Un repaso a las actualizaciones fiscales para 2026 y la creciente demanda de oficinas en casa, con foco en cómo las deducciones podrían beneficiar a millones de trabajadores.
Además, se observa un creciente interés por las oficinas en casa, una tendencia que algunas personas atribuyen a beneficios fiscales y a la mayor flexibilidad laboral.
Supuestamente, ese interés se debe a que el espacio de trabajo en casa puede ser deducible cada año, siempre que se cumplan los requisitos.
En la práctica, las reglas son complejas y varían según si el trabajador es empleado o autónomo.
A nivel federal, la deducción de la oficina en casa suele estar reservada para quienes emiten un 1099 o trabajan por cuenta propia; los trabajadores con W-2 que realizan labores desde casa, presuntamente, no califican de forma general.
A nivel estatal, algunas jurisdicciones permiten deducciones parciales para ciertos gastos laborales que no son reembolsados, pero las reglas difieren de un estado a otro.
Según estimaciones de MBO Partners, aproximadamente 72,9 millones de estadounidenses gestionan sus propios negocios o trabajan como freelancers, lo que subraya la relevancia de estas reglas para un segmento importante de la fuerza laboral.
Como funciona la deducción de la oficina en casa hay dos enfoques: simplificada o regular.
En la vía simplificada, se puede deducir un costo fijo por pie cuadrado de oficina cuando se usa exclusivamente para el trabajo durante todo el año.
El monto es de 5 USD por pie cuadrado, con un tope de 1.500 USD al año. Si la oficina se usa solo parcialmente, se prorratea de acuerdo con el tiempo de uso.
En euros, 5 USD por pie cuadrado se aproxima a 4,60 € por pie cuadrado, y el tope de 1.500 USD se aproxima a 1.380 €.
En el cálculo se debe considerar la proporción de la casa dedicada a la oficina; por ejemplo, si la oficina representa una cuarta parte del hogar, la deducción podría corresponder a una cuarta parte de los gastos admitidos.
La vía regular implica una deducción mayor pero exige llevar un registro detallado de todos los gastos de la oficina en casa, como intereses hipotecarios, #impuestos a la propiedad, seguro de vivienda y servicios públicos, entre otros.
Si la oficina ocupa 250 pies cuadrados de una casa de 1.000 pies cuadrados, la proporción sería del 25 por ciento, y esa fracción de los gastos elegibles podría ser deducible.
No hay un límite estricto en la cantidad deducible, pero es clave conservar recibos y justificar el uso exclusivo para el trabajo.
También es posible deducir gastos de suministros, como celulares, laptops e impresoras, siempre que sean necesarios para la actividad y se tenga la documentación correspondiente.
Si se usan estos artículos también para fines personales, solo la parte correspondiente al uso profesional es deducible.
En lo que respecta a las comidas y el entretenimiento de negocios, la deducción para comidas se mantuvo en un 50 por ciento a partir de 2023; los gastos de entretenimiento no son deducibles desde entonces.
Si se acompaña a clientes a un establecimiento que ofrece ocio, se debe separar el costo de la comida del costo del entretenimiento para aplicar la parte deducible.
Para quienes conducen por trabajo, existen dos métodos para la deducción por millas: el uso real o la tarifa por milla.
El método de uso real exige calcular el costo efectivo de operar el vehículo dividiendo los gastos entre el uso de negocio y el uso personal, conservando recibos de mantenimiento, seguro y otros gastos.
El método de tarifa por milla utiliza una tasa fija por milla recorrida para la deducción. En 2025 esa tarifa era de 0,70 USD por milla, lo que equivale aproximadamente a 0,65 € por milla. Este enfoque es más sencillo para la contabilidad y suele representar una buena deducción, especialmente para vehículos que requieren muchos kilómetros por trabajo.
Sobre el estado de los trabajadores W-2 que trabajan desde casa, las reglas federales no contemplan una deducción general para estos trabajadores, aunque algunas jurisdicciones estatales sí permiten ciertos reembolsos o créditos.
Supuestamente, si la empresa exige trabajar desde casa o si se llega a acuerdos de reembolso, el empleador podría cubrir parte de los gastos sin que esto se contabilice como ingreso adicional para el empleado.
Estos cambios y la atención pública al trabajo remoto sugieren que la conversación sobre oficinas en casa no es meramente ideológica
En conjunto, estos cambios y la atención pública al trabajo remoto sugieren que la conversación sobre oficinas en casa no es meramente ideológica, sino una cuestión práctica que podría afectar a millones de personas en Estados Unidos y, por extensión, a empresas y a la forma en que se organiza el trabajo.
