Análisis en español sobre un hedge fund británico que logró una ganancia histórica en 2025 y el contexto de una economía en forma de K, con datos convertidos a euros.
Supuestamente, este resultado se dio en medio de un escenario económico marcado por una brecha creciente entre los más ricos y el resto de la población, descrita por analistas como una #economía con forma de K.
En clave monetaria, la cifra equivale a aproximadamente 17,4 mil millones de euros, usando una conversión cercana a 0,92 euros por cada dólar. Por su parte, el fondo TCI Fund Management contaba con unos 77 mil millones de dólares en gestión al cierre del año pasado, lo que se traduce en unos 70,8 mil millones de euros.
En su conjunto, el rendimiento anual fue del 27%, frente al 16,4% obtenido por el índice S&P 500. Estos números resaltan un año de fuertes ganancias para gestores de alto nivel, incluso cuando la economía global mostraba signos de fragilidad en ciertos frentes.
Para contextualizar, la transformación del mercado ha favorecido a activos que se benefician de la dinámica de crecimiento reciente y supuestas innovaciones tecnológicas, mientras que una parte de los inversores se mantiene al margen ante la volatilidad.
En esas dinámicas, el portafolio de TCI se cita entre sus dos mayores participaciones a General Electric Co. y Safran SA, dos grandes compañías industriales que, según informes de medios, han aprovechado ciclos de inversión y demanda global para consolidar beneficios, incluso cuando la economía real se mantenía moderada.
La llamada economía en forma de K describe un panorama en el que las ganancias y la riqueza se concentran en un segmento, mientras que otros grupos ven estancamiento o retrocesos relativos.
En este marco, analistas señalan que, a ojos de la opinión pública, la brecha crece cuando los #mercados avanzan y la inflación le gana terreno a los ingresos de los hogares de menores ingresos.
Esto no solo alimenta la desigualdad
Por ejemplo, según USA TODAY, casi 90% de los hogares que ganan más de 100.000 dólares ancian propiedades en bolsa, mientras que solo alrededor del 28% de los hogares que ganan menos de 50.000 dólares participan de esos activos. Esto no solo alimenta la desigualdad, sino que también significa que una corrección bursátil podría afectar de forma desproporcionada a determinados grupos de consumo y gasto.
En términos de inflación, un análisis reciente de Torsten Slok, economista jefe de Apollo, mostró que los hogares en el tercio inferior de ingresos soportan una tasa de subida de precios superior a la de los hogares en el tercio superior.
Los gastos necesarios —alquiler, electricidad, alimentación, transporte y otras necesidades básicas— crecen con mayor intensidad que los rubros de gasto discrecional, lo que refuerza el llamado a políticas que ataquen las presiones de costos para las familias de menor ingreso.
Aunque algunos analistas siguen anhelando un año sólido para los mercados, firmas como Deutsche Bank estimaron a finales de diciembre que el S&P 500 podría cerrar el año con un avance cercano a 18%, y Morgan Stanley planteó un crecimiento de alrededor del 14%.
A falta de señales claras de una reversión inmediata, la combinación de rentabilidades elevadas para ciertos gestores y la persistencia de la #desigualdad continúa alimentando un debate público cada vez más intenso.
En este contexto, algunos expertos advierten que la economía podría enfrentar vientos contrarios si la liquidez se reduce o si la inflación persiste en ciertos segmentos de gasto.
Supuestamente, esas tensiones podrían exigir a los responsables de las carteras una gestión más selectiva y una mayor diversificación de riesgos para sostener el desempeño a medio y largo plazo, incluso cuando el apetito de inversores por estrategias de alto rendimiento siga siendo alto.
