En 2025, una cartera ampliamente diversificada superó a las acciones y a la clásica mezcla 60/40. Este texto explica qué pasó, qué activos ayudaron y qué puede significar para ahorradores con poco conocimiento.
En Estados Unidos, En 2025, una cartera diversificada que reúne 11 clases de activos consiguió un rendimiento cercano al 18,3%, según Morningstar, una cifra que supera al avance de las #acciones de EE.
UU. (aproximadamente +17%) y también a lo que suele llamarse la mezcla de referencia 60/40 (acciones y bonos) que rondó el 13,3%. ¿Qué significa esto para el ahorrador de a pie? Que mirar solo a las grandes empresas o a un único tipo de activo podría dejar pasar oportunidades: combinar distintos tipos de activos puede suavizar las subidas y bajadas y, en ciertos años, generar mejores resultados totales.
La idea de que “la diversificación es seguridad” no es nueva, pero el menos o más amplio significado de diversificar se ha ido ampliando. Tradicionalmente, la diversificación se entendía como no poner todos los huevos en una sola cesta de acciones y bonos de tu país. Hoy en día, informes como el de #Morningstar muestran que colocar parte de la cartera en oro, en acciones de mercados desarrollados fuera de EE. UU., en mercados emergentes y en activos como bienes inmuebles puede ayudar a capturar ganancias en escenarios diferentes.
El informe Diversification Landscape 2026 recuerda que el mundo no se mueve solo por las acciones estadounidenses. En 2025, el #oro subió cerca de un 70%, las acciones extranjeras desarrolladas ganaron algo más de un tercio y las de mercados emergentes llegaron a mejoras cercanas al 30%.
Además, el dólar más débil facilitó que las rentabilidades de las #inversiones fuera de EE. UU. se traduzcan en ganancias para el inversor extranjero.
Aunque la diversificación que va más allá de las acciones y los bonos ha mostrado buenos resultados en 2025
¿Es esta caída y subida constante una señal para abandonar el viejo romance con la sola bolsa de EE. UU.? No exactamente. Aunque la diversificación que va más allá de las acciones y los bonos ha mostrado buenos resultados en 2025, el propio informe señala que, si miramos a plazos más largos, la cartera clásica 60/40 ha superado a veces a las carteras más complejas.
La lección es que la diversificación puede mejorar la resiliencia de la cartera, pero no garantiza siempre el mejor rendimiento en todos los años.
Además, la conversación sobre diversificación se ha ido moviendo hacia cómo pueden acceder a estas distintas clases de activos más allá de solo acciones y bonos.
Se habla de incluir activos reales como bienes inmuebles, o de productos como oro, e incluso de opciones para invertir en mercados no presentes en la economía doméstica.
Todo ello está diseñado para reducir la dependencia de una sola economía y de un solo tipo de activo.
Para un lector español con ideas conservadoras, la idea práctica es simple: no se trata de arriesgarse a ciegas, sino de encontrar un equilibrio razonable entre exposición a los mercados extranjeros, una parte en activos más estables y, si se tiene apetito y capacidad, una pequeña porción en oro o REITs (fondos de bienes inmuebles), según el perfil de riesgo.
En el mundo real, eso podría suponer, por ejemplo, un porcentaje de la cartera en acciones internacionales, bonos de buena calidad y una cobertura moderada en oro o REITs, según el perfil de riesgo.
