Del maquillaje asequible a la sotana: el cofundador de e.l.f. Cosmetics se ordena sacerdote

Un empresario de la cosmética da un giro radical a su vida: pasa de dirigir una marca popular a prepararse para ser sacerdote en California. Te contamos qué significa este cambio y qué implica para su pasado en la industria beauty.

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En Estados Unidos, Un anuncio que sorprende a muchos llega desde California: Scott-Vincent Borba, de 52 años, cofundador de e.l.f. Cosmetics, está dando un giro radical a su trayectoria. Según informaciones de ABC 7 y recogidas por medios estadounidenses, Borba se está preparando para ser ordenado sacerdote católico y, de hecho, tiene prevista la ordenación para el sábado 23 de mayo, por la Diócesis de Fresno.

Es un cambio de vida que nadie habría asociado a un dueño de una marca de cosmética asequible y de gran presencia en supermercados y tiendas de belleza.

Pero la historia, lejos de ser una nota aislada, revela una evolución personal y una reflexión sobre el significado del éxito y la vocación.

Borba fundó e.l.f. Cosmetics en 2004 junto a Joseph Shamah en Oakland, con la idea de ofrecer maquillaje de calidad a precios muy competitivos. El nombre e.l.f. viene de Eyes, Lips and Face (ojos, labios y rostro), y en las dos décadas siguientes la marca se convirtió en un referente de cosmética accesible, con productos veganos y en gran medida no testados en animales, y con una presencia notable en grandes cadenas como Target y Ulta.

Esa historia de crecimiento y disciplina empresarial contrasta con la decisión personal que hoy centra la atención: dejar de lado la exuberancia de la industria de la moda y el entretenimiento para abrazar una vocación religiosa.

Según Borba, su cambio de rumbo no fue repentino. En entrevistas a medios locales de Los Ángeles, relató que durante años llevó una vida ligada a la ciudad del espectáculo, con viajes, fiestas y la clase de lujo que, a su juicio, no le aportaba verdadera felicidad.

En esas confesiones, describe un proceso de reevaluación espiritual en el que buscó una orientación centrada en la fe y el servicio. Donó parte de su fortuna a obras de caridad y decidió dedicar su tiempo a aquello que, en sus palabras, le da un sentido más profundo a la existencia: la iglesia y la ayuda a los demás.

La ordination en sí misma, explicada en términos prácticos, no es una decisión que se tome de un día para otro. En la Iglesia Católica, ser sacerdote requiere un itinerario que suele extenderse varios años. En general, tras la decisión inicial, la persona debe ser bautizada, confirmada y entrar en un seminario para estudiar teología, filosofía y disciplinas pastorales.

Tras terminar la formación, el aspirante suele ser ordenado primero como diácono y, un año después, como sacerdote. Es un camino que, según la Conferencia de Obispos de Estados Unidos, puede durar entre cinco y trece años, dependiendo de la diocesis y las circunstancias personales.

Las reglas pueden variar de una diócesis a otra, pero la idea central es la misma: preparación académica y espiritual, compromiso con la Iglesia y un periodo de servicio pastoral antes de la ordenación plena.

La Diócesis de Fresno, que corresponde a una zona central de California, será el marco de esta historia. Borba no sólo busca una renovación personal, sino una vida de servicio público, asistiendo a comunidades, ayudando a personas necesitadas y llevando un mensaje de fe a quienes lo deseen escuchar.

En una industria como la cosmética, donde el marketing, la imagen y las tendencias marcan el ritmo, su decisión deja una señal potente: el valor de la vocación y la libertad de cambiar de rumbo cuando alguien siente que ha agotado un capítulo y quiere escribir otro, con un propósito distinto.

Aunque su pasado como cofundador de una marca destacada de belleza ha marcado su biografía, Borba ha dejado claro que la verdadera prueba no está en el tipo de negocio sino en el servicio a los demás.

Sus seguidores y críticos tendrán que esperar para ver qué forma toma exactamente su ministerio, qué roles desempeñará y cómo combinará, si es que lo hace, sus experiencias empresariales con las responsabilidades de un sacerdote.

Este episodio invita a reflexionar sobre qué significa tener éxito: ¿solo alcanzar la prosperidad material y la fama, o encontrar una misión que dé sentido a la vida más allá del reconocimiento público? En Fresno, una historia personal está a punto de convertirse en un ejemplo de cambio de rumbo y de compromiso espiritual para quienes creen que las decisiones grandes pueden llegar incluso cuando uno ya tenía la vida resuelta desde fuera.