El mercado inmobiliario de Estados Unidos vive una nueva etapa en la que un número sin precedentes de acuerdos de compra se están cancelando tras ser publicados, reflejando incertidumbre entre compradores y vendedores ante costos de financiación y precios elevados.
Más de 40,000 acuerdos de compra fueron anulados en diciembre, lo que representa aproximadamente el 16,3% de las viviendas que habían entrado en el proceso de compra ese mes.
Redfin señala que sus registros alcanzan hasta 2017, y que este descenso se sitúa por encima de cualquier mes comparable en ese periodo, incluso si se toma en cuenta el propio marzo de 2020, cuando la pandemia impulsó un torbellino de confinamientos y cambios acelerados en el mercado.
Este comportamiento ha sido interpretado por analistas como una señal de un mercado que se está haciendo más selectivo. Un factor clave, según especialistas, es la confluencia de costos de financiación altos y precios de listados elevados que limitan la capacidad de decisión de los compradores.
Chen Zhao, jefe de investigación económica de Redfin, señaló que «los compradores que aún están en el mercado tienen opciones y pueden retirarse si creen que pueden encontrar una #vivienda más asequible».
En 2025, el #mercado inmobiliario estadounidense también publicó otros indicios que apuntan a un cambio de ritmo. Por un lado, la cantidad de reventas fue menor que en 2024, lo que para muchos observadores es una señal de una subida de precios que disuade a parte de la demanda.
Por otro lado, datos de #Realtor.com mostraron que, a lo largo del año, los vendedores retiraron sus listados de la red con una velocidad aproximadamente un 50% mayor que la de años anteriores, lo que indica que el «juego» entre oferta y demanda quedó desequilibrado a favor de la paciencia de los compradores y de la cautela de los vendedores.
Supuestamente, estas dinámicas no son uniformes a lo largo del país. Algunas regiones con inventarios relativamente altos y tasas hipotecarias que siguen siendo elevadas han visto caídas más pronunciadas en el interés de compra.
En otros mercados, la preocupación por la fluctuación de costos de financiación ha llevado a que muchos compradores opten por esperar a que las condiciones se maticen antes de comprometerse con una compra.
La idea de cierre de trato, que antes parecía casi automático ante la expectativa de valorización, ya no es tan asumida como en años anteriores.
Otra fuente de tensión para los compradores, según el análisis, es la posibilidad de usar la contingencia de inspección como salvavidas para retirarse ante hallazgos estructurales o costos de mantenimiento que podrían hacer inviable una operación.
Sostienen los informes de Redfin
«Si la inspección revela problemas costosos, el comprador puede decidir no seguir adelante», sostienen los informes de Redfin. Este comportamiento, que algunos mercados regionales describen como una especie de estancamiento, podría prolongarse si las condiciones de financiamiento no se ajustan y si la oferta de viviendas no se acelera para equilibrar la balanza entre compradores y vendedores.
A nivel histórico, los analistas remiten a un marco más amplio. Los datos de Redfin, que solo abarcan desde 2017, se sitúan en un contexto en el que el mercado ha atravesado periodos de volatilidad, especialmente durante 2020; y 2025 ha consolidado una tendencia de menor actividad de reventa frente a años anteriores.
Además, según Realtor.com, no es sólo la demanda la que está cambiando: el propio comportamiento de los vendedores —que retiran anuncios de manera más rápida— sugiere que el mercado se está moviendo hacia un periodo de mayor cautela, con opciones para los compradores que antes no se veían tan claras.
El resultado práctico podría ser un ajuste continuo en los precios de los inmuebles en zonas con demanda sostenida y en aquellas donde las tasas de interés siguen altas.
Para propietarios potenciales y familias que estudian mudarse, la consecuencia más visible es una mayor duración de procesos de negociación, acuerdos que quedan en suspenso y, en algunos casos, la pérdida de la posibilidad de asegurar una vivienda deseada a precios que, en el pasado cercano, parecían más previsibles.
A medida que avanza 2026, la clave estará en cómo se equilibra la oferta de viviendas con un financiamiento que recupere cierto dinamismo, y en cómo los mercados regionales traducen estas señales nacionales en decisiones de compra o pausa.
