Análisis claro y práctico de tres fallos típicos en las RMD (distribuciones mínimas obligatorias) durante la jubilación, con consejos para gestionar retiradas, impuestos y posibles conversiones a Roth.
En Estados Unidos, Cuando piensas en la jubilación, hay reglas que conviene conocer para no llevarse sorpresas. En EE. UU. se aplica algo llamado Distribuciones Mínimas Obligatorias, o #RMD por sus siglas en inglés. Estas retiradas obligatorias te obligan a sacar una cantidad mínima de tu plan de retiro cada año, para que Hacienda pueda cobrar sus impuestos. En función de tu año de nacimiento, esa edad para empezar a hacer estas retiradas puede ser 73 o 75 años. Si no cumples con la obligación, la multa puede ser del 25% de la cantidad no retirada. A simple vista parece un detalle técnico, pero mal gestionado puede costarte mucho dinero a lo largo de una #jubilación larga.
Bajo esa regla, lo importante no es solo retirar, sino hacerlo bien. Aquí tienes tres errores habituales que suelen hacer los ahorradores y que pueden hacerte pagar de más o perder el control de tu dinero:
1) Retrasar el primer RMD demasiado tiempo.
El RMD debe hacerse cada año antes del 31 de diciembre. Tienes una opción: aplazar el primer RMD hasta el 1 de abril del año siguiente. Si eliges eso, el año siguiente tendrás que hacer dos RMDs: el que corresponde al año anterior y el del año en curso. Si no retiras a tiempo, la multa del 25% se aplica sobre la cantidad no retirada. Y si tu cuenta es grande, esa multa puede ser muy elevada. Por ello, para personas que ya están cerca de la edad de empezar, lo más sensato es fijar un calendario y coordinarlo con tu declaración de impuestos.
2) Pensar que hay que gastar de inmediato lo retirado. No es obligatorio gastar ese dinero. Puedes reinvertirlo en cuentas gravables, abrir un CD, o colocar el dinero en una cuenta de ahorros de alto rendimiento. La RMD solo obliga a pagar #impuestos sobre la retirada; si no necesitas gastar ese dinero, conviene buscar opciones que permitan que crezca tu patrimonio de forma eficiente, en lugar de consumirlo.
3) Hacer una conversión Roth masiva en un solo año para evitar las RMDs
3) Hacer una conversión Roth masiva en un solo año para evitar las RMDs. Convertir una gran cantidad de una cuenta tradicional a una Roth puede parecer una solución para eliminar las futuras RMD, pero cada conversión se suma como ingreso imponible ese año.
Una conversión grande puede situarte en un tramo alto de impuestos y, sin darte cuenta, también subir las primas de Medicare Part B en los años siguientes.
Lo más prudente es repartir las conversiones a lo largo de varios años para suavizar la factura fiscal y evitar sorpresas desagradables. Si ya estás en Medicare, cada decisión de conversión debe sopesarse con cuidado.
Con todo ello, recuerda que estas reglas existen para ordenar el #ahorro y evitar que el Estado se quede con una parte grande de tu dinero, pero también para que puedas planificar con cabeza.
Si planeas hacer conversiones, hazlo de forma gradual y consulta a un asesor para ajustar tus estrategias a tu situación, incluyendo posibles cambios en la normativa.
Y para contextualizar, hay noticias que muestran que se están preparando cambios que permiten ahorrar más en planes de jubilación: por ejemplo, para 2026, se han elevado los límites de aportación en 401(k), permitiendo a los trabajadores ahorrar hasta 32.500 dólares al año para su retiro. Esto facilita que más gente pueda fortalecer su ahorro de cara al futuro.
En resumen, entender cuándo y cuánto retirar, y cómo aprovechar las herramientas fiscales disponibles, puede marcar la diferencia entre una jubilación tranquila y una factura fiscal inesperada.
Planifica con antelación, mantiene escrito un calendario de retiradas y considera asesoría profesional para evitar errores que te pueden salir caros.
