Altman matiza la idea de la ‘apocalipsis’ laboral: la IA no arrasará con todos los empleos, y Musk pierde una demanda contra OpenAI

Sam Altman, líder de OpenAI, afirma que la IA no provocará una caída masiva de empleos de inmediato, pese a predicciones pasadas. Mientras tanto, Elon Musk pierde una demanda contra la empresa. Te explicamos qué pasó, por qué importa y cómo podría afectar al mercado de trabajo.

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En Estados Unidos, La gran pregunta sobre si la #inteligencia artificial va a devorar tu trabajo sigue dando que hablar. Sam Altman, el CEO de OpenAI, ha cambiado un poco el tono y ha puesto sobre la mesa una idea más mesurada: la IA no parece que vaya a barrer con los empleos de golpe ni en el corto plazo.

En una conferencia virtual celebrada en Sídney, Australia, Altman dijo que sus miedos acerca de un “apocalipsis laboral” probablemente estaban sobrevalorados y que no ha visto, hasta ahora, una eliminación masiva de puestos, especialmente en tareas que hoy se realizan en oficinas y despachos.

Antes, en 2025, Altman había dejado una previsión bastante contundente: la IA podría reemplazar entre el 30 y el 40% de algunas tareas laborales. Pero, ahora, afirma que muchas tareas siguen necesitando un componente humano irremplazable. “Estoy contento de estar equivocado en esa parte”, comentó durante la charla, y añadió que, pese a los avances, el trato con personas y la toma de decisiones con juicio siguen siendo esenciales.

Este giro llega en paralelo a una noticia que ocupó titulares por otras razones: #Elon Musk perdió una demanda contra OpenAI. Durante tres semanas de testimonios, el caso fue visto por muchos como un momento decisivo para el futuro de la IA y para definir quién debe beneficiarse de su desarrollo.

La sentencia, basada en cuestiones de plazo, cerró la vía de Musk para esa acción legal y dejó a #OpenAI a salvo de esa demanda particular. No es lo mismo que una sentencia sobre el mérito de la tecnología, pero sí marca un hito en la relación entre una de las figuras más mediáticas del mundo tecnológico y la empresa detrás de algunos de los sistemas de IA más conocidos.

Más allá de estas batallas legales, la conversación sobre el impacto real de la IA en #empleo continúa. Altman explicó que, incluso dentro de su propia empresa, hay ejemplos claros de dónde la IA no ha reemplazado al trabajador humano, sino que ha cambiado su labor.

Citó, por ejemplo, que él mismo volvió a escribir correos electrónicos en ocasiones, en lugar de delegarlo todo a herramientas automáticas, porque “las interacciones con personas importan” y porque la calidad de la comunicación humana sigue siendo valiosa.

Otros dirigentes tecnológicos también han advertido sobre riesgos y cambios. En la conversación pública siempre ha rondado la pregunta de si la IA podría reducir puestos de trabajo en áreas como administración, análisis o ventas.

Hay quien recuerda que la historia de la IA no es sólo destrucción de empleo

Sin embargo, hay quien recuerda que la historia de la IA no es sólo destrucción de empleo, sino también creación de nuevas funciones y especialidades.

La diferencia, dicen, está en la velocidad de adopción, en la formación de las personas y en las políticas públicas que acompañen esos cambios.

OpenAI, fundada en 2015 por figuras como Altman y, en su día, Elon Musk, nació con la intención de avanzar la IA de forma beneficiosa para la sociedad.

Con el tiempo, su trayectoria ha ido entre avances técnicos y debates sobre ética, seguridad y empleo. La #actualidad muestra que, a medida que la IA madura, la clave no está solo en si reemplazará o no tareas concretas, sino en cómo se distribuyen las oportunidades: qué puestos requieren habilidades que sólo la gente puede aportar, qué nuevos roles pueden surgir y qué formación hace falta para adaptarse.

En resumen, la visión de Altman parece apuntar a un cambio estructural, no a un simple desalojo de puestos de trabajo. La realidad, advierten expertos, dependerá de la velocidad con la que las empresas integren la tecnología, de la educación que se ofrezca a la fuerza laboral y de las políticas que faciliten la transición.

Para un lector español de derechas y con conocimientos limitados, lo claro es que la IA va a cambiar la manera de trabajar, pero no necesariamente en la misma dirección para todos los sectores: habrá ganadores y perdedores, y la clave estará en cómo se gestionen esos cambios a nivel empresarial y educativo.