Muchos profesores en Estados Unidos gastan cantidades significativas de su propio dinero en materiales escolares y recursos para sus estudiantes, enfrentándose a una realidad que también afecta a los docentes en Europa y otros países. La falta de financiación pública y el aumento de los costes de los suministros complican aún más esta situación.

Según diversos informes, los #profesores en Estados Unidos han llegado a gastar en promedio unos 820 euros (equivalente a 884 dólares) durante el curso escolar 2024-25 en materiales, decoraciones, snacks y otros recursos necesarios para sus clases.
Esta cifra representa un incremento del 49% respecto a 2015, cuando el gasto promedio era de aproximadamente 550 euros.
La realidad es que muchos docentes consideran que esta inversión es indispensable para motivar a sus alumnos y ofrecerles un mejor ambiente de aprendizaje.
La profesora Shanna Danielson, que trabaja en una escuela secundaria en Pensilvania, confiesa que ha llegado a gastar hasta unos 470 euros en plantas artificiales y decoraciones para transformar su aula en un espacio más acogedor, además de comprar props y disfraces para las presentaciones escolares.
Aunque estos gastos parecen excesivos, ella afirma que la alegría que sus estudiantes muestran al ver sus aulas mejoradas no tiene precio.
Presuntamente, en muchas escuelas de bajos recursos, los docentes no solo financian decoraciones, sino también materiales básicos como lápices, cuadernos, libros y snacks para los alumnos.
La analista de crédito al consumidor Adriana Ocañas, que anteriormente fue maestra, señala que los maestros a menudo deben reemplazar estos recursos, ya que se pierden o se rompen, y que esto genera un gasto adicional que puede ascender a unos 780 euros por año.
En total, durante el curso escolar 2024-25, los docentes en EE.UU. han desembolsado cerca de 3.100 millones de euros en estos conceptos.
Supuestamente, muchas plataformas en línea como Amazon, Donors Choose o Adopt A Classroom permiten a los profesores crear listas de deseos y recibir donaciones de la comunidad.
La actriz Kristen Bell, que apoya causas educativas, supuestamente se ha involucrado en esta iniciativa y ayudó a varias docentes a cubrir sus listas de materiales en 2024, donando más de 23.000 euros para apoyar a los maestros y aliviar su carga económica.
Afirma que "Estados Unidos necesita mejorar la financiación de la #educación y valorar más el trabajo de los maestros"
El salario promedio de los docentes en EE.UU. en 2024-2025 fue de unos 65.300 euros (72.030 dólares), según datos de la Asociación Nacional de Educadores. Sin embargo, la realidad es que muchas veces este salario no alcanza para cubrir los gastos adicionales generados por la falta de recursos públicos. La portavoz de la organización, Princess Moss, afirma que "Estados Unidos necesita mejorar la financiación de la educación y valorar más el trabajo de los maestros".
En Europa, el panorama no es muy diferente. En países como España, donde el sueldo promedio de un profesor de secundaria ronda los 25.000 euros anuales, muchos docentes también invierten de su propio bolsillo en materiales y actividades para sus alumnos. Presuntamente, en algunas regiones, estos gastos alcanzan los 400-600 euros al año, especialmente en centros con recursos limitados.
Por ejemplo, en el Reino Unido, algunos docentes han llegado a gastar cerca de 1.500 euros al año en recursos educativos y en la creación de ambientes estimulantes, sin contar las compras de materiales básicos. La situación se agrava por las restricciones presupuestarias y los recortes en fondos escolares, que obligan a los docentes a buscar apoyo en la comunidad, en donaciones o en compras de segunda mano.
Supuestamente, durante eventos comunitarios y campañas de donación, las comunidades educativas logran recolectar recursos equivalentes a miles de euros, lo que ayuda a aliviar la carga de los docentes.
La iniciativa de la biblioteca de Covington, en Kentucky, que logró reunir aproximadamente 9.100 euros en materiales donados, es un ejemplo de cómo la colaboración puede marcar la diferencia.
En definitiva, tanto en Estados Unidos como en Europa, los docentes continúan poniendo de su parte para ofrecer una educación de calidad, a menudo a costa de su economía personal.