Trump agrupa a un equipo de asesores para analizar las causas de los precios récord de la carne en Estados Unidos y buscar medidas que alivien a las familias ante la inflación, con foco en bajar el coste de la carne de res, especialmente la picada.
En Estados Unidos, Washington D.C. – Frente a la factura de la compra semanal que no deja de subir, el presidente Donald Trump ha reunido a un equipo de asesores económicos e industriales para estudiar la escalada de los precios de la carne y la #inflación en general.
El objetivo es claro: encontrar maneras de bajar el coste de la carne de res, especialmente la carne picada, y aliviar a las familias que ven como mes tras mes aumentan las facturas del supermercado.
Este grupo trabajará con datos, análisis de la industria y consultas con productores para proponer medidas concretas.\n\nLo que está pasando con la carne no es solo una cuestión de inflación general. Es una mezcla de oferta y demanda que se ha ido tensando. Los datos del USDA muestran que el precio minorista medio de la carne de res alcanzó un máximo histórico en abril, situándose en torno a 9,64 dólares por libra, cifra que implica un incremento de alrededor del 13% respecto al año anterior.
Aunque la inflación aporta una parte del encarecimiento, los economistas señalan que el motor principal es una escasez de ganado suficiente para satisfacer la demanda de los consumidores.
En definitiva, hay menos carne disponible en los mostradores y la gente quiere comprarla.\n\nEl origen del cuello de botella es la caída del hato de ganado a nivel nacional. A 1 de enero, el hato total se situaba alrededor de 86,2 millones de cabezas, el más bajo desde 1951 y casi un 9% por debajo de su pico de 2019. Esa reducción no es casualidad: la sequía que afecta a los estados productores ha obligado a muchos ganaderos a vender animales antes de lo previsto.
Además, con el pasto escaso y el precio del heno alto, reconstruir las manadas resulta un proceso lento y costoso, ya que no es lo mismo criar terneros que volver a tener una cabaña establecida.\n\nA pesar de la subida de precios, la demanda del consumidor se mantiene. Hay un interés creciente en proteína de calidad, y la industria ha mejorado tanto la genética como la cantidad de días que las res pasan en la alimentación, con lo que la carne ofrece más calidad y sabor, lo que ayuda a sostener la demanda.
Sin embargo, esa mayor calidad también implica costes que recortan el margen de quienes participan en la cadena de suministro.\n\nLa subida también afecta a la carne molida, que depende de recortes magros que hoy son más escasos. Para paliarlo, las importaciones desde Brasil, Australia, Canadá y otros países han crecido, aumentando su presencia en el mercado. Aun así, estas importaciones representan una parte relativamente modesta del consumo total y no bastan para compensar por completo las limitaciones de la oferta interna; se estima que las importaciones cubren alrededor del 20% del consumo, con la mayor parte destinada a productos procesados y hamburguesas.\n\n¿Qué propone el equipo de asesores? Entre otras cosas, buscar estrategias para reducir el costo de la carne picada y aliviar a las familias ante la subida de los precios de la cesta de la compra.
No se espera una solución inmediata: reconstruir una manada suficiente para equilibrar la oferta lleva años, y eso no se soluciona de la noche a la mañana.\n\nEn corto plazo, los expertos señalan que podrían verse ligeras variaciones en determinados cortes cuando llega la temporada alta de grill y consumo estival, con posibles descensos en piezas como el ribeye o el lomo.
No obstante, se pronostica que la carne molida podría seguir subiendo en julio y agosto, ya que la oferta de recortes sigue siendo limitada y la demanda, aunque estable, continúa firme.
A largo plazo, la clave será si puede haber un repunte sostenible de la cabaña de ganado; de lo contrario, los precios altos podrían mantenerse durante varios años.
Los analistas advierten que la recuperación completa de la #ganadería es un proceso lento
Los analistas advierten que la recuperación completa de la ganadería es un proceso lento, dependiente de factores como el costo de la tierra, la mano de obra y la financiación, además de las condiciones climáticas.\n\nEn resumen, la cuestión de los precios de la carne es un problema de suministro que se ha gestado en el tiempo y que no se arregla de inmediato. Si la producción no consigue ponerse al día, es probable que veamos precios elevados durante años, incluso cuando la demanda se modere. Eso es precisamente lo que quiere abordar el nuevo equipo de asesores, con la expectativa de que estas medidas generen alivio para los bolsillos de las familias y mantengan estable la cadena alimentaria.
