este patrón se ha repetido varias veces desde mediados del siglo XX. Aunque cada ciclo tiene sus matices, la lección es clara: el equilibrio entre consumo y producción determina el precio al que llega la carne a la mesa.\n\nEn definitiva, el anuncio de este equipo de asesores no es solo un gesto político. Intenta traducir en medidas concretas una tendencia que golpea el bolsillo de muchas familias: cuando la carne sube, la #inflación se nota en la compra semanal.
El camino por delante parece largo y lleno de factores que deben gestionarse con prudencia, desde la gestión del hato ganadero y los costes de la alimentación, hasta la influencia de los grandes operadores y el comercio exterior.
