Un informe compara las tasas efectivas de impuestos sobre la renta por estado para 2025, anticipando la declaración de 2026. Oregon y Massachusetts aparecen con la carga más alta, Florida y Nevada con la más baja, y se observa una tendencia hacia impuestos planos en varios estados.
La idea es simple: te dicen, con un ingreso medio, cuánto te quedaría de sueldo tras tributar. Y a partir de esa estimación, se ve qué estados te exigen una mayor o menor parte de tu salario. Esto importa, porque afecta tu presupuesto, tu capacidad de ahorrar y, en última instancia, dónde vale la pena vivir o buscar trabajo.
Para que lo entiendas sin complicaciones: la “tasa efectiva” es el porcentaje total de tu ingreso que se va en impuestos. No es lo mismo una tasa anunciada de un estado que la combinación de #impuestos estatales, más federales y, a veces, otros tributos. El informe usa el ingreso mediano de cada estado para calcular cuánto paga, en promedio, una persona sola por esa combinación de tributos. Con esa base, te cuentan quién está mejor y quién está peor para el bolsillo de cada asalariado.
Entre los estados con la carga más alta de impuestos, se sitúan:
- Oregon, con un ingreso mediano elevado y una carga total que llega a unos 24,4% cuando sumas todo.
- Massachusetts, ya que, pese a un ingreso medio alto, la combinación de tasas eleva la presión fiscal a alrededor del 23,5%.
- Maryland, con una tasa efectiva de cerca del 22,4%.
- Nueva York, que acumula una carga total de unos 22,1%.
- Nueva Jersey, con alrededor del 21,5%.
- Minnesota y Virginia, cada uno en torno al 21,4%.
- Illinois, con poco más del 21,3%.
- Hawái y Colorado, que cierran la lista de los diez con tasas cercanas a 21,2% y 21,16% respectivamente.
Por el otro lado, hay estados con una carga significativamente menor, o incluso nula para muchas personas. Entre los que están en la parte baja de la lista se encuentran:
- Florida, que no tiene impuesto sobre la renta estatal y, aun con un ingreso medio, mantiene una carga total de aproximadamente 15,7%.
- Nevada, también sin impuesto estatal y con una tasa total cercana al 15,8%.
- Tennessee, South Dakota, Wyoming y Texas se sitúan entre el 15,8% y el 16%, en su mayoría sin impuesto sobre la renta estatal.
- Alaska y New Hampshire se mueven entre el 16,9% y el 17,3%.
- Louisiana, con una carga total de alrededor del 17,9%.
La comparación también revela una tendencia que muchos observadores llevan tiempo comentando: ocho estados redujeron su impuesto sobre la renta en 2026, de acuerdo con los datos de la Tax Foundation.
En ese grupo, un movimiento destacado es la adopción de un impuesto plano por parte de Ohio, que se une a otros 14 estados que ya lo aplicaban. La idea detrás de estos cambios es simplificar la obligación fiscal para que quede claro cuánto paga cada contribuyente y, además, competir mejor para atraer trabajadores y empresas.
Sino porque la combinación con impuestos federales y deducciones del sistema fiscal puede aumentar el porcentaje efectivo de cada factura
El estudio también cita a especialistas como Josh Koebert, de FinanceBuzz, para explicar que los estados con ingresos medios más altos suelen terminar con cargas totales mayores, no solo por las tasas estatales, sino porque la combinación con impuestos federales y deducciones del sistema fiscal puede aumentar el porcentaje efectivo de cada factura.
Por contra, en los estados sin impuesto sobre la renta estatal, la carga puede parecer menor, aunque de eso no se libra toda la gente: hay otras variables, como impuestos indirectos o costos de vida, que pueden equilibrar la balanza.
¿Qué significa esto para ti? Si trabajas en un estado con tasas altas, conviene mirar con detalle tu bolsillo: entre menos impuestos pagues, más dinero quedará para gastar o ahorrar.
Si vives en un estado sin impuesto sobre la renta o con tasas muy bajas, la diferencia puede ser evidente, pero no es lo único que cuenta: el coste de vivienda, servicios y otros impuestos indirectos también influyen.
A largo plazo, la competencia entre estados por atraer trabajadores y empresas se ha fortalecido: cada gobierno busca hacer su fiscalidad más clara y predecible para que la gente y los negocios se sientan incentivados a quedarse o trasladarse.
Historias como estas forman parte de una dinámica más amplia que se ha visto durante las últimas décadas: algunos estados han reducido impuestos para estimular el crecimiento, mientras otros, con ingresos y servicios diferentes, han tenido que mantener una carga mayor para sostener sus presupuestos.
Todo ello condiciona dónde conviene vivir, trabajar y planificar un presupuesto familiar o de empresa. Si quieres planificar tus finanzas para 2026, vale la pena revisar estas cifras y, sobre todo, entender qué te afecta de verdad en tu caso concreto: ingresos, deducciones y el estado en el que residas.
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