Un acuerdo entre la administración y grandes farmacéuticas busca reducir precios para Medicaid y compradores en efectivo, en un intento por acercar costos a los de otros países desarrollados, sin perder de vista la necesidad de innovación.
Supuestamente, la medida llega tras un inicio de 2026 marcado por subidas de precios en la industria. Pfizer elevó la lista de precios de decenas de fármacos, incluidos tratamientos contra el cáncer, migraña y vacunas, entre otros. En particular, la vacuna de COVID-19 de Pfizer, Comirnaty, registró un aumento de alrededor del 15% en su precio de lista.
Los precios de lanzamiento de nuevos #fármacos continúan en valores elevados: se estima que la mediana de estos precios alcanza unos 400.000 dólares al año, es decir, alrededor de 368.000 euros. Este dato sirve como referencia para entender la magnitud de las subidas en un sector que, además, ha visto cambios regulatorios y presiones para contener costos.
Durante 2025, los precios de lista de muchos fármacos siguió subiendo, con un incremento medio de alrededor del 4% respecto a 2024, según 46Brooklyn Research.
Sin embargo, los costos reales que pagan las personas dependen de rebajas, descuentos por seguros y copagos, por lo que las subidas de lista no siempre se traducen en gastos al mostrador.
En un contexto de presión federal para bajar precios, la Ley de Reducción de la Inflación de 2022 permitió a Medicare negociar precios para un grupo limitado de fármacos para sus beneficiarios de mayor edad.
En enero, se espera que los beneficiarios de Medicare ahorren un promedio de más del 50% en costos de bolsillo en los primeros 10 fármacos prescritos para tratar cáncer, enfermedad cardíaca, autoinmunidad y diabetes, entre ellos Eliquis, Jardiance, Xarelto, Januvia, Farxiga, Entresto, Enbrel, Imbruvica, Stelara y NovoLog.
El acuerdo de precios forma parte de un marco en el que el gobierno negocia precios para ciertos fármacos y las empresas han ampliado descuentos en programas orientados a ampliar la cobertura para distintos perfiles de compradores
El acuerdo de precios forma parte de un marco en el que el gobierno negocia precios para ciertos fármacos y las empresas han ampliado descuentos en programas orientados a ampliar la cobertura para distintos perfiles de compradores, incluido un canal directo para personas sin seguro.
Supuestamente, estas medidas podrían traducirse en ahorro para Medicaid y para compradores en efectivo, aunque el alcance real dependerá de la implementación y de cómo evolucionen las dinámicas del mercado.
Rebates y descuentos derivados de programas como 340b inflan, según analistas, los precios que pagan otros pagadores y, a veces, terminan generando distorsiones en el costo para pacientes y aseguradoras.
Presuntamente, aunque las negociaciones de precios pueden generar alivio, no resuelven el problema estructural que muchos expertos señalan como raíz del alza sostenida de precios de fármacos en Estados Unidos.
En el plano macroeconómico, el debate se enmarca en unas cifras de gasto farmacéutico que alcanzan cifras cercanas a los 700.000 millones de dólares en un año, lo que, convertido a euros, ronda los 644.000 millones de euros. Para las personas sin seguro, se estima que los descuentos podrían beneficiar aproximadamente a uno de cada diez estadounidenses, con ahorros que podrían situarse alrededor de 1,8 mil millones de euros.
La negociación llega en un momento en que el tablero político y el lobby farmacéutico son actores importantes. Aunque las partes presentan estos acuerdos como un paso para equilibrar acceso y costo, los analistas señalan que el verdadero efecto dependerá de la ejecución y de la capacidad de mantener la inversión en investigación y desarrollo.
